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Congreso Europeo de Hematología 2026. Menos quimioterapia, más precisión

La edición de 2026 del Congreso de la Asociación Europea de Hematología celebrada en Estocolmo del 11 al 14 de junio ha dejado dos resultados con capacidad de cambiar la práctica clínica a corto plazo: un nuevo estándar de tratamiento para el mieloma múltiple en recaída y una forma de tratar la leucemia infantil con menos quimioterapia y la misma o mayor eficacia.

El primero de esos resultados llegó de la mano del estudio MonumenTAL-3, presentado por el oncólogo estadounidense Peter Voorhees. El fármaco protagonista, talquetamab, acerca las defensas del organismo hasta colocarlas justo al lado de la célula enferma para que la ataquen directamente, sin necesidad de extraer células del paciente y modificarlas en laboratorio, como ocurre con otras terapias. Los resultados, publicados de forma simultánea en la revista The New England Journal of Medicine, mostraron una reducción del riesgo de progresión de la enfermedad o muerte de entre el 67% y el 72% según la combinación, con una supervivencia libre de progresión a dos años de en torno al 80%, frente al 51% del grupo de control. Son cifras que, en el terreno todavía incurable del mieloma múltiple, se traducen en años adicionales de control de la enfermedad para muchos pacientes.

Sustituir quimioterapia por inmunoterapia en niños, sin perder eficacia

¿Es posible tratar igual de bien, o mejor, con menos toxicidad?

Un ensayo, presentado por el pediatra alemán Martin Schrappe, se centró en niños con leucemia linfoblástica aguda de alto riesgo, uno de los tipos de cáncer infantil más frecuentes. El protocolo estándar de tratamiento, eficaz pero exigente, incluye bloques de quimioterapia intensiva que conllevan un riesgo considerable de infecciones graves, toxicidad en distintos órganos y hospitalizaciones prolongadas.

El estudio probó sustituir dos de esos bloques —entre los más tóxicos del protocolo— por dos ciclos de blinatumomab, otro anticuerpo biespecífico, en este caso dirigido contra una proteína llamada CD19, presente en las células leucémicas. El resultado, descrito por el propio Schrappe como el primer momento de su carrera en el que observa un beneficio mayor para el paciente con una reducción real de la toxicidad, fue contundente: a los cuatro años, la supervivencia libre de eventos alcanzó el 83% en el grupo tratado con blinatumomab, frente al 70,3% del grupo de quimioterapia convencional. Las recaídas aisladas en el sistema nervioso central y las muertes durante la remisión tras un trasplante también se redujeron de forma marcada en el grupo experimental. El dato resulta especialmente significativo en un campo, el de la oncología pediátrica, donde las tasas de curación ya son altas —por encima del 80% en la leucemia linfoblástica aguda infantil— y donde el margen de mejora se busca, cada vez más, no tanto en curar a más niños como en curarlos con menos secuelas a largo plazo.

En ambos estudios, los pacientes con enfermedad residual mínima positiva antes de iniciar el tratamiento experimental obtuvieron un beneficio claro al recibir las nuevas terapias, lo que refuerza la idea de que esta medida puede servir para identificar con precisión a quién conviene intensificar —o, por el contrario, aligerar— el tratamiento.

Otros avances del congreso, en distintas enfermedades de la sangre

Aunque la sesión plenaria concentró la atención mediática, el programa de cuatro días incluyó avances en prácticamente todo el espectro de las enfermedades hematológicas, por ejemplo: en leucemia linfocítica crónica, leucemia mieloide aguda, linfomas o las enfermedades no malignas de la sangre.

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