
Alternativa por Alemania (AfD) al borde de la mayoría absoluta en Sajonia-Anhalt
Fundada en 2013 como una formación con claros vínculos con el pasado nazi, euroescéptica y hasta ahora ‘marginada’ en la oposición, la AfD ha experimentado en Sajonia-Anhalt un ascenso continuo
El próximo domingo, 6 de septiembre, los 1,8 millones de electores con derecho a voto en Sajonia-Anhalt eligen a los 97 diputados de su Landtag en la primera de las tres citas electorales que marcarán el otoño alemán —le seguirán Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Berlín, ambas el 20 de septiembre—. Las encuestas apuntan a un resultado sin precedentes: Alternativa para Alemania (AfD) podría rozar, o incluso alcanzar, la mayoría absoluta en un parlamento regional por primera vez en la historia de la República Federal.
Un partido que ya no es «de protesta»
Fundada en 2013 como una formación con claros vínculos con el pasado nazi, euroescéptica y hasta ahora ‘marginada’ en la oposición, la AfD ha experimentado en Sajonia-Anhalt un ascenso continuo: del 24,3% obtenido en 2016 pasó al 20,8% en 2021 —un ligero retroceso puntual— para dispararse ahora hasta cifras que las encuestas sitúan de forma consistente entre el 41% y el 42%. La consultora Infratest la sitúa en el 41%, seguida por la CDU (24%), La Izquierda (13%), el SPD (7%) y los Verdes (5%), justo en el límite del umbral electoral. El agregador PolitPro, que pondera todos los sondeos disponibles, ofrece una fotografía muy similar: 42,1% para la AfD, 23% para la CDU, 13,1% para La Izquierda, 6,5% para el SPD, 4,6% para los Verdes y 4,3% para el FDP —estos dos últimos, de nuevo, en riesgo de quedar fuera del parlamento por no alcanzar el 5%—.
El candidato de la AfD, Ulrich Siegmund, de 35 años, encarna ese salto de la formación desde los márgenes hacia el centro del tablero regional. Diputado desde 2016 y copresidente del grupo parlamentario ultraderechista desde 2022, Siegmund fue elegido candidato principal en mayo de 2025 con un respaldo interno del 98,3% de los votos. Antiguo militante de la CDU hasta 2014, año en que la abandonó por su desacuerdo con los rescates del euro, se define a sí mismo con un estilo político deliberadamente accesible: mensajes simples y repetidos, con una imagen cercana que algunos analistas atribuyen a su experiencia previa como empresario de «marketing olfativo» para espacios comerciales.
Por qué esta vez es diferente
El actual gobierno de coalición de Sajonia-Anhalt, formado por CDU, SPD y FDP bajo la presidencia de Sven Schulze, se enfrenta a un escenario aritmético inédito. Según la simulación de escaños de PolitPro, la distribución resultante dejaría a la AfD con 41 diputados, la CDU con 23, La Izquierda con 13 y el SPD con 6, un reparto en el que los partidos actualmente en el Gobierno sumarían apenas el 30% de los escaños del Landtag, muy lejos de una mayoría alternativa.
La clave que puede decantar la balanza hacia la mayoría absoluta de la AfD no es tanto su propio resultado como el desempeño de los partidos pequeños. Si el SPD, los Verdes o el FDP no logran superar el umbral del 5%, sus votos se redistribuyen proporcionalmente entre las formaciones que sí entran en el parlamento, un mecanismo que, en la práctica, beneficia de forma desproporcionada al partido más grande. Una simulación de El Grand Continent, publicada este mismo fin de semana, concluye que la AfD gobernaría en más de seis de cada diez escenarios posibles si el BSW (la escisión de izquierda liderada por Sahra Wagenknecht) se quedara fuera del reparto.
El dilema irresoluble de la CDU
La perspectiva de una victoria de la AfD coloca a los democristianos ante una encrucijada. El «cordón sanitario» o Brandmauer —el pacto informal, vigente desde 2013, que excluye a la ultraderecha de cualquier gobierno de coalición en Alemania— sigue siendo, oficialmente, innegociable para la dirección federal del partido. El portavoz parlamentario conjunto de CDU y CSU, Torsten Frei, lo reafirmó a principios de agosto: «La prohibición de cooperar con la AfD es una decisión fundamental de la CDU y no se puede responder de manera distinta según el estado federado».
El problema es que, sin la AfD, la única aritmética posible para la CDU pasaría por buscar algún tipo de cooperación con La Izquierda, opción que un congreso del propio partido también ha descartado expresamente en el pasado. Ese callejón sin salida ha empezado a generar fisuras: en las últimas semanas se han alzado voces a favor de replantear el cordón sanitario, entre ellas la del presidente del liberal FDP, la del propio líder regional de la CDU en la vecina Sajonia, y la de antiguos dirigentes tanto del SPD como de la propia CDU, en un debate que atraviesa a todo el espectro del centro político alemán.
Las palabras del canciller
El canciller Friedrich Merz ha intervenido personalmente en la recta final de la campaña con un tono de advertencia. En su tradicional «entrevista de verano» con la cadena pública ARD, emitida este mismo domingo, Merz alertó de las consecuencias de un eventual gobierno de la AfD en Sajonia-Anhalt: «Está en juego la capacidad de gobernar de un estado federado. Y quiero dejarlo muy claro: si las cosas salen como parece posible según las encuestas, este estado federado se enfrentará a problemas considerables». El canciller fue más allá al proyectar el impacto económico de ese escenario, afirmando que no se imagina «a inversores internacionales acudiendo con un primer ministro de la AfD a la colocación de la primera piedra para crear nuevas fábricas e implantar nuevas empresas en Sajonia-Anhalt». Merz aseguró, no obstante, que su partido «luchará hasta el último día por la victoria».
Esta intervención se suma a otra declaración previa del canciller, pronunciada semanas atrás, en la que resumía su diagnóstico de fondo sobre la formación ultraderechista: «la AfD cuestiona las decisiones fundamentales de la República Federal desde 1949». Merz ya había advertido en enero, al cierre de una reunión estratégica de la dirección de la CDU, de que su partido no se dejaría «destruir» por la ultraderecha: «No permitiremos que esta gente nos destruya. Lo demostraremos en los próximos meses», dijo entonces, en un contexto en el que las encuestas nacionales ya situaban a la AfD entre el 25% y el 27%, prácticamente igualada con los democristianos a escala federal.
Lo que puede ocurrir a partir del 6 de septiembre
Si las encuestas se confirman, Sajonia-Anhalt se convertiría en el primer Land alemán gobernado por la extrema derecha desde la fundación de la República Federal en 1949. Las consecuencias inmediatas irían más allá de lo simbólico:
- Un primer ministro de la AfD asumiría además, de forma casi automática, la presidencia rotatoria de la Conferencia de Ministros-Presidentes, el órgano que reúne a los dieciséis jefes de gobierno regionales alemanes, lo que le obligaría a comparecer públicamente junto al propio canciller Merz en actos institucionales conjuntos durante un año, una imagen que hace apenas doce meses resultaba impensable.
- La CDU se vería forzada a elegir entre dos males para intentar formar una mayoría alternativa: pactar con La Izquierda (opción vetada por sus propios congresos) o resignarse a una oposición que dejaría al land sin gobierno estable, en función de si los partidos pequeños logran o no superar el umbral del 5%.
- El resultado tendría un efecto de arrastre sobre las citas del 20 de septiembre en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Berlín, donde la AfD también parte con buenas expectativas, y podría intensificar el debate interno sobre la vigencia del cordón sanitario a escala federal de cara a futuras negociaciones de gobierno.
- A escala europea, un canciller Merz debilitado en su propio país por el avance de la ultraderecha llegaría con menos margen de maniobra a las negociaciones del Consejo Europeo, en un momento en que Berlín es interlocutor imprescindible en materia fiscal, energética y de seguridad; algunos análisis apuntan a que ello podría complicar también la posición negociadora de países del sur de Europa, España incluida, en los grandes debates presupuestarios y migratorios de la Unión.

