
El sudeste peninsular: la zona sísmica más activa de España
El terremoto de la Virgen de agosto de Granada ha sido de 5.O puntos en la escala de Richter.
Granada ha amanecido este sábado evaluando los daños causados por un fuerte terremoto que sacudió la provincia durante la madrugada. El seísmo, con epicentro en el municipio metropolitano de Alhendín, se sintió en buena parte de Andalucía y llegó a percibirse en puntos de Madrid, Murcia, Albacete y Ciudad Real.
Datos oficiales
Según el Instituto Geográfico Nacional (IGN), organismo dependiente del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, el terremoto principal se registró a la 1:04 horas de la madrugada, con epicentro al noreste de Alhendín. Las mediciones revisadas por el propio IGN sitúan el foco a una profundidad muy somera, de apenas 2 kilómetros, lo que —según explica el propio organismo— contribuye a explicar la intensa percepción del movimiento entre la población pese a tratarse de una magnitud moderada.
Existen, sin embargo, pequeñas discrepancias en la magnitud según la fuente consultada: mientras el IGN ha manejado una magnitud en torno a 5,0 en sus actualizaciones más recientes, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) ha situado el sismo en magnitud 5,2, con epicentro aproximadamente un kilómetro al suroeste de la localidad de Otura y una profundidad de 10 kilómetros. Este tipo de diferencias entre agencias sísmicas —debidas a distintas metodologías de cálculo y a la revisión progresiva de los datos en las horas posteriores al evento— es habitual en los primeros análisis de cualquier terremoto y suele reducirse a medida que se incorporan más registros de estaciones sismológicas.
El seísmo principal fue precedido y seguido por varios movimientos de menor intensidad, en lo que los especialistas describen como una secuencia sísmica: ya la tarde del viernes, a las 18:43 horas, se había registrado un temblor de magnitud 3,7 con epicentro al noroeste de La Zubia, junto a eventos menores en Gójar, Ogíjares y Otura, de entre 2,2 y 3,7. Minutos después del sismo principal, el IGN detectó una réplica de magnitud 2,6 en Gójar. En total, el terremoto de la 1:04 fue el quinto registrado en la provincia en menos de 24 horas.
Alcance de la sacudida: 367 localidades afectadas
De acuerdo con los datos recopilados por el IGN el movimiento fue sentido en 367 localidades de siete provincias distintas: 191 en Granada —donde alcanzó intensidades de hasta 5 en puntos como Churriana de la Vega, El Ventorrillo, Híjar y Pedro Verde, y IV-V en Alhendín y Armilla—, 66 en Málaga, 41 en Jaén, 26 en Córdoba, 25 en Almería, 6 en Sevilla y 6 en Madrid, además de percepciones puntuales en Murcia, Albacete y Ciudad Real.
El servicio de Emergencias 112 de Andalucía recibió más de 80 llamadas de ciudadanos alertados por el terremoto, procedentes de todas las provincias andaluzas salvo Huelva y Cádiz. Según los técnicos consultados por distintos medios, la extrema superficialidad del foco sísmico, combinada con los sedimentos de la cuenca de Granada —una depresión rellena de materiales poco consolidados que amplifican las ondas sísmicas—, explica que la sacudida se percibiera con tanta claridad pese a no tratarse de una magnitud especialmente elevada.
Daños materiales
Los primeros balances no han registrado heridos ni daños estructurales generalizados. Sí se han documentado daños materiales leves: desprendimientos y caída de elementos de fachadas y tejados, especialmente en el municipio de Armilla y en la zona del Camino de Ronda, en Granada capital, además de un edificio desalojado preventivamente como medida de precaución.
Ante la magnitud del seísmo, la Junta de Andalucía activó la fase de emergencia —situación operativa 1— del Plan Territorial de Emergencia ante el Riesgo Sísmico, el protocolo autonómico diseñado para coordinar la respuesta institucional en este tipo de episodios. Los técnicos de Protección Civil y de los ayuntamientos afectados han comenzado ya una evaluación más exhaustiva de los inmuebles con desperfectos visibles. Las autoridades han recomendado a la población mantener la calma, evitar entradas y salidas innecesarias de los edificios y alejarse de fachadas y elementos que puedan desprenderse, ante la posibilidad de nuevas réplicas.
Por qué tiembla Granada: el contexto sismotectónico
Granada no es una provincia cualquiera desde el punto de vista sísmico. Se encuentra en una de las zonas de mayor peligrosidad sísmica de la península ibérica, en el contexto de la colisión entre las placas Euroasiática y Africana, cuyo límite atraviesa el sur de España. Según el propio IGN, aunque el territorio español no se sitúa sobre un límite de placas activo en sentido estricto, sí presenta una actividad sísmica relevante derivada de este proceso de convergencia continental.
La cuenca de Granada, en concreto, ha sido objeto de numerosos estudios científicos por su exposición al riesgo sísmico. Un trabajo publicado en la revista Cuadernos Geográficos por investigadores de la Universidad de Granada (Iglesias Asenjo, Irigaray Fernández y Chacón Montero) señala que, a efectos de evaluación del riesgo, se considera como magnitud máxima esperable para un terremoto en el entorno de la cuenca granadina un valor de Mw = 6,5, cifra empleada como referencia para estimar la vulnerabilidad de los edificios de la ciudad ante un eventual gran seísmo.
La memoria histórica de la región respalda esta clasificación de riesgo. El terremoto más mortífero registrado en la provincia en el último siglo se produjo el 20 de abril de 1956, cuando un sismo causó 12 muertos, más de 70 heridos y el derrumbe de medio millar de edificios en varios pueblos de Granada. Más atrás en el tiempo, el 29 de marzo de 1954 la localidad granadina de Dúrcal sufrió una fuerte sacudida que, según los registros históricos, alcanzó una magnitud de 7,0. A escala regional, el litoral de Huelva y Cádiz recuerda además el gran terremoto de Lisboa de 1755 —de magnitud estimada en torno a 8,5— y el de 1969 frente a las costas del golfo de Cádiz, de magnitud 7,5, que causó varias víctimas mortales en la zona.
El sudeste peninsular: la zona sísmica más activa de España
El terremoto de Alhendín no es un episodio aislado, sino la manifestación más reciente de la que el propio IGN identifica como la región de mayor peligrosidad sísmica de España: el sudeste peninsular, que engloba a Granada, Almería, Málaga, Murcia y el sur de la provincia de Alicante (con la Vega Baja del Segura como zona especialmente sensible). Toda esta franja se asienta sobre las Cordilleras Béticas, formadas por el contacto entre la microplaca Ibérica, la placa Africana y el bloque de Alborán, un marco tectónico que el IGN describe como una amplia «zona de cizalla» que recorre la costa sudeste y se prolonga por el mar de Alborán hasta el margen de Marruecos.
Dentro de esta franja de riesgo, el IGN y distintos estudios sismotectónicos señalan varios sistemas de falla activos durante el Cuaternario como los principales responsables de la sismicidad de la región:
- Falla de Carboneras (Almería): con unos 50 km de longitud en tierra y una prolongación de hasta 90 km bajo el mar hacia el suroeste, es una de las estructuras más largas y estudiadas del sudeste.
- Falla de Alhama de Murcia: de casi 90 km de longitud y compuesta por cuatro segmentos, fue la responsable del terremoto de Lorca de 2011, de magnitud 5,1, que pese a su intensidad moderada causó daños graves por la escasa profundidad del foco y la vulnerabilidad de parte del parque de edificios.
- Fallas de Palomares, Los Tollos, Carrascoy y Bajo Segura: alineadas a lo largo de más de 100 km entre Almería y Alicante.
- Falla de Crevillente (Alicante): con más de 100 km de longitud y varios segmentos identificados.
- Sistema de fallas de El Alquián y falla de Polopos, en Almería, entre las cuales se ubicó, por ejemplo, un terremoto de magnitud 4,2 registrado en Tabernas (Almería) en febrero de 2026.
Según datos del IGN, la sismicidad de las Cordilleras Béticas es de carácter mayoritariamente cortical y superficial —a menos de 30 km de profundidad—, con magnitudes generalmente moderadas pero capaces, en ocasiones, de generar terremotos destructivos, precisamente por esa combinación de foco somero y proximidad a núcleos de población. El propio organismo recuerda que alrededor del 90% de los terremotos que se producen en las Béticas no llegan a ser percibidos por la población, un recordatorio de que se trata de una región en constante actividad microsísmica, aunque solo una pequeña fracción de esos movimientos resulta perceptible o dañina.
Qué puede pasar ahora
Como es habitual tras un sismo de esta magnitud, los especialistas del IGN continúan revisando los datos registrados por la red sísmica nacional, lo que puede llevar a ajustes en la magnitud y la profundidad definitivas del evento en las próximas horas o días. La activación del Plan ante el Riesgo Sísmico por parte de la Junta de Andalucía implica también un seguimiento específico de posibles réplicas, un fenómeno frecuente tras terremotos de magnitud moderada-alta como el registrado esta madrugada en Alhendín.

