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Localizados con vida los tres españoles desaparecidos en Nepal

La confirmación llegó de forma escalonada a lo largo del fin de semana: el viernes se localizó al primero de los compatriotas, el sábado a un segundo, y este domingo la Junta de Turismo de Nepal (NTB) actualizó su listado oficial para incluir también al tercero.

Los tres ciudadanos españoles que figuraban en las listas de desaparecidos tras la catastrófica concatenación de eventos que afectó a toda el área fronteriza entre Nepal y el Tíbet el pasado 26 de agosto han sido finalmente localizados con vida. La confirmación llegó de forma escalonada a lo largo del fin de semana: el viernes se localizó al primero de los compatriotas, el sábado a un segundo, y este domingo la Junta de Turismo de Nepal (NTB) actualizó su listado oficial para incluir también al tercero, cerrando así, con un desenlace afortunado, varios días de angustiosa incertidumbre para sus familias.

Según ha informado el organismo turístico nepalí, los tres españoles se encuentran ya «localizados y en contacto» con las autoridades, aunque todavía no han sido formalmente rescatados de las zonas afectadas, dada la magnitud de los daños en carreteras, puentes e infraestructuras de comunicación de la región. Junto a ellos, en la misma actualización, figuran también un ciudadano belga y otro estadounidense que se encontraban en paradero desconocido desde el inicio de la catástrofe.

Días de incertidumbre

El grupo de españoles estaba compuesto por dos mujeres vinculadas a una expedición de senderismo y un hombre que viajaba de forma independiente por la zona. Sus nombres no han trascendido públicamente.

El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, mantuvo durante todo el fin de semana «plenamente movilizada» la acción diplomática española en la región, coordinándose con las autoridades locales para dar seguimiento a cada uno de los casos. Ya desde los primeros días de la crisis, el propio Albares había señalado que no constaba, hasta el momento, ningún fallecido de nacionalidad española entre las víctimas del desastre, si bien el número de compatriotas cuyo paradero se desconocía fue variando —entre dos y cuatro, según los distintos balances— a medida que se depuraba la información inicial, procedente en buena parte de registros de agencias de viajes, hoteles y guías locales.

Una gran catástrofe

El desenlace positivo para los tres españoles contrasta con la magnitud general de la tragedia que atraviesa Nepal. La riada se originó la madrugada del 26 de agosto, cuando el desprendimiento de una masa de hielo y roca de un glaciar situado cerca del paso fronterizo de Rasuwagadhi provocó un movimiento sísmico y una crecida repentina en el río Lhende, que rápidamente se propagó a los cauces del Bhote Koshi y el Trishuli. En algunos puntos, el nivel del agua llegó a aumentar hasta nueve metros en apenas media hora, arrasando localidades como Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi y dejando sin apenas margen de reacción a las poblaciones situadas río abajo, en los distritos de Rasuwa y Nuwakot.

El balance de víctimas se ha ido agravando día a día conforme avanzaban las labores de rescate: las últimas cifras oficiales se ya en el entorno de los 900 fallecidos confirmados en Nepal y China, con varios miles de personas todavía en paradero desconocido, entre ellas cientos de trabajadores de centrales hidroeléctricas y numerosos turistas extranjeros de más de una treintena de países. Nepal ha declarado zona catastrófica durante tres meses y mantiene desplegados entre 10.000 y 15.000 efectivos en las tareas de búsqueda, mientras la ONU y la Organización Mundial de la Salud han movilizado ayuda de urgencia ante el riesgo sanitario que enfrentan miles de familias desplazadas.

El papel del cambio climático

Diversos expertos consultados por medios internacionales han señalado que este tipo de fenómenos —avalanchas de hielo y roca que se transforman en riadas de lodo extraordinariamente móviles y destructivas— están directamente relacionados con el retroceso de los glaciares del Himalaya a causa del calentamiento global. El deshielo progresivo genera grandes volúmenes de agua que quedan retenidos tras presas naturales de hielo y sedimentos, cuya rotura puede provocar catástrofes repentinas y prácticamente imposibles de anticipar con los actuales sistemas de alerta. La región ya había sufrido un episodio similar en julio de 2025, cuando el vaciado de un lago supraglaciar en el Tíbet provocó otra crecida del mismo río Bhote Koshi.

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