
Añorando a Jesús Candel: cuatro años sin el hombre más carismático que he conocido nunca
Se cruzó en mi vida en febrero de 2020 y ya nada fue igual. Estuve en la manifestación en Sevilla y la gente se acercaba a él para tocarle, besarle y hacerse fotos. Como los Reyes de España hoy en Ceuta. Médico, activista social, hombre cariñoso, padre de cuatro hijos, esposo de otra doctora excepcional… No cabe en un artículo todo lo que podría decir de mi experiencia vital y personal con una persona que tiene una avenida señera en Granada con su nombre. Y eso que dijo que no la quería… El próximo sábado, día 17 de octubre, se le recordará en la gran manifestación que está preparando Justicia por la Sanidad en Granada que partirá desde la Plaza de la Caleta a las 12:00 horas y que finalizará en el Paseo del Salón
OPINIÓN
Las nuevas generaciones deben conocer a Spiriman. Él nunca fue un youtuber, sino que su influencia en redes fue consecuencia de un ideario social sólido que le hizo fundar la Asociación Justicia por la Sanidad para acabar con la mala gestión del Servicio Andaluz de Salud. Al poco tiempo llegaron a la junta directiva los denunciantes de corrupción Luis Escribano y Antonio Barreda y se convirtieron en un comando pacífico que denunciaba las barrabasadas de los políticos en internet, en la calle y en los juzgados.
Hoy por hoy, la asociación que siempre será de Candel sigue teniendo casi 10.000 socios que han comprendido que la lucha está por encima de las personas. Aunque nunca olvidaremos al hombre de las gafas y la gorra.
El mal endémico es la permisividad legislativa con la que los mandamases (antes Susana, ahora Juanma en la Junta de Andalucía) despilfarran dinero público e incumplen sistemáticamente todas las promesas elecciones tras elecciones: no se estabiliza al personal sanitario; desaparecen puntos de los candidatos de la bolsa de empleo; hay demasiados centros de salud obsoletos que se han quedado pequeños; hay especialidades que no se cubren en determinados hospitales; categorías como los TCAE están minusvalorados; los pacientes esperan meses, incluso años, para ser operados o para acceder a una prueba diagnóstica; métodos mafiosos abundan en distintas áreas hospitalarias, con trabajadores que reciben amenazas por parte de sus coordinadores directos para que no hablen con la prensa o para que silencien cualquier negligencia que se cometa; se incumplen los plazos para contestar las reclamaciones de los usuarios; se desvían cientos de millones a las empresas amigas del Gobierno de Moreno Bonilla (Quirón, San Juan de Dios, Asisa, Pascual…); las citas de Atención Primaria tardan hasta 20 días en centros de salud que otrora funcionaban estupendamente… Desastre desastroso. Ni un sastre podría coser las costuras deshilachadas del SAS a estas alturas.
Por todo ello, hay que volver a las calles. Si salimos en masa cuando España gana el Mundial de fútbol, el sábado hay que salir. Si salimos de forma multitudinaria para pelear por una vivienda digna, el sábado hay que salir, porque Maricarmen murió en un hospital público de una comunidad autónoma que también privatiza a lo bestia: el Madrid de Isabel Díaz Ayuso. ¿Qué menos que, si otros derechos básicos no funcionan, tengamos el colchón de la sanidad para que amortigüe nuestra ansiedad y nuestra depresión?
Quiero terminar con un extracto de una de las muchas entrevistas que le hice. Es de la etapa en la que ya estaba peleando contra el cáncer de pulmón, publicada concretamente el 26 de octubre de 2020, y pone de relieve cómo este jabato de la sanidad fue un grano enorme en el culo de los poderosos hasta su último hálito: «Ahora mismo estoy centrado en esta lucha, gracias a Dios afrontándola muy bien y recuperándome. Estos años de entrenamiento en los que he estado luchando contra esas células tumorales, la escoria de esta sociedad que son los políticos, me han ayudado mucho. Esta clase política actual es el gran tumor que se está comiendo a la sociedad española, repleta de gente buena y honesta. Pero, al final, si no afrontamos la enfermedad con actitud, cabeza y ganas de luchar, te come».
Justicia por la Sanidad sigue ganando batallas
Lamentablemente, todo sigue igual o peor, pero a lo largo de estos años se han podido ganar algunas batallas judiciales, algunos pulsos contra el sistema -como adelantarle una cita siete meses a una mujer que rabiaba de dolor gracias a denunciarlo en EL LIBRE-, algunas dimisiones y ceses de gentuza con corbata (memorable fue aquella vacunación clandestina del gerente de EPES-061 en 2021 denunciada en exclusiva por este periódico). Y todo fue gracias a él, a su valentía, a su altruismo, a su corazón en ebullición, a sus ganas de rebelarse contra el yugo establecido, a su cariño verdadero por la gente. Nadie puede ser buen médico (o buen profesional de lo que sea) si no es buena persona. Y Jesús lo era pese a su visceralidad. ¿Cómo habría reaccionado usted, querido lector, si una mañana se encuentra una pintada en la fachada de su casa con amenazas a usted y a su familia?
Se granjeó enemistades, pero también millones de admiradores y seguidores en Andalucía, España y Latinoamérica. Granada es Mariana Pineda, Lorca y Carlos Cano, pero también Jesús Candel Fábregas. Que a nadie se le olvide, que los dos hospitales (el San Cecilio, donde él trabajaba, y el Virgen de las Nieves) están intactos gracias a su pelea como gato panza arriba. Y el sábado taparemos las calles de la capital de la Alhambra. Como Jesús nos enseñó.

