CulturaAlmeríaAndalucía

Diego Cruz, mártir político del rock and roll almeriense

En junio de 2019, Diego Cruz dio el salto a la política local de la mano, dicen, del actual consejero de Agricultura, Fernández-Pacheco, del Partido Popular, que buscaba perfiles menos envarados, como él mismo, y más pop.

Carlos Vidal

Diego Cruz Mendoza, nacido en Almería el 7 de abril de 1970, ha sido durante décadas una figura muy conocida en el paupérrimo panorama musical almeriense: un cantante de rock clásico, con ciertas virtudes vocales algo imitativas, buscando siempre, y a veces encontrando, la sendas de los grandes de cada género. Según diferentes fuentes locales consultadas, a los 14 años empezó su trayectoria tocando la guitarra en su primer grupo, The Wanderers, y se fue acercando a todos los palos clásicos de la música de EEUU: blues, rock sesentero y setentero, jazz, soul, funky y rock and roll de los 50, siempre con ese perfil de “old-school rocker” que nunca dejó de lado, teniendo en cuenta que hasta lo respetó la alopecia, aquello de ‘érase un hombre a un tupé pegado’, ya tú sabes.

En 1998 llegó su primer trabajo discográfico con Insólito Club. La versión en castellano de “Me and Miss Jones”, que hizo famosa el soulman Billy Paul alcanzó el número 1 en Cadena 100 y les abrió las puertas de programas de televisión como Crónicas Marcianas y Música Sí, además de girara por toda España, ‘quien sale en la tele es por algo’, y si no que se lo digan a Bisbal.

Colaboró con el guitarrista Paco Rivas en el disco Una noche en la jaima, participó en formaciones como The Black Land Farmers y Larry Martin Band, y confluyó con la clásica orquesta local Teddy Boys de versiones de los 60 y 70, donde coincidió entre otros con Chipo Martínez. En 2005 fundó Diego Cruz Quartet, un proyecto de jazz con formación de trío clásico (piano, contrabajo y batería). También formó parte de The Sun Rockets.

Fue promotor de festivales y eventos musicales, y profesor en la Escuela de Arte Dramático y Cine de Almería y eso posiblemente le acercara a la política. En junio de 2019, Diego Cruz dio el salto a la política local de la mano, dicen, del actual consejero de Agricultura, Fernández-Pacheco, del Partido Popular, que buscaba perfiles menos envarados, como él mismo, y más pop. Entró en el Ayuntamiento de Almería como concejal y asumió el Área de Cultura y Educación (más tarde Cultura, Educación y Tradiciones, esto último una concesión a los almeriensistas culturales, ya mudos). ‘También fue consejero delegado de Interalmería TV. Durante sus siete años en el cargo impulsó festivales como el Cooltural Fest y el Solazo Fest, reforzó la programación del Teatro Apolo y del Cervantes, apoyó el teatro aficionado (recibió un reconocimiento de FEALTA en 2026) y gestionó eventos de gran envergadura, aunque en septiembre de 2025 perdió las competencias de Fiestas Mayores, que pasaron a Urbanismo’. No parece que, dado el perfil de los festivales más emblemáticos de Almería, por decir algo, tuviera capacidad real de decidir absolutamente nada de la programación cultural de la capital, más cercana a la jarana y el petardeo, y manejada por auténticos tiburones de la cultura, de la cultura de las comisiones. Su gestión de los asuntos más pragmáticos en la gestión de ferias y fiestas, tratos con feriantes y ferias navideñas y de alfarería podrían, dicen, dar para una novela del Buen Soldado Svejk que se situara en Almería, y de ahí que desgajaran estas competencias de su concejalía tan tempranamente.

Del domingo 23 al lunes 24 de agosto de 2026, al salir del recinto ferial de la Vega de Acá durante la Feria de Almería, Cruz fue interceptado por agentes de la Policía Nacional que detectaron una conducción “extraña” mientras circulaba en un vehículo oficial. La Policía Local le practicó la prueba de alcoholemia, que arrojó una tasa de 0,75 miligramos de alcohol por litro de aire espirado, por encima del umbral de 0,60 mg/l que constituye delito contra la seguridad vial. Se instruyeron diligencias. No constaron daños personales ni materiales. Ese mismo día, Diego Cruz anunció su dimisión a través de un comunicado en redes sociales:

“Ayer cometí un error. Quiero pedir perdón de forma sincera a todos los almerienses, a mis compañeros y a mi familia. […] Asumo plenamente la responsabilidad de mis actos y, por coherencia y ejemplaridad, presento mi dimisión como concejal del Ayuntamiento de Almería. Ser concejal ha sido el mayor honor de mi vida […]. Afrontaré esta situación con humildad y respeto.”

Archivai

La oposición, especialmente el PSOE, exigió su cese inmediato incluso antes de la dimisión, aludiendo a la responsabilidad política y al uso de un vehículo oficial. Así se cierra, de forma abrupta, la etapa política de un músico que pasó de los escenarios de rock and roll almeriense a la gestión cultural municipal. Diego Cruz Mendoza, el “mártir del rock and roll” de algunas caricaturas locales, deja el cargo tras un error que él mismo ha calificado como grave y que ha preferido no dilatar hasta las próximas elecciones, porque de alguna manera se sabía desde hace tiempo que Diego cruz no repetiría en los puestos de salida del PP. Casos como el de Diego y muchísimo peores, con tasas no solo de alcoholemia sino de estupefacientes muy superiores, se han saldado muchas veces sin ninguna consecuencia, y casos en el PP hay unos cuantos, con caídas, sin caídas, en actos oficiales, en recintos municipales, en controles de Policía o Guardia Civil, etc., por no hablar de asuntos turbios en peñas flamencas, etc., que hoy estamos rocanroleando. Incluso se podría decir, sin exagerar mucho, que en el PP hay una auténtica epidemia, que no solo incumbe a la vida privada de los cargos, que es su problema, sino a la pública, y particularmente a la económica, porque los recursos tienen que salir de alguna parte, ¿no? Una política del espectáculo con tanto evento y tanta exposición pública, y poco despacho, al final acaba conduciendo al político medio con recursos extra a la vida de las estrellas del rock and roll, o incluso a la de un rociero medio, que es mucho peor, eso ya se sabe.

No sabemos si va a haber una operación limpieza en el PP, que no creo, porque ahí siguen poniéndole flores al pingurucho alcaldes como el de Tíjola, imputado ya no se sabe si por partida doble o triple, ángeles caídos, muertos vivientes, y almas en pena, por no hablar de delegadas con la cabeza cortada que… tan panchas, y gentes varias que no pueden ser eliminadas de la ecuación sencillamente porque saben demasiado y podrían pegar el cante. Y ni siquiera saben cantar, como Diego Cruz, esa es la pena. Diego Cruz, el primer mártir político del rock and roll almeriense. Desde el escobarismo más acérrimo (aférrimo para los más férreos), mi solidaridad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *