
La bombona de butano vuelve a subir en julio por el fin de la rebaja fiscal extraordinaria
El fin de las rebajas fiscales y la inestabilidad del mercado energético el combustible doméstico más usado
La bombona de butano ha vuelto a encarecerse en España durante el mes de julio de 2026, poniendo fin a la rebaja temporal aprobada por el Gobierno en primavera. La revisión bimestral del precio, que entró en vigor el 21 de julio, elevó el coste máximo de la bombona tradicional de 12,5 kilogramos hasta los 17,83 euros, frente a los 15,39 euros vigentes desde mayo, lo que supone un incremento cercano al 16% explicado en gran medida por la recuperación de la fiscalidad ordinaria. La subida llega en un contexto de incertidumbre en los mercados energéticos internacionales y afecta especialmente a los cerca de ocho millones de hogares españoles que siguen utilizando gas licuado del petróleo (GLP) para cocinar, producir agua caliente o calefacción.
El fin de las medidas extraordinarias
La principal razón del encarecimiento no ha sido únicamente la evolución del precio internacional del butano, sino la desaparición de las medidas fiscales excepcionales que el Gobierno había aprobado durante la crisis energética provocada por la Guerra de Irán. Entre mayo y junio, la bombona se benefició de una reducción temporal del IVA y de la suspensión del Impuesto de Hidrocarburos, medidas que permitieron reducir su precio hasta 15,39 euros. Aquellas ayudas expiraron el 30 de junio y, con la revisión de julio, el precio volvió a incorporar una carga fiscal mayor, provocando el fuerte incremento registrado este verano.
Un precio regulado, pero sensible al mercado
A diferencia de otros combustibles, el precio de la bombona tradicional de butano continúa regulado por la Administración. Se revisa cada dos meses mediante una fórmula que tiene en cuenta el coste internacional de la materia prima, los gastos de transporte marítimo, el tipo de cambio entre el euro y el dólar y los costes de comercialización. Además, la normativa limita las variaciones ordinarias al 5% por revisión. No obstante, los cambios fiscales pueden alterar el precio final por encima de ese umbral, como ha ocurrido en esta ocasión.
Impacto en la economía doméstica
Aunque el butano ha perdido protagonismo frente al gas natural y la electrificación de los hogares, sigue siendo un suministro esencial para millones de familias. En numerosas viviendas del medio rural continúa siendo la única fuente de energía para cocinar o producir agua caliente.
El incremento de julio supone un nuevo golpe para unos consumidores que ya afrontan el aumento del coste de otros bienes básicos. En hogares con un consumo elevado, especialmente durante el invierno, el encarecimiento puede traducirse en un gasto adicional significativo a lo largo del año.
Las asociaciones de consumidores han advertido de que la evolución de los precios energéticos internacionales podría mantener la presión sobre el coste del GLP durante los próximos meses, aunque la evolución dependerá tanto del mercado como de futuras decisiones fiscales.
