
Matar dos pájaros de un tiro
La precipitación, sí, tiene que ver con la actuación, ya puesta en entredicho, de la delegada de la junta en Almería, Aranzazu Martín, aunque está claro que a Paco Góngora se le reservaba el papel menor y con menos sueldo de delegado en Almería, pero para más tarde, probablemente para enero o febrero, quizás antes, si es que las generales se adelantan a febrero. Y no, Cárceles, Julia Ibáñez no ha ejercido de delfín de Paco nunca, aunque siempre aspiró al cargo; su delfín, o si se quiere, su orca, siempre ha sido Rivera, el concejal de Hacienda
Parafraseando una de las frases del director de Ideal Almería, Miguel Cárceles, en su último traje a medida, parece que no solo el ‘tablero político’, también el periodístico, se está moviendo. El tablero periodístico almeriense, formado con unos poquitos escaques, no como el del ajedrez, que tiene 64 —de ahí que haya sido tan frecuente el escaqueo, la componenda, el corporativismo, el entrañable compañerismo y la solidaridad dentro de la Cofradía del Silencio, porque el Silencio es lo que se ha valorado y ha cotizado más y mejor siempre en la prensa almeriense, más incluso que el tonteo cortesano y los artículos ‘salvaculos’ o de reputación, como podría ser perfectamente este de Miguel Cárceles al que nos vamos a referir.
Pedro Manuel de la Cruz, el maestro de periodistas almerienses, ha dejado el púlpito desde el que tanto ha predicado, siempre por el bien de la provincia y por la primacía del tomate como producto estrella almeriense, y tantas veces ha citado a Gabo; lo sustituye Alfredo Casas, ahora director de SER Almería y director a su vez de La Voz de Almería, con lo cual en Novotécnica se ahorran un alto porcentaje de un sueldo, que, como dijimos, o como diría Gabriel Amat, es un pico porque está la coza mu mala. Decía el Ciudadano Martínez, el editor, en un artículo, que por La Voz de Almería pasaron Ángel Iturbide, navarro de origen como él y director largo tiempo de Ideal Almería, Antonio Lao, exdirector de Diario de Almería, (Grupo Joly), que ahora es más bien Antonio ‘Loa’ desde su puesto de asesor/hagiógrafo, algo torpe, poco leído y poco ducho en la materia (todo hay que decirlo) de Gabriel Amat, y alguno más. Lo que venía a decir Martínez es que el sello inconfundible de La Voz de Almería, y del resto de los medios, lo puso él, y que todos son contingentes, pero él es necesario, como gran anfitrión que ha sido de lo más granado del periodismo, naturista o no, madrileño, y por extensión español, que viene a ser lo mismo, particularmente de los periodistas de El País y PRISA, compañía en la que en tiempos se embutió La Voz de Almería.
No hay nada que más me guste que la gente que, con el cadáver caliente del homenajeado, hable de sí mismo para gloria del difunto, en este caso difunto profesionalmente hablando en cuanto a la dirección de La Voz, aunque no para la consultoría. Pero hay que reconocerlo, el Ciudadano Martínez ha moldeado a la ‘profesión’ en Almería, una profesión que es de los oficios más antiguos del mundo. Pero hablábamos de Cárceles, el director de lo que queda de Ideal en Almería, el periódico de referencia de la Almería más occidental y ponientina en tiempos. Dice Cárceles que a Moreno Bonilla le gusta hacerse el interesante y buscar a su pareja de baile en el último momento (quiero ver a Juanma y a los demás en un musical de esos de Broadway y no los veo, ni siquiera los veo ni de mayas a punto de ser sacrificados por los aztecas en Malinche), cuando yo creo sinceramente que Moreno fue el penúltimo en enterarse, justo antes de que decidieran llamar a Paco Góngora. Pero reconozco que los cortesanos suelen tener mejor información de estas cosas, o al menos se dejan engañar con más propiedad cuando los miran a ‘los sojos’. Cárceles, Miguel, habla de una próxima legislatura ‘que se antoja infinitamente más alambicada, convulsa y exigente que la anterior’ y yo esos adjetivos así seguidos solo los concibo como fruto de haber echado a la plancha los otros hongos, no los champiñones. Y sigue Cárceles con su alambicado, intrincado y laberíntico serpentín y su alambique lingüístico, destilatorio y conceptual: ‘Góngora llevaba ya algún tiempo madurando un relevo ordenado y paulatino al frente del gobierno municipal. Como hombre cerebral, metódico, profundamente organizado, lector voraz, apasionado de la historia y trabajador incansable, su plan pasaba por una transición calculada, lejos del estrépito y con los tiempos marcados por la dinámica local. Sin embargo, los relojes de la política autonómica rara vez coinciden con las previsiones municipales. Y a Juanma Moreno no se le dice «no». Nunca.’
Traduzco: Paco Góngora, como hombre que solo lee biografías de grandes políticos, para aprender, y uno cada tres años, más bien visceral e irascible hasta el descontrol, caótico, déspota, irrespetuoso…y tal, llevaba exigiendo un cargo en la Junta desde que se pudo librar de su pesadilla judicial aquella del pelotazo que denunció el PAL (que no fue tal y que al final le resolvió el ministro Catalá, como a Gabriel lo suyo) y supo que sus índices de popularidad estaban por los suelos y que Vox le podría hacer perder las siguientes elecciones porque lo que muchos consideraban una tendencia hacia la extrema derecha en El Ejido era en buena parte consecuencia de unos sentimientos populares extremadamente contradictorios que tienen mucho que ver con la deriva real del municipio y la decadencia de El Ejido y la falta de servicios municipales y expectativas de crecimiento y de futuro.
Se habló (filtraciones interesadas de gente del PP que quieren mal a Paco y quieren ser el califa en lugar del califa) de que tenía desesperado a Fernández-Pacheco con sus llamadas preguntando por lo suyo, de que Juanma ya estaba harto, de que la situación en el ayuntamiento, con varios casos de acoso, varios, uno de ellos a punto de sentenciarse en su fase de jurisdicción ‘laboral’ que podría derivar a ‘penal’, por cierto, ya veremos si la presunta víctima da ese paso, y que no solo afecta al exalcalde. La precipitación, sí, tiene que ver con la actuación, ya puesta en entredicho, de la delegada de la junta en Almería, Aranzazu Martín, aunque está claro que a Paco Góngora se le reservaba el papel menor y con menos sueldo de delegado en Almería, pero para más tarde, probablemente para enero o febrero, quizás antes, si es que las generales se adelantan a febrero. Y no, Cárceles, Julia Ibáñez no ha ejercido de delfín de Paco nunca, aunque siempre aspiró al cargo; su delfín, o si se quiere, su orca, siempre ha sido Rivera, el concejal de Hacienda. El que no tiene el apoyo de nadie es Escobar, y menos de Gabriel Amat, por mucho que no pare de decir lo mucho que lo aprecia el alcalde roquetero a todo el que quiera escucharlo, que tampoco parece que sean muchos ya. No sé si Julia es ‘taimada’, como la define Cárceles, el director de Ideal de Almería, pero no es de esperar que Julia deje su escaño en Sevilla, está previsto que lo deje.

Añade Cárceles en su artículo que ‘Pese a que las credenciales de gestión de Góngora son incuestionables’, y dice lo que dicen que diga, porque las credenciales de Paco Góngora están más que cuestionadas y estos meses ha andado como pollo sin cabeza con las obras de los fondos Next Generation, que quería ver acabadas e inauguradas bajo su mandato, y que son las únicas de su legado porque el PP se ha dedicado durante años y años en El Ejido a subir tasas e impuestos, a recortar de todas partes menos de donde de verdad debía, a parchear y a pintar los pasos de cebra con aguachirle para las fechas ‘señalaítas’. Su legado es escaso, por tanto, pese a subir y sostener las tasas e impuestos municipales en los tramos máximos y pese a la avalancha de los fondos europeos, que desgraciadamente se han dedicado, y eso no tardaremos en verlo muy pronto, en buena parte a construir castillos en el aire como el del Cuartel de Carabineros y otros proyectos poco o nada ‘estructurantes’ y necesarios por falta de proyecto y falta de criterio e ideas mejores, que también es triste. Y la deuda, la famosa deuda, cuando se sepa la verdad contable, nos puede dar muchas sorpresas. La historia de Paco Góngora realmente se va a empezar a escribir a partir de ahora.
Es en los últimos meses, cuando, avisado Paco Góngora desde Sevilla de que su deriva electoral y la del municipio empezaba a escamar, se ha dedicado a hacer la ‘revolución conservadora’ por su cuenta y convertirse en más voxero que los de Vox, con una serie de vídeos ridículos en los que se ha llegado a presentar para que lo graben en el interior de unas infraviviendas, algo que quedará sin duda grabado a su vez, pero a cincel, en la historia universal de la infamia política municipal. Creo que no se tiene una dimensión muy exacta de lo que realmente pasa en este municipio de El Ejido, y en qué se diferencia de otros del Poniente y Níjar. Para empezar, en los grupos de Facebook y otras redes se ha intentado modular a lo largo de todos estos años, para beneficio político propio, del PP, el racismo y la xenofobia, hasta que ’alguien’, alguno de esos que están a caballo entre PP y Vox, y los suyos, decidió orquestar una campaña brutal un verano y se pasó de frenada de tal manera que hubo una irrupción igual de brutal de Vox precisamente en las elecciones andaluzas en las que al final el pacto de perdedores propició la primera legislatura de Moreno Bonilla como presidente. Es que los avisperos son muy fáciles de azuzar, solo hace falta una caña larga. Y otro gran hecho diferencial de El Ejido está en eso, en que buena parte del voto a Vox viene del descontento con el PP y particularmente con el que hasta ahora ha sido el alcalde, Paco Góngora. El Ejido no es ni Ceuta ni Melilla, ni el Vox local Jesús Gil, aunque Rocío de Meer es peor, claro. El problema en El Ejido han sido el PP y Paco Góngora, no Vox, de la misma manera que el desastre de gestión en otros muchos municipios almerienses es del PP. Cuando Vox sea un problema, si gobiernan, lo diremos. Cuando gobernaron en coalición con el PP en El Ejido fueron un desastre sumado al desastre, claro, pero es que no se le pueden pedir cuatro goles por partido a Olmo, y que me perdone el pobre Olmo por la comparación tan injusta, pero peor lo lleva el olmo al que le piden peras.
Si alguien ha salvado a Góngora en su etapa de Vox es su ‘amigo’ Jose´Miguel Alarcón (PSOE), algo que sin duda ha perjudicado, y no solo electoralmente, a los socialistas a lo largo de todos estos años en El Ejido y fuera de El Ejido. Y lo ha salvado gratis, salvo algún detalle que haya podido tener con el propio José Miguel en tema de colocaciones o lo que sea. De no haber tenido el apoyo ‘gratuito’ del PSOE de El Ejido Gongora jamás se habría distanciado de Vox. Un apoyo de tapadillo y a oscuras sin apenas repercusión, como si fuera tan normal una coalición PP-PSOE por detrás de la Iglesia. Parece hasta increíble que un municipio de cien mil habitantes reales o más se hayan podido hacer las cosas así, tan sottovoce.
En definitiva, a quien no se le dice ‘no’ no es a Juanma, que tampoco manda tanto como parece, es a Javier Arenas, el único que realmente puede urdir una trama tan firme y a la vez tan sedosa, colocar una piedra en la tela retorcida a modo de una onda pastoril y matar dos pájaros de un tiro: Paco Góngora, del que ya se contaba que sería invitado a dejarle paso a Julia, la cuñada de Venzal (dato importante) unos seis meses antes de las elecciones municipales, y Aránzazu Martín, que fue otra víctima, esta política, del incendio de Los Gallardos, pese a que, aunque llegó muy tarde a todo, la pusieron a hacerse la foto de rigor ya en la carretera, para enviarla inmediatamente a las redes y dar fe de vida, con unas horas de retraso. Eso sí. En El PP no hay nada que no se arregle con fotos, ahí tenemos ese gran ejemplo para el mundo entero que es Isabel Díaz Ayuso en los incendios de la Sierra de Madrid. Lo que pasa es que Aránzazu Martín es muy probable que en su día sea imputada.
Esperemos, pues, que este artículo de Miguel Cárceles, a quien sin duda ha tenido puntualmente informado Inmaculada Acién, jefa de gabinete de Góngora y trabajadora de Ideal en su día, sobre todo en cuanto a su ferocidad lectora, y sirva, de algún modo, para aliviar la situación financiera de Ideal de Almería y vengan prontamente partidas publicitarias de la Junta y no se quede todo en promesas incumplidas, que tampoco sería justo, porque, Cárceles, Miguel, no nos ha convencido, pero ha hecho un buen trabajo. Y nos hacemos cargo, porque está muy claro que mientras la prensa no viva de la suscripción de sus lectores o de otros ingresos, y dependa mayormente del dinero público para sobrevivir, será una prensa cortesana, hará los servicios que hagan falta a petición del cliente y callarán cortés, cortesana y malinchianamente (homenaje final a la colaboración público-privada Ayuso-Nacho Cano, un ejemplo).

