
Cierra el CUAM, un laboratorio municipal de referencia para el análisis de residuos y la seguridad alimentaria en El Ejido tras décadas de servicio al sector hortofrutícola
El laboratorio municipal que nació del convenio entre la Universidad de Almería (UAL) y el Ayuntamiento de El Ejido siendo alcalde Juan Antonio Enciso Ruíz contribuyó a consolidar la seguridad alimentaria y la competitividad de la agricultura almeriense cierra sus puertas. Sus trabajadores no tienen garantizada la incorporación al organigrama del Ayuntamiento de El Ejido, dado su perfil técnico
El Centro Universitario Analítico Municipal (CUAM) de El Ejido ha cerrado oficialmente sus puertas tras más de treinta años de actividad, poniendo fin a una de las iniciativas municipales más relevantes en apoyo de la agricultura intensiva almeriense. La decisión fue aprobada por el Pleno del Ayuntamiento de El Ejido el 25 de junio de 2026 con los votos del PP, con una medida que el equipo de gobierno justificó, sin aportar datos, por razones de legalidad, eficiencia organizativa y gestión de los recursos públicos. Contó con el sorprendente apoyo del PSOE y la abstención de Vox, que posteriormente se ha posicionado en contra de este cierre, denunciándolo como una pérdida de servicios públicos para los agricultores y criticando duramente al gobierno local (PP) ‘por encarecer previamente las tarifas del laboratorio’.

El alcalde de El Ejido, Francisco Góngora, explicó durante la sesión plenaria que la prioridad municipal será la reorganización de la plantilla mediante planes de reestructuración y formación que permitan reubicar al mayor número posible de trabajadores dentro de la estructura municipal, pero ya se han planteado serias dudas al respecto, primero porque se considera que los costes de personal, como suele ocurrir en toda la administración y los organismos públicos dependientes del presupuesto municipal —y más si el citado personal tiene un perfil técnico—, suele rondar el 70% del coste total, con lo cual el ahorro final podría ser bastante exiguo si es que se cumple la promesa de reubicar al personal, algo de lo que también hay serias dudas. En todo momento el alcalde, Francisco Góngora, ha eludido hablar del uso que se le podría dar a los 1500 metros cuadrados liberados en la antigua nave de la cooperativa Ejidomar, que compartía con la Policía Local y con el área de Servicios Sociales del ayuntamiento de El Ejido.
La desaparición del CUAM supone el cierre de un laboratorio que durante décadas ha sido una pieza fundamental para garantizar la calidad, la trazabilidad y la seguridad alimentaria de la producción hortofrutícola del Poniente almeriense.

Un laboratorio pionero para una agricultura en expansión
El CUAM nació en 1993, en un momento de profunda transformación de la agricultura intensiva bajo plástico en la provincia de Almería. La creciente exigencia de los mercados europeos en materia de residuos fitosanitarios, calidad alimentaria y control de procesos obligaba al sector a disponer de herramientas analíticas avanzadas capaces de ofrecer resultados fiables y rápidos. Desde sus instalaciones en la Avenida Nicolás Salmerón de El Ejido, el laboratorio fue ampliando progresivamente sus capacidades técnicas hasta convertirse en un referente regional en análisis agroalimentarios y medioambientales. La singularidad del centro residía en la combinación de titularidad municipal, orientación científica y estrecha vinculación con las necesidades de las empresas agrícolas. Durante años prestó servicio a cooperativas, comercializadoras, agricultores y empresas auxiliares no solo de Almería, sino también de provincias vecinas como Granada, Málaga y Murcia.
Calidad acreditada
Uno de los hitos más importantes de la historia del CUAM fue la obtención en 1998 de la acreditación de la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC) conforme a la norma UNE-EN ISO/IEC 17025, una certificación que acredita la competencia técnica de los laboratorios para la realización de ensayos especializados. Esta acreditación permitió que sus resultados gozaran de reconocimiento nacional e internacional. A lo largo de los años el centro incorporó nuevas acreditaciones y autorizaciones oficiales. Entre ellas destacan la certificación QS, exigida por parte del mercado agroalimentario alemán para el control de residuos de plaguicidas, y diversas autorizaciones de la Junta de Andalucía para la realización de análisis oficiales relacionados con agricultura, salud pública y medio ambiente. Gracias a estas certificaciones, el laboratorio se convirtió en una herramienta estratégica para que los productores almerienses pudieran demostrar el cumplimiento de los estrictos estándares de calidad exigidos por la distribución europea.
Más de 175.000 análisis y una inversión superior al millón de euros
La evolución del CUAM estuvo estrechamente ligada al crecimiento y profesionalización del modelo agrícola almeriense. Según datos difundidos por el Ayuntamiento con motivo de su trigésimo aniversario, desde 2011 se invirtieron más de un millón de euros en la modernización de equipos e instalaciones, mientras que el laboratorio realizó cerca de 175.000 análisis durante ese periodo. En distintos momentos de su trayectoria llegó a registrar cifras récord de actividad. Los controles incluían residuos de plaguicidas, análisis de aguas de riego y consumo, estudios foliares, caracterización de suelos, microbiología de alimentos y superficies, así como controles ambientales y marinos. La capacidad analítica del centro permitió responder a una agricultura cada vez más tecnificada y orientada a la exportación, donde la certificación documental y el control preventivo son tan importantes como la propia producción.

Seguridad alimentaria
Durante décadas, el CUAM desempeñó un papel esencial en la construcción de la imagen de calidad de las frutas y hortalizas producidas en Almería. Sus análisis permitían verificar la ausencia de residuos por encima de los límites legales, controlar la calidad de los recursos hídricos y garantizar el cumplimiento de los protocolos de seguridad alimentaria exigidos por las cadenas de distribución europeas. Su labor trascendió el ámbito puramente analítico. El centro también desarrolló actividades de divulgación, formación y transferencia de conocimiento, acercando la investigación y la tecnología al tejido productivo local. En 2023, coincidiendo con su 30 aniversario, el Ayuntamiento destacó al CUAM como uno de los laboratorios más tecnificados de la provincia y un ejemplo de integración entre conocimiento universitario, innovación aplicada y desarrollo agrícola.
Un signo de decadencia
El cierre del CUAM representa el final de una institución que acompañó la transformación de la agricultura almeriense desde sus primeras fases de internacionalización hasta su consolidación como una de las principales zonas productoras de hortalizas de Europa. Más allá de los debates sobre la conveniencia o no de su continuidad, el legado del CUAM queda asociado a tres décadas de trabajo al servicio de la seguridad alimentaria, la innovación agrícola y la competitividad del sector hortofrutícola. Su trayectoria refleja, en buena medida, la propia evolución de la agricultura intensiva almeriense: una actividad que encontró en la ciencia, la calidad y el control analítico algunas de las claves fundamentales de su éxito internacional y que ahora pierde un pilar fundamental.
