
La comunidad educativa de Vícar (Almería) ‘en pie de guerra’ contra la Junta de Andalucía
Los vicarios exigen soluciones urgentes después de años de abandono por parte de la Consejería de Educación
Las concentraciones que se siguen sucediendo en el municipio reclamando el mantenimiento del transporte escolar y la construcción urgente de un tercer IES cuentan con el apoyo del ayuntamiento, que ha puesto a disposición de la Junta un solar municipal para que se haga posible cuanto antes la construcción del nuevo instituto, a la vez que reclama más inversiones y servicios educativos, dadas las peculiaridades del municipio almeriense, su crecimiento constante y su dispersión.
En Vícar, municipio, desde hace años se viene produciendo un crecimiento constante de la población, mientras las infraestructuras educativas que son competencia de la Junta de Andalucía se han estancado. Como consecuencia de esto crece la ratio por clase, hasta 35 alumnos por clase, una de las más elevadas de España, decae la calidad y se producen fricciones constantes, con una comunidad educativa en pie de guerra y un ayuntamiento que los apoya, y una Junta de Andalucía ‘abonada a los recortes’ y que apuesta sin complejos por la privatización y la educación concertada.
Según denuncia el propio alcalde de Vícar, Antonio Bonilla (PSOE), el consistorio ha cumplido su parte cediendo los terrenos pero la Junta no ha ejecutado las obras comprometidas. En 2024, de las 25 grandes actuaciones educativas aprobadas para el Poniente ninguna se había materializado tras seis años de gobierno de Juanma Moreno. Vícar, uno de los pocos municipios que no está en manos del PP, ha sido uno de los más afectados.

La construcción de un tercer instituto es una reivindicación histórica. Mientras no llega, se recurre a medidas temporales como aulas prefabricadas (barracones), que se convierten realmente en aulas estables durante años y años. Otro punto crítico es la supresión o reducción del transporte escolar para muchos estudiantes de Secundaria. Las familias denuncian que los alumnos deben recorrer trayectos largos y peligrosos por el tránsito de vehículos, algunos de gran tonelaje, a pie.
Vícar no es un caso aislado, aunque sí uno de los más graves: El Ejido, Roquetas de Mar, Adra y Berja comparten reclamaciones similares, en una zona con una gran proporción de alumnos origen extranjero o que se incorporan a clase en mitad del curso por la movilidad laboral de sus progenitores. El Poniente concentra una alta proporción de las aulas prefabricadas de la provincia de Almería. Mientras el municipio y la comarca avanzan en otros ámbitos, la educación obligatoria y postobligatoria arrastra déficits que afectan directamente al futuro de cientos de niños y jóvenes.

