
España abocada a una huelga general
Entre el 23 de septiembre y el 3 de octubre, el Sindicato de Inquilinas y otros colectivos han convocado protestas en más de 50 ciudades, han montado acampadas en Madrid, Sevilla, Málaga y Oviedo y han situado en la agenda una huelga general que todavía nadie ha convocado. El detonante fue un desahucio. El desencadenante político, el rechazo del Congreso a dos decretos de vivienda.
María del Carmen Abascal, Maricarmen, vivía en su piso del distrito madrileño de Retiro desde 1956, cuando su padre firmó el contrato de arrendamiento. Tenía 87 años cuando fue desalojada el 23 de septiembre, tras no poder pagar el aumento del alquiler. Fue el cuarto intento de desahucio, y salió del edificio en una camilla.
Esa tarde, la Delegación del Gobierno cifró en 10.000 las personas que se concentraron frente al ático comprado por el Gobierno de Ayuso. La propia Delegación fue cuestionada por la actuación policial durante el desahucio y por el uso de pelotas de goma contra la manifestación de esa tarde, y ha abierto una investigación.
De la manifestación a la acampada
El sábado 26, la marcha «Ni una Maricarmen más» salió a las 18.30 de la Puerta del Sol y terminó en el Congreso, dentro de una jornada de protestas en 40 ciudades.
Al final del recorrido, el sindicato convocó a acampar en Sol. Al amanecer había unas 150 tiendas. El lunes 28 eran unas 350, y unas 600 personas habían pasado la noche en la plaza. Ese mismo día, la Confederación de Sindicatos de Inquilinas convocó concentraciones en 23 ciudades, entre ellas Madrid, Barcelona, Málaga, Sevilla, Cádiz, Córdoba, Huelva, Palma y Zaragoza. En Málaga se manifestó un millar de personas y se instaló una acampada de una decena de tiendas. En Sevilla, cientos de personas ocuparon la plaza de las Setas y empezaron otra acampada. En Barcelona, manifestantes cortaron la Diagonal.
Los decretos y el voto del 2 de octubre
El martes 29, PSOE y Sumar acordaron dos decretos: uno con la prohibición de desahucios hasta 2030 y la regulación del alquiler de temporada y de habitaciones, y otro, aparte, con los alquileres indefinidos. El texto de los alquileres indefinidos convierte, en la práctica, los contratos en indefinidos, salvo que el propietario necesite la vivienda para sí o para familiares. Ambos textos requerían el apoyo de Junts y de Podemos.
La ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, defendió que el objetivo no era dificultar la actividad de las empresas, sino evitar prácticas especulativas y orientar la inversión hacia vivienda pública y asequible. El Sindicato de Inquilinas calificó las medidas de mínimos e insuficientes. PNV, PP y Podemos anunciaron su rechazo antes de la votación. Belarra, de Podemos, sostuvo que el texto no incluía ninguna medida estructural y criticó las rebajas fiscales a los caseros.
El viernes 2, PP, Vox y Junts tumbaron los dos decretos. No era la primera vez. El 28 de abril, el Congreso derogó el decreto que prorrogaba hasta dos años los alquileres que vencieran antes de fin de 2027: 177 votos en contra, 166 a favor y cinco abstenciones.
El sábado 3 en cifras
La Confederación de Sindicatos de Inquilinas convocó manifestaciones en más de 50 ciudades. El lema fue «Hacia la huelga general por la vivienda. Bajadas de alquileres al 50% y expropiación de fondos buitre ya».
Sin cifra concreta, los medios hablan de miles de personas en Málaga, Granada, Zaragoza, Santiago de Compostela y València, y de cientos en San Sebastián y Vitoria. Hubo también movilizaciones en Huelva. En Barcelona y L’Hospitalet se suspendieron por las condiciones meteorológicas.
Incidentes. En València, la marcha terminó ante el Palau de Les Arts, donde se celebraba un congreso de inversión inmobiliaria. Según EFE, hubo nueve policías nacionales heridos y una persona detenida. Un grupo derribó las vallas y rompió el cordón policial, y los antidisturbios respondieron con pelotas de goma y botes de humo. En Madrid, la organización neonazi Núcleo Nacional convocó una concentración frente al Banco de España a las 19.30. En Oviedo, los acampados de La Escandalera denunciaron agresiones verbales y un encontronazo con un grupo fascista durante su primera noche. El Ayuntamiento de Madrid, gobernado por el PP, acusó a la Delegación del Gobierno de dejación de funciones por la acampada.
Domingo 4. Hay convocatorias en Almería, a las 11.00 en la Puerta de Purchena, y en Teruel, a las 18.30. En Oviedo, el sindicato mantendrá la acampada como mínimo hasta la manifestación de este domingo. No he encontrado aún datos de asistencia de estas citas.
Qué piden
El sindicato reclama una rebaja del 50% en los alquileres, contratos indefinidos, la expropiación de viviendas a los fondos buitre y una huelga general. La medida que más defiende es la del alquiler indefinido: existe en el Reino Unido, Alemania o Austria y solo permite rescindir el contrato por razones objetivas.
La huelga general
Lo que hay. El Sindicato de Inquilinas ha iniciado el llamamiento para organizar una huelga general y busca adhesiones de otros sectores sociales y sindicales. Mantiene conversaciones con CCOO y UGT. Una portavoz del sindicato en Madrid, Valeria Racu, prevé que llegue «pronto». En Málaga, los convocantes la sitúan en noviembre. Los acampados de Madrid han empezado a crear una estructura territorial para organizarla. La reivindicación se plantea por la vivienda y el coste de la vida.
Qué argumentan quienes votaron en contra
El PP justificó su rechazo a la prórroga de abril por una supuesta reducción de la oferta de alquiler y por la seguridad jurídica de los propietarios. Junts propone, como alternativa, rebajas fiscales, entre ellas una deducción del 15% en el IRPF por alquiler o hipoteca de la vivienda habitual. El PNV, que se abstuvo en abril, alegó que el decreto no se había negociado y que el Gobierno recurre de forma abusiva a los decretos-ley.
Antecedentes
El ciclo actual no nace de un caso aislado. Se inició el 10 de abril de 2024 con una huelga de hambre en Canarias. Siguió la manifestación del 25 de mayo en Baleares, con más de 20.000 personas en Palma, y las grandes marchas después del verano. El 5 de abril de 2025 hubo protestas en 42 ciudades. El 24 de mayo de 2026, con el respaldo de UGT y CCOO, los organizadores contaron más de 100.000 asistentes en Madrid y la Delegación del Gobierno, 23.000. Hay dos diferencias respecto a esas movilizaciones. Ahora existen acampadas que llevan una semana en pie, y el Congreso acaba de rechazar los textos que las motivaron.

