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Escándalo en el Mundial 2026: La FIFA levanta la sanción a Folarin Balogun tras varias llamadas de Donald Trump

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, confirmó públicamente haber llamado de forma directa al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para intervenir en la Copa del Mundo.

Las llamadas de Trump, varias, según The Guardian, tuvo como objetivo exigir la revisión de la tarjeta roja y la consiguiente suspensión automática de una de las máximas figuras de la selección estadounidense, el delantero Folarin Balogun. Pocas horas después de la polémica conversación, la Comisión Disciplinaria de la FIFA revocó la sanción de Balogun, permitiéndole jugar el crucial partido de octavos de final contra Bélgica. El hecho desató una crisis institucional inédita en la historia moderna del fútbol.

Presión de Trump

Folarin Balogun fue expulsado tras una revisión del VAR durante el partido frente a Bosnia y Herzegovina tras una dura entrada sobre el defensor Tarik Muharemovic. Aunque el reglamento estipula que una tarjeta roja directa conlleva un partido de suspensión obligatorio e inapelable en primera instancia, la maquinaria política estadounidense se activó de inmediato.

Trump, en sus llamadas, dijo que la decisión del árbitro Raphael Claus fue «pésima». Argumentó que se trataba simplemente de «dos grandes atletas chocando» e insistió en que el torneo sufriría una «gran mancha» si se privaba al país anfitrión de su mejor estrella en una fase de eliminación directa.

El controvertido «indulto» de la FIFA

Para justificar la polémica absolución de Balogun, la FIFA recurrió al Artículo 27 de su Código Disciplinario. Mediante este polémico veredicto, el organismo rector decidió dejar la sanción del jugador «en suspenso» bajo un periodo de prueba de un año. Si Balogun vuelve a cometer una falta de gravedad similar en los próximos 12 meses, se le aplicará el castigo acumulado.

Esta es la primera vez desde 1962 que la FIFA anula una suspensión por tarjeta roja directa en pleno desarrollo de un Mundial. Trump no tardó en celebrar la resolución en su red Truth Social, agradeciendo públicamente a la organización por «corregir una gran injusticia».

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Ola de indignación internacional

La interferencia del mandatario estadounidense y la posterior sumisión de la federación de fútbol desataron la furia de las delegaciones europeas. La Real Federación Belga de Fútbol (RBFA) expresó su profunda indignación. Denunciaron haberse enterado de la resolución por los medios de comunicación y amenazaron formalmente con impugnar el partido por alineación indebida de Balogun tras la negativa de la FIFA a entregarles una copia del documento del indulto y la UEFA emitió un comunicado extremadamente duro en el que acusó a la FIFA de haber cruzado una línea roja. El organismo europeo señaló que la decisión atenta directamente contra la integridad y la credibilidad del deporte, creando un grave precedente. Figuras del fútbol como Wayne Rooney clamaron al cielo por la resolución en la cadena BBC, calificando el indulto condicional como una «absoluta vergüenza» que ensucia el espíritu deportivo mundial. [

Tanto el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, como la Casa Blanca han intentado atenuar el escándalo asegurando que los comités judiciales del organismo operan con total autonomía e independencia. Infantino argumentó que recibe llamadas habituales de jefes de Estado de todo el mundo y que simplemente se limitó a explicarle a Trump los canales legales correspondientes. No obstante, el estrecho vínculo amistoso entre ambos —que incluyó la polémica entrega del primer «Premio FIFA de la Paz» a Trump meses atrás— proyecta una sombra de sospecha sobre los altos mandatarios mundiales del fútbol. Más de 50 diputados del Parlamento Europeo ya han solicitado formalmente que la Comisión de Ética de la FIFA investigue la falta de neutralidad política de Infantino ante la presión del Gobierno estadounidense. La prensa deportiva española está en pie de guerra y apuntan a que la supuesta neutralidad de la FIFA ha quedado «irreversiblemente dañada» por los intereses políticos y comerciales de la Casa Blanca. La eurodiputada Irene Montero estalló en redes sociales afirmando que se trata de «un Mundial para lavar la imagen de Estados Unidos», acusando a los estamentos internacionales de doble moral y de ceder ante el poder de Washington. España y EEUU, si España le gana a Portugal y EEUU hace lo mismo con Bélgica, se cruzarían en cuartos de final.

Las redes, por otra parte, se han llenado de memes y chistes sobre el enésimo escándalo de la FIFA.

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