
Sin duda ganó Atresmedia, ma non tanto
En el PP no han tardado en en celebrar los datos: “Vivas gana a Sánchez en las pantallas”, “los españoles prefieren escuchar a Vivas”, “Sánchez pierde incluso en televisión”. El hecho revela una comprensión muy particular no solo de cómo funciona la televisión sino de cómo funciona la política.
El pasado lunes, dos entrevistas políticas coparon el acceso al prime time: Juan Jesús Vivas, presidente de Ceuta, en El Hormiguero (Antena 3), y Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, en El Intermedio (laSexta). El programa de Pablo Motos logró un 16,7% de cuota y 1.940.000 espectadores de media, con la entrevista a Vivas marcando un 17% y 2.094.000; mientras, la charla de Sánchez con Wyoming alcanzó un 12% y 1.469.000 espectadores, el segundo mejor registro del año para el espacio de laSexta.
Les gusta la fruta, pero comparan peras con papayas
Decir que El Hormiguero “gana” a El Intermedio porque tiene más espectadores es como afirmar que un concierto de Rosalía es “mejor” que una conferencia sobre los etruscos porque llena más estadios. Ambos espacios tienen formatos, públicos y objetivos distintos:
- El Hormiguero es un programa de entretenimiento de acceso al prime time, con invitados de todo tipo (actores, cantantes, deportistas, políticos), secciones de humor, experimentos y una estructura diseñada para captar audiencia familiar.
- El Intermedio es un programa de actualidad política y sátira, con monólogos de humor, análisis de la actualidad y entrevistas que, aunque pueden ser muy vistas, parten de una base de público más de nicho, no tan generalista.
Cuando un político acude a El Hormiguero, pese a su adoctrinamiento televisivo de los últimos años, : hay risas, hay momentos emotivos, hay una puesta en escena cuidada para que el mensaje llegue a un público amplio y supuéstamente poco politizado, pero en la leche va el veneno. En El Intermedio, en cambio, el espectador ya sabe que va a ver política, crítica y debate.
Por eso, comparar directamente las audiencias de ambas entrevistas es, cuanto menos, ingenuo. Y cuando quien lo hace es un partido que lleva años pidiendo “neutralidad”, con la boca pequeña y con una risa falsa en los labios a los medios públicos y privados, lama muy especialmente la atención, pero por su torpeza.
La posible intencionalidad de Atresmedia
Aquí entra otro elemento que no puede ignorarse: el grupo Atresmedia, propietario de Antena 3 y laSexta, no es un actor neutral en este juego. La cadena generalista (Antena 3) y la cadena de actualidad (laSexta) cumplen funciones distintas dentro del mismo grupo, y la programación refleja esa estrategia y se dirigen a públicos ideológicamente alejados, aunque LaSexta actúe en la práctica como un auténtico caballo de Troya.
Que El Hormiguero, en Antena 3, reciba a Vivas en un momento de máxima tensión por la crisis migratoria en Ceuta, y que al mismo tiempo laSexta entreviste a Sánchez, no es casualidad. En el grupo sabe muy bien que:
- El perfil de audiencia de Antena 3 es bastante más de derechas y la medición de audiencias les favorece.
- El de laSexta es más político y progresista.
- Un “duelo” entre ambos programas genera titulares, conversación en redes y, en definitiva, más audiencia para todo el grupo antes de la llegada de La Séptima.
En obvio que la operación beneficia a Atresmedia: se crea un falso relato de “enfrentamiento televisivo” que atrae a espectadores de ambos lados, mientras el grupo se asegura tener el control narrativo de cómo se cuenta la crisis. Que luego el PP utilice esos datos para atacar a Sánchez es, en cierto modo, jugar el papel que el propio diseño mediático ha preparado, peor que lo utilice tan torpemente puede implicar que al final acabe, como en otras ocasiones, como un devastador efecto bumerán..

