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Los hijos de dos víctimas británicas del incendio de Los Gallardos exigen una investigación transparente tras encontrar restos de huesos en su vehículo, según The Guardian

La familia Gillam-Kirton, vecina de Bédar, halló huesos en el coche calcinado de sus padres meses después de que se asegurara que el vehículo no contenía restos humanos. Su caso, narrado en un reportaje de ‘The Guardian’, reaviva la exigencia de una comisión de investigación en el Parlamento Andaluz, a la que se niegan PP y Vox, sobre la gestión del incendio más mortífero de la historia reciente de Andalucía?

Danielle Gillam-Kirton, subdirectora de un instituto en Nottinghamshire (Reino Unido), pensaba que ya no quedaba nada por encontrar. Así se lo habían asegurado los agentes de la Guardia Civil: el coche calcinado de sus padres, Pete y Fran Gillam, vecinos de Bédar (Almería), había sido «inspeccionado meticulosamente» tras el incendio de Los Gallardos del pasado julio, y no contenía resto humano alguno. Pero el mes pasado, cuando Danielle decidió registrar personalmente el vehículo en un depósito policial de Mojácar, encontró sobre los asientos delanteros un hueso que parecía pertenecer a una cadera humana, junto a otros fragmentos óseos, dos teléfonos móviles, llaves, joyas y dinero. «Sinceramente, no puedo describir lo que sentí en ese momento», ha explicado a Helena Horton, de The Guardian y que ha vuelto a poner el foco sobre uno de los episodios más trágicos y controvertidos del verano andaluz.

Una tragedia en presente continuo

Fran, exdirectora de colegio, y su marido Pete se habían instalado en Bédar tras jubilarse, donde eran conocidos por organizar concursos benéficos para recaudar fondos escolares y por acudir con frecuencia a jugar al pádel en un club deportivo cercano. Fueron dos de las 14 personas que perdieron la vida cuando el fuego arrasó los municipios de Los Gallardos y Bédar el pasado mes de julio, en el que se ha descrito como uno de los peores desastres por incendio forestal sufridos en España en los últimos años. Entre las víctimas mortales había ocho ciudadanos británicos, además de personas de nacionalidad belga, francesa, española y estadounidense. En el Reino Unido, de hecho, ya se ha abierto en el Tribunal de Instrucción de Chelmsford una investigación judicial independiente por la muerte de otra víctima británica del mismo incendio, la trabajadora social Lisa Fryett, cuya vista completa todavía está pendiente de celebrarse.

Zona de montaña calcinada en el Incendio de Los Gallardos

El hallazgo de Danielle Gillam-Kirton ha añadido una capa adicional de angustia a un duelo ya de por sí desgarrador. Según recoge The Guardian, con la causa del incendio aún bajo investigación y los resultados de las pruebas de ADN todavía pendientes, la familia asegura no haber recibido hasta la fecha una explicación clara sobre cómo murieron sus padres ni sobre a quién pertenecían realmente los restos que les fueron entregados para el funeral que ya han celebrado. «Eso te hace preguntarte: ¿a quién o qué enterramos?», ha llegado a plantearse Gillam-Kirton, que se ha mostrado abiertamente escéptica ante las explicaciones que las autoridades españolas le han ido facilitando a lo largo de todo el proceso.

Piden una investigación ‘adecuada, exhaustiva y transparente’

La familia Gillam-Kirton ha convertido su caso en el argumento central de una reclamación más amplia: la de una investigación pública, rigurosa e independiente sobre todo lo ocurrido durante el incendio, y no solo sobre su origen. En declaraciones recogidas por The Guardian y reproducidas por Europa Press, la familia reclama esclarecer «qué ocurrió durante la respuesta de emergencia; qué advertencias se dieron; cuándo se dieron; quién las recibió; qué medidas de evacuación estaban previstas y qué ocurrió con las víctimas después». Sus preguntas apuntan de manera directa a la Junta de Andalucía, como principal responsable de la gestión de la emergencia que acabó calcinando más de 5.000 hectáreas en la provincia de Almería.

Para los hijos del matrimonio, la investigación no es solo un ejercicio de justicia hacia sus padres, sino una cuestión de responsabilidad colectiva de cara al futuro. «No queremos que nuestros padres se conviertan simplemente en dos nombres de una lista de personas que murieron en un incendio forestal», han declarado. «Queremos entender qué les ocurrió y, si algo salió mal, queremos que se aprendan las lecciones».

Una reivindicación para que se investigue que ya es un clamor

Alrededor de sesenta personas afectadas por el incendio de Los Gallardos —que se propagó a otros municipios además de Bédar y otros municipios cercanos— llevan meses reclamando a todos los partidos políticos que respalden la creación de una comisión de investigación en el Parlamento de Andalucía, con el objetivo declarado de analizar en profundidad lo sucedido durante la emergencia y «evitar que un desastre similar vuelva a ocurrir». Esa petición se planteó formalmente durante la primera asamblea del recién constituido Grupo de Trabajo del Fuego en Bédar, un espacio surgido entre los propios vecinos afectados para coordinar sus demandas ante las administraciones, pero PP y Vox se niegan a reabrir el caso, con clarísimas sombras sobre la gestión de la Junta, en el Parlamento de Andalucía.

El balance del incendio, que tardó quince días en darse por completamente extinguido, resulta por sí solo elocuente del alcance de la catástrofe: 14 personas fallecidas, alrededor de 5.200 hectáreas calcinadas y daños constatados en 19 explotaciones ganaderas, además de graves afecciones a las redes de telecomunicaciones, al abastecimiento de agua, a los caminos de acceso rural y a las superficies de pasto de la comarca. Con esas cifras sobre la mesa, y con testimonios como el de la familia Gillam-Kirton dando la vuelta al mundo a través de un medio tan prestigioso como The Guardian, la presión para que la Junta de Andalucía abra una investigación oficial sobre la gestión de la emergencia no ha hecho más que crecer en las últimas semanas.

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