
BSW, el partido que fracturó a la izquierda alemana ahora puede ser decisivo en Sajonia-Anhalt y en otros estados federados alemanes
La Alianza Sahra Wagenknecht-Por la Razón y la Justicia combina un programa económico de izquierdas con posiciones conservadoras en migración e identidad, y su capacidad para superar —o no— el 5% de los votos se ha convertido en la llave de varias gobernabilidades regionales en Alemania
Un partido nacido de una ruptura
La Alianza Sahra Wagenknecht-Por la Razón y la Justicia (en alemán, Bündnis Sahra Wagenknecht – Vernunft und Gerechtigkeit, conocida por sus siglas BSW) es un partido político alemán fundado formalmente en enero de 2024, aunque su germen se remonta a octubre de 2023, cuando la propia Sahra Wagenknecht, junto a Amira Mohamed Ali, Christian Leye y otros excargos de Die Linke (La Izquierda), presentó en rueda de prensa el proyecto de una asociación —un Verein— pensada para preparar el terreno a una nueva formación. Los diputados implicados optaron entonces por permanecer formalmente en el grupo parlamentario de Die Linke en el Bundestag para no hacerle perder su estatus, hasta que el nuevo partido quedó constituido meses después con diez parlamentarios procedentes de esa escisión.
La figura de Wagenknecht, que había sido portavoz del grupo parlamentario de Die Linke en el Bundestag entre 2015 y 2019, resultó decisiva para el nacimiento del proyecto: buena parte de los miembros fundadores del BSW procedían precisamente de las filas de su antiguo partido, del que se distanciaron tras años de tensiones internas por su rumbo ideológico y su gestión.
Izquierda económica, derecha cultural
Lo que distingue al BSW de otras fuerzas del espectro progresista alemán es precisamente su combinación programática, descrita por analistas y por la propia Agencia Federal para la Educación Cívica (bpb) como una mezcla de política económica redistributiva y política social conservadora. El programa fundacional del partido se articula en torno a cuatro conceptos: razón económica, justicia social, paz y libertad.
En el plano económico y social, el BSW defiende la fragmentación de las grandes corporaciones con posición dominante de mercado, el fin de las privatizaciones en sanidad y vivienda, un salario mínimo de 15 euros, una pensión mínima tras 40 años de cotización, un tope al precio del alquiler a nivel federal y el fomento de empresas de construcción de vivienda sin ánimo de lucro. En política migratoria, sin embargo, sus posiciones se sitúan en un terreno mucho más restrictivo: el partido considera la «inmigración descontrolada» un problema de seguridad, defiende que las personas refugiadas procedentes de terceros países considerados seguros no obtengan derecho de residencia y reclama que las expulsiones se ejecuten de forma más consecuente. El BSW rechaza además la ley alemana de autodeterminación de género, pide currículos y exámenes escolares unificados a nivel federal y reclama una revisión crítica de la gestión de la pandemia de covid-19.
En política exterior, el partido mantiene una de sus señas de identidad más controvertidas: se opone al envío de armas a Ucrania o a Israel, rechaza el aumento del gasto en defensa y defiende una postura crítica con la política occidental hacia Rusia, posiciones que han alimentado buena parte de los debates sobre su posible papel en futuras coaliciones de gobierno.
De la irrupción electoral al filo del 5%
El BSW debutó en unas elecciones supranacionales en las europeas de 2024, en las que logró un 6,2% de los votos a nivel federal. Ese mismo otoño, el partido obtuvo resultados de dos dígitos en las elecciones regionales de Brandeburgo, Sajonia y Turingia, y desde entonces forma parte del gobierno regional de este último land. Sin embargo, en las elecciones federales al Bundestag de 2025, el partido se quedó muy cerca de no lograr representación, al no superar por escaso margen la barrera del 5% de los votos exigida por la ley electoral alemana para entrar en el parlamento.
Esa dualidad —fuerza notable a nivel regional, resultado en el filo de la navaja a nivel federal— ha marcado la trayectoria reciente del partido, y ha convertido cada nueva cita electoral en una prueba de fuego sobre su capacidad de supervivencia parlamentaria. Es precisamente lo que ha vuelto a ocurrir esta noche en Sajonia-Anhalt, donde las proyecciones sitúan al BSW exactamente al borde de ese umbral del 5%, en un resultado del que depende buena parte de la aritmética de gobierno del land: si el partido logra entrar en el Landtag, una coalición de CDU, SPD, verdes, Die Linke y BSW podría alcanzar la mayoría absoluta sin necesidad de recurrir a la AfD; si se queda fuera, el escenario más plausible pasa por un gobierno en minoría tolerado parlamentariamente por Die Linke.
Un cambio de nombre en el horizonte
Coincidiendo con la retirada de Wagenknecht de la presidencia del partido a finales de 2025, el BSW anunció su intención de cambiar de nombre tras las elecciones regionales de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, para pasar a llamarse Bündnis Soziale Gerechtigkeit und Wirtschaftliche Vernunft («Alianza por la Justicia Social y la Razón Económica»), manteniendo así las mismas siglas, BSW, pero desvinculando por primera vez la marca del partido del nombre propio de su fundadora. Ese cambio, previsto para octubre de 2026, llega en un momento en el que la dirección del partido —hoy encabezada, entre otros, por Amira Mohamed Ali— busca consolidar una identidad propia más allá del liderazgo personalista que marcó sus primeros dos años de existencia.
