
El PP está clonando el discurso de Vox desde el inicio de la precampaña (contiene vídeo)
Alma Ezcurra, vicesecretaria de Coordinación Sectorial del Partido Popular, imita punto por punto el marco teórico de Vox y usa la misma terminología o una paralela. Lo analizamos.
ANÁLISIS
La dirigente política que protagoniza el vídeo institucional del Partido Popular con motivo del 12 de octubre es Alma Ezcurra, vicesecretaria de Coordinación Sectorial del Partido Popular, y ha dicho, en este vídeo con motivo del 12 de octubre:
Transcripción íntegra del vídeo
«Hoy es día de celebrar lo que compartimos: nuestra historia, nuestra cultura, nuestra forma de vivir juntos, nuestra personalidad como nación. Pero, sobre todo, es día de celebrar a los millones de españoles que cada mañana, sin hacer ningún tipo de ruido, sacan adelante a este país. Los que trabajan, los que arriesgan para crear empleo, los que cuidan, los que sirven a España desde las Fuerzas Armadas y desde tantos y tantos servicios públicos. El que saca adelante una familia, el que no se resigna cuando las cosas se ponen difíciles, el que sabe que nada nos es regalado y conocen el valor del sacrificio. Sí, sacrificio.
Todos bajo una misma bandera, todos con un mismo himno, porque todos somos una misma nación. Este 12 de octubre, como cada 12 de octubre, debe servir para recordar algo muy sencillo: ningún gobierno, ningún partido y ningún momento político está por encima de una nación que lleva siglos superando dificultades y que siempre ha sabido volver a levantarse. Podemos estar cansados, podemos estar enfadados —y tenemos motivos para expresar ese enfado—, pero un país no cambia solamente expresando su indignación. Un país cambia cuando sus ciudadanos deciden hacerse responsables de su futuro, y el próximo 29 de noviembre tenemos la oportunidad de hacerlo.
Hoy toca celebrar lo que nos une, con orgullo, sin pedir permiso a nadie y sin amedrentarnos ante nadie por la España que queremos. Con gratitud hacia los que nos precedieron, pero sobre todo con confianza hacia quienes vienen detrás. Porque merecemos convivencia, merecemos ejemplaridad y merecemos esperanza. Merecemos unas instituciones a la altura de nuestros ciudadanos y merecemos, sobre todo, que el esfuerzo que hacen cada día millones de españoles merezca la pena.
Necesitamos una reconstrucción nacional. Yo creo que la calle ya ha demostrado que no soporta a este presidente del Gobierno, pero de nada nos sirven los desahogos si después nadie va a votar. Si no trabajamos cada uno desde donde estemos para cambiar este Gobierno y poner al frente de la nación a un presidente honrado.
No hay mejor forma de querer a España que darle un Gobierno a la altura de los españoles. Por eso, este 12 de octubre celebramos lo que nos une. Y el próximo 29 de noviembre estará en nuestra mano que nadie vuelva a dividirnos».
El PP asume, por tanto, 100% el marco ideológico de Vox: de la fiesta nacional a la «reconstrucción nacional» y la prioridad nacional.
El mensaje difundido por el Partido Popular con motivo del 12 de octubre no es una felicitación institucional al uso. Puesto en boca de Alma Ezcurra, el vídeo sintetiza una tendencia que viene fraguándose en Génova, 13 desde hace tiempo, porque asisten perplejos a un ascenso constante de Vox mientras que el PP lleva estancado demoscópicamente desde hace meses y se intentan apropiar, quieren okupar deliberadamente desde el léxico hasta los significantes y el marco cultural que la ultraderecha de Vox ha introducido en el debate público español hasta su espacio social.
El préstamo del léxico
Durante décadas, el discurso del centro-derecha tradicional gravitó sobre la Constitución de 1978, la estabilidad económica, la gestión y el europeísmo precisamente porque se venía del Franquismo y los avales y garantías democráticas del PP, antes AP, CD, etc., eran escasos. En esta intervención, sin embargo, el eje discursivo vira hacia un patriotismo esencialista de orden moral. Conceptos como el valor del «sacrificio», la nación que «lleva siglos superando dificultades» o la apelación a celebrar la españolidad «con orgullo, sin pedir permiso a nadie y sin amedrentarnos» replican la dialéctica de agravio y resistencia cultural que Vox ha enarbolado frente a los consensos progresistas.
Esa idea de un país asediado al que se le exige no pedir perdón reproduce de forma directa la retórica de la «batalla cultural» de Santiago Abascal y de la ultraderecha europea y el trumpismo.
«Reconstrucción nacional»
El núcleo programático del mensaje culmina con una consigna explícita: «Necesitamos una reconstrucción nacional». La expresión, ajena a la tradición política del Partido Popular, proviene del repertorio nacional-populista y asume una premisa preocupante: España no atraviesa una crisis de gobierno o una alternancia democrática ordinaria, sino un proceso de demolición institucional que exige una refundación del sistema estatal español.
Al elevar el concepto de «reconstrucción nacional» a lema de precampaña para las elecciones del 29 de noviembre, el equipo de Alberto Núñez Feijóo valida la tesis ultra de que el actual Gobierno de Pedro Sánchez es ilegítimo y pone en peligro la existencia la existencia misma del Estado democrático y constitucional, como ya adelantó Aznar cuando insinuó que el PSOE y Pedro Sánchez perseguían el final de la Monarquía y el inicio de un nuevo periodo constituyente.
Capitalizar el odio
El vídeo encaja directamente con el clima de hostilidad vivido durante los actos oficiales del 12 de octubre en Madrid, porque ya se sabía que eso ocurriría, comom ya sabemos qué ocurre en una final de la Copa del rey Barça-Bilbao. Ezcurra lo verbaliza sin ambages y fomenta la bronca al afirmar que «la calle ya ha demostrado que no soporta a este presidente», buscando trasladar la bronca callejera a las urnas.
En lugar de rebajar la tensión o reivindicar la centralidad y el consenso básico, la dirección de los populares opta por subirse a la ola de la extrema derecha.
Clonar tiene sus riesgos
La asimilación de estos marcos sitúa al Partido Popular ante una conocida paradoja electoral. Al competir en el mismo terreno de la épica identitaria, la retórica de la decadencia de España, su peligro existencial y la deslegitimación institucional de este Gobierno, Génova, 13 normaliza y asimila los postulados de la extrema derecha y legitima sus métodos. Lo que parecen ignorar es que cuando un partido hasta ahora sistémico asume el vocabulario y la retórica de su competidor más a la derecha, termina fortaleciendo el relato de los otros y su número de votos. Por eso llama la atención que, desde la iniquidad y la torpeza política más absolutas, Vox no pare de crecer, no ya por sus propios méritos sino por los de FAES y toda la derecha estructural y estructurante que sabe muy bien que con Feijóo no se va a ninguna parte y que solo el plan B, con un Vox retroalimentado continuamente por nuevos votantes especialmente expuestos a los algoritmos, puede llevar al poder a las derechas el próximo 29N.

