Discos

Los Rolling Stones nos vuelven a sacar la lengua

¿25 discos de estudio en 62 años son muchos?


El vigesimoquinto álbum de estudio de The Rolling Stones, con esta portada así como de alguien muy fan de Francis Bacon y de Lucien Freud, dos pintores muy ingleses, ha sido muy bien acogido en una España en la que Stonesmanía (aquí se diría rollingmanía), como tantas otras cosas, llegó tarde ‘y con daño’, como algunas lluvias, porque nunca se entendió muy bien la auténtica dimensión de la banda de Londres por la simple razón de que había y hay una tradición y una sensibilidad mucho más cercana al pop que al blues y al rythm and blues, estilos estos para los que se han necesitado décadas de aproximación para llegar a una cierta normalización. El soul, sin embargo, y sus variantes disco, fueron entendidas muy bien y muy tempranamente. La sensación de nuestros críticos y medios musicales es que Foreign Tongues es la confirmación de una inesperada segunda, tercera, cuarta o quinta juventud creativa para una banda que supera ya las seis décadas de trayectoria.

En El País, por ejemplo, subrayan la capacidad de la banda para seguir componiendo canciones auténticas y convincentes con riffs afilados, medios tiempos con profundidad emocional y un equilibrio entre blues, rock clásico y letras ácidas e irónicas. Sin situarlo entre las grandes obras maestras de la banda, lo coloca con claridad entre sus mejores trabajos desde Tattoo You y muy por encima de buena parte de su producción de las últimas décadas. Rolling Stone en Español señala el protagonismo renovado de las guitarras; la enorme variedad estilística; el buen vocal de Mick Jagger, y también de Richards, y el equilibrio y la naturalidad en la aparición de invitados ilustres como Paul McCartney, Robert Smith o Steve Winwood.


Varios medios inciden en el tono crítico de las letras, que tocan asuntos como el deterioro democrático, el control del poder económico, la polarización, la crítica a la cultura del espectáculo, etc. La buena acogida española coincide prácticamente con el consenso internacional, porque de alguna manera, nuestra crítica cultural suele ser muy seguidista. No obstante, no es frecuente encontrar un grado de coincidencia tan elevado entre medios generalistas, revistas especializadas y aficionados. Sin decir que Foreign Tongues es una obra maestra equiparable a Exile on Main St., Sticky Fingers o Some Girls, la crítica española e internacional sí parece coincidir en un diagnóstico: es un disco que no vive de las rentas y de la leyenda de The Rolling Stones. Lejos de ser un epílogo crepuscular, Foreign Tongues se percibe como un nuevo capítulo creativo que demuestra que el grupo sigue encontrando inspiración en el blues, el rock and roll y la mirada irónica hacia el mundo de ahora.

Álbum de estudio número 25 de la carrera de The Rolling Stones


Las canciones:

Rough And Twisted: La declaración de intenciones perfecta para abrir el álbum. Un blues-rock construido sobre un riff clásico de Keith Richards y una armónica amplificada que aparece por momentos y que recuerda a Little Walter, el bluesman de Chicago. La crítica ha visto referencias a Rough Justice, Start Me Up e incluso al espíritu primitivo de Brown Sugar.

In The Stars: La primera sorpresa. Sonido pop elegante de finales de los 70 y poco más

Jealous Lover: Una de las composiciones más sofisticadas del álbum. Jagger vuelve a cantar en falsete homenaje a sus emblemáticos álbumes funk de los 80, aunque también recuerda a Prince, sobre todo en los coros, y a la escuela del soul en general.

Mr. Charm: La canción más política, dicen que es una sátira dedicada a Elon Musk, al que Jagger retrata como un magnate narcisista obsesionado con el poder y la influencia tecnológica. Maravillosa segunda voz femenina ‘Gospel’ y un tono general de locura y una modulación de la voz que podría recordar a algunas canciones de Talking Heads por momentos.

Divine Intervention: Dicen los críticos que han analizado la letra que Jagger canta sobre el fin del mundo con un humor negro muy británico. La crítica estadounidense ha destacado que parece un boogie clásico. Y sí, lo parece.

Ringing Hollow: Una de country que puede recordar a otra canción de los Stones de los 80: Far away eyes. Los críticos alaban las dotes narrativas de Jagger en esta canción.

Never Wanna Lose You: Balada clásica de los Stones muy cantable. Otra vez muy buenos coros en el estribillo.

Hit Me In The Head: Rock acelerado para el directo. Es increíble, pero la batería de Charlie Watts, rescatada de una de sus últimas grabaciones, luce como un sol y es plenamente reconocible. El riff de guitarra y la armónica bluesera también lucen.

You Know I’m No Good: Los Stones reinterpretan el clásico de Amy Winehouse. La armónica sustituye parte del protagonismo de la sección de viento de la original, mientras la guitarra se acerca al rhythm & blues. Interesante.

Some Of Us: Voz: Keith Richards: Uno de los grandes momentos del disco. Cuando Keith Richards canta el grupo es otro. Pura emoción. Recuerda a Paul McCartney.

Covered In You: Soul a medida para la voz de Jagger con los recursos stonianos habituales. Aparición otra vez de la vigorosa armónica made in Chicago. Paul McCartney toca el bajo en esta canción, dicen.

Side Effects: Dicen los que han estudiado la letra que está llena de dobles sentidos sobre las consecuencias del éxito, la fama y el envejecimiento. Cuando hablan de la letra es que el tema igual flojea.

Back In Your Life: Otra balada energética. Louder Sound la cita entre las mejores canciones del álbum.

Beautiful Delilah: Los Rolling Stones regresan al mismo Chuck Berry con el que comenzaron su carrera hace más de sesenta años. El rock and roll vuelve exactamente al lugar donde nació porque la cantera sigue siendo la misma y está ahí. Aunque algo tan primitivo al final del disco suene en cierto modo extraño.

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