Almería lleva 25 años persiguiendo un tren de mercancías que nunca llega

Lo llamativo del proyecto es que nadie lo rechaza abiertamente, pero tampoco nadie se hace cargo de él. Roquetas de Mar y El Ejido han aprobado mociones de apoyo de última hora y con poco convencimiento, pero estuvieron décadas sin hacer ni tan siquiera mención del asunto

A pesar de los cantos de sirena, no existe, de momento, ninguna autopista ferroviaria de Renfe para sacar la producción de Almería hacia Europa, ni siquiera existe un proyecto. Lo que sí existe es una reivindicación de más de dos décadas, plataformas ciudadanas que no paran de reivindicarlas, y una sociedad almeriense que, como en otros asuntos, sigue dormitando, indolente. No obstante, el reciente encuentro en la Subdelegación del Gobierno con la cúpula de Renfe y las Plataformas, el 27 de agosto, en la que, por primera vez en mucho tiempo, la palabra ‘mercancías’ se ha pronunciado en voz alta en presencia de RENFE y ADIF, abre una puerta a la esperanza.

Una reivindicación que comenzó en los 90

La idea de sacar el tren almeriense de su aislamiento no es nueva. Ya a finales de los años noventa, distintos estudios de movilidad apuntaban a la necesidad de prolongar el eje ferroviario hacia el Poniente, la comarca que hoy concentra en torno al 70% de la producción agrícola de la provincia, pero que ferroviariamente es la gran perjudicada.. En 2008 llegó a plantearse un sistema tranviario metropolitano que la crisis económica enterró antes de nacer. Años después, el Plan de Ordenación del Territorio del Poniente Almeriense (POTPA) volvió a incluir la previsión de un corredor paralelo a la autovía A-7. La reserva de suelo, sin embargo, nunca llegó a producirse, salvo alguna excepción, caso de Vícar.

Para que la idea no se perdiera del todo, la Mesa del Ferrocarril y otras asociaciones como Plataforma del Tren Publico Social y Sostenible —las plataformas ciudadanas que agrupas a quienes llevan años reclamando esta infraestructura— retomaron la demanda en 2020 mediante alegaciones a la planificación territorial autonómica, pidiendo algo tan concreto como blindar el trazado para que el urbanismo no cerrara para siempre la puerta a construirlo en el futuro.

Medio millón de personas y sin cercanías

El argumento de fondo es, sobre todo, demográfico y económico. Entre la capital y el Poniente viven unas 550.000 personas —330.000 en la comarca occidental, 220.000 en Almería capital—, uno de los mayores continuos urbanos del sur peninsular sin una red de cercanías ferroviarias. «En ninguna comarca del país con este volumen de población no existe tren de cercanías. Es una anomalía», resume José Carlos Tejada, coordinador de la Mesa del Ferrocarril. La movilidad diaria de municipios como Roquetas de Mar, Vícar, El Ejido o Adra depende casi en exclusiva de la A-7 y del coche privado: la propia Mesa calcula que circulan más de 130.000 turismos en la comarca, sin contar vehículos comerciales.

A esa dimensión de pasajeros se suma la logística. El Poniente genera millones de toneladas de frutas y hortalizas al año con salida casi exclusiva por carretera. La Mesa plantea que un futuro corredor ferroviario podría dar también servicio al transporte de mercancías, reduciendo el tráfico pesado y mejorando la eficiencia del principal motor económico de la provincia.

Apoyos por todas partes, hoja de ruta por ninguna

Lo llamativo del proyecto es que nadie lo rechaza abiertamente, pero tampoco nadie se hace cargo de él. Roquetas de Mar y El Ejido han aprobado mociones de apoyo de última hora y con poco convencimiento, pero estuvieron décadas sin hacer ni tan siquiera mención del asunto. La Subdelegación del Gobierno se muestra favorable, pero pide «sumar voluntades institucionales». Y la Diputación de Almería, según ha podido constatar la prensa que ha seguido este asunto, ni siquiera ha respondido a las consultas sobre su posición.

El resultado es un proyecto con mucho respaldo discursivo y ningún avance ejecutivo. Las estimaciones económicas manejadas en estudios previos sitúan el coste de los tramos iniciales en torno a 1.200 millones de euros, y desde la propia Mesa se calcula que, en el mejor de los escenarios, el servicio no podría entrar en funcionamiento antes de una década.

El giro reciente: Renfe se sienta a hablar de mercancías

Donde sí ha habido movimiento en las últimas semanas es en la interlocución directa con Renfe. El pasado 27 de agosto, la Subdelegación del Gobierno en Almería acogió una reunión entre la Comisión Permanente de la Mesa del Ferrocarril y la cúpula de la operadora, con la presencia del número dos de Renfe, Sergio Bueno, la responsable de Relaciones Institucionales de la compañía y el subdelegado del Gobierno, José María Martín.

El encuentro, que Tejada calificó de «tardío» pero necesario, sirvió para plantear un asunto muy concreto: el compromiso que debe asumir Renfe Mercancías ante el nuevo escenario de transporte intermodal que se abrirá en la provincia con la entrada en servicio de los puertos secos de Níjar y, más adelante, de Pulpí. Estas terminales, pensadas para conectar el transporte por carretera con el ferrocarril, son la pieza que, de materializarse con un compromiso real de Renfe Mercancías, podría convertirse en la primera infraestructura tangible para sacar parte de la producción hortofrutícola almeriense por tren, sin necesidad de esperar a que se resuelva el debate, todavía abierto, sobre el gran corredor de cercanías del Poniente.

La reunión abordó también asuntos más inmediatos y menos glamurosos, pero igual de urgentes para la provincia: la necesidad de mantener alternativas de conexión con Madrid tras la retirada del Talgo VI el 6 de septiembre por las obras en Despeñaperros, la exigencia de que el protocolo de mantenimiento se aplique al cien por cien en todos los convoyes, y la accesibilidad de la estación de Huércal de Almería-Viator de cara a su futuro uso como apeadero del proyectado tren de cercanías del Bajo Andarax.

Lo que hay y lo que todavía no

Conviene, por tanto, ser precisos sobre el estado real de las cosas. No hay, a día de hoy, un proyecto de «autopista ferroviaria» —en el sentido técnico que Adif da a ese término en corredores como Algeciras-Zaragoza— diseñado específicamente para sacar mercancías de Almería hacia Europa. Lo que existe es una reivindicación histórica de corredor ferroviario para el Poniente, todavía sin trazado definitivo ni fecha; y, en paralelo, una vía más concreta y a más corto plazo: el desarrollo de los puertos secos de Níjar y Pulpí como puerta de entrada del ferrocarril de mercancías en la provincia, condicionado a que Renfe Mercancías traduzca en compromisos firmes lo hablado en la reunión de agosto.

Será en esa doble vía —la aspiración de largo aliento del corredor de cercanías y mercancías del Poniente, y el desarrollo más inmediato de los puertos secos— donde se dirima, en los próximos años, si Almería logra por fin sacar su producción agrícola de la dependencia casi exclusiva de la carretera.

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