
Judíos alemanes «consternados» por el histórico triunfo de AfD, mientras, paradójicamente, a Israel le preocupa más la izquierda
Una líder de la comunidad judía alemana calificó el resultado de la ultraderecha en Sajonia-Anhalt como «algo que no habría podido imaginar ni en mis peores pesadillas», mientras el embajador de Israel en Berlín pidió un «cortafuegos» político que también incluya a la izquierda
El domingo 6 de septiembre, Alternativa para Alemania (AfD) logró el mejor resultado de su historia en unas elecciones estatales: cerca del 44% de los votos en Sajonia-Anhalt, más del doble de lo obtenido en 2021. El partido se convirtió, por primera vez, en la fuerza más votada del estado, superando ampliamente a la Unión Demócrata Cristiana (CDU) del canciller Friedrich Merz, que se quedó en torno al 18-19%. La participación, cercana al 76%, fue notablemente alta para unos comicios regionales.
Con 39 de los 83 escaños, la AfD quedó a solo tres de la mayoría absoluta, lo que sitúa a Ulrich Siegmund, su candidato de 35 años, cerca de convertirse en el primer jefe de gobierno de ultraderecha en un estado alemán desde el fin del nazismo.
«Ni en mis peores pesadillas»
La reacción de la comunidad judía alemana fue de absoluta consternación. Charlotte Knobloch, presidenta de la Comunidad Judía de Múnich y la Alta Baviera, de 93 años, habló del resultado electoral en los siguientes términos: «En días como este, me cuesta reconocer mi patria. Que los extremistas de derecha puedan volver a ganar elecciones en Alemania de esta manera es algo que no habría podido imaginar ni en mis peores pesadillas».
Josef Schuster, presidente del Consejo Central de Judíos de Alemania, ya había advertido antes de la votación que una AfD en el poder representaría una amenaza directa para la vida judía en el país, y expresó la esperanza de que los partidos conservadores entendieran que un partido de ultraderecha con vínculos cercanos a Rusia no podía ser un socio de coalición fiable.
La preocupación no es solo retórica. El servicio de inteligencia alemán (Verfassungsschutz) ha clasificado a la filial de la AfD en Sajonia-Anhalt como «filonazi». Figuras destacadas del partido, como Björn Höcke —líder de la vecina Turingia y dos veces condenado por usar consignas nazis—, han cuestionado abiertamente la memoria histórica sobre el Holocausto. Höcke llegó a calificar el Monumento a los Judíos Asesinados de Europa en Berlín como un «monumento de la vergüenza» y pidió un «giro de 180 grados» en la política de memoria del país.
Además, la plataforma del partido incluye una prohibición total del sacrificio ritual (shejitá), una práctica religiosa judía, algo que organizaciones judías han señalado como un ataque directo a la vida religiosa judía en Alemania, más allá de la retórica sobre Israel.
La paradoja del «amigo de Israel»
Lo que complica la respuesta israelí es que la AfD se presenta a sí misma como aliada de Israel. La colíder del partido, Alice Weidel, ha llegado a describirse como «la única protectora del pueblo judío» en Alemania, vinculando ese supuesto apoyo a la campaña del partido contra la inmigración musulmana y presentando a Israel como modelo en su cruzada contra el islam político.
Sin embargo, esa narrativa convive con episodios contradictorios: miembros del partido han acusado a Israel de deportar migrantes africanos hacia Alemania y han sugerido que el país se ha beneficiado económicamente de la memoria del Holocausto. Tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, Siegmund evitó condenar directamente a Hamás o expresar solidaridad explícita con Israel, argumentando que el parlamento estatal no podía influir en la situación geopolítica.
Pese a ello, y pese al rechazo unánime de todas las organizaciones judías alemanas relevantes hacia el partido, Israel mantiene oficialmente una política de no contacto con la AfD, aunque ha revertido posturas similares respecto a otros partidos de derecha europeos, como la Agrupación Nacional francesa.
El embajador israelí pide «cortafuegos» también contra la izquierda
En lugar de una condena frontal al triunfo de la AfD, el embajador de Israel en Berlín, Ron Prosor, optó por ampliar el foco del debate. En una publicación en X, señaló un incidente reciente en el que activistas de la Juventud de Die Linke (el partido de izquierda) repartieron a estudiantes pegatinas con un fusil AK-47 y la bandera palestina.
«Eso no es ‘activismo’ que pueda relativizarse. Un cortafuegos contra el antisemitismo no debe reconocer ninguna dirección política. La vida judía y el derecho de Israel a existir son líneas rojas, ya sean atacadas por extremistas de derecha, extremistas de izquierda o islamistas. Sin puntos ciegos. Sin excusas. Sin dobles raseros», escribió Prosor, en declaraciones recogidas por medios como JNS y EJP.
Con ello, el embajador evitó centrar su respuesta exclusivamente en el avance de la ultraderecha y trasladó parte del debate hacia lo que calificó como el «ojo izquierdo ciego» de Alemania frente al extremismo.
El colapso de un tabú político
El resultado de Sajonia-Anhalt pone a prueba el llamado Brandmauer («cortafuegos»), el pacto tácito entre los partidos alemanes convencionales para no gobernar ni cooperar con la AfD, vigente desde la posguerra. Merz reiteró su rechazo categórico a cualquier colaboración con el partido, calificando el resultado como imposible de ignorar: «No podemos volver a la normalidad» tras este resultado, declaró.
Sin embargo, analistas señalan que otras fuerzas del nuevo parlamento estatal —en particular la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW)— podrían ser menos firmes a la hora de mantener ese aislamiento, dada su afinidad con posturas favorables a Rusia que comparte con la AfD.
El propio partido saludó el resultado como un hito. «Hemos hecho historia en este país», declaró Siegmund a Reuters tras conocerse los resultados.
Más allá de Alemania
El avance de la AfD en Sajonia-Anhalt se produce además en un contexto de acoso creciente a instituciones judías en Alemania: las autoridades han reforzado significativamente la seguridad en torno a sinagogas y a la embajada israelí en Berlín desde octubre de 2023, tras varios intentos de ataque, incluido el arresto reciente de un joven sospechoso de planear un atentado contra la sede diplomática.
Con nuevas elecciones regionales previstas para el 20 de septiembre en Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental, la pregunta que se plantean tanto la comunidad judía como los observadores internacionales es si el resultado de Sajonia-Anhalt marca un punto de inflexión o el inicio de una tendencia que se repetirá en las próximas elecciones.

