En la Almería bajo plástico persisten las rentas por debajo de la media andaluza

En Almería capital y Roquetas de Mar se registran las rentas brutas medias más elevadas de entre los municipios más poblados, mientras que El Ejido, Níjar y Vícar se sitúan las rentas más bajas.

Almería es una de las grandes potencias agrícolas de Europa, pero varios de sus principales municipios agrícolas presentan rentas medias inferiores a las andaluzas o las de la capital y Roquetas de Mar, municipios de servicios donde se concentran a su vez la mayor parte de funcionarios, empleados públicos y profesionales liberales. La producción agrícola intensiva de frutas y hortalizas se ha demostrado insuficiente para elevar la renta media en esos municipios.

El contraste entre población y renta

MunicipioPoblación aproximadaRenta bruta media disponible
Almería205.46828.175 €
Roquetas de Mar111.24024.592 €
El Ejido91.44020.941 €
Níjar33.31917.625 €

Las cifras de renta proceden de la estadística del IRPF y no equivalen exactamente a un salario medio. La Agencia Tributaria calcula la renta bruta media por declaración, mientras que el INE ofrece también indicadores de renta neta por persona y por hogar.

La diferencia entre la capital y El Ejido supera los 7.000 euros anuales. En el caso de Níjar, la brecha se aproxima a los 10.500 euros.

La agricultura bajo plástico

Los municipios de El Ejido, Níjar, Vícar y La Mojonera concentran buena parte de la agricultura intensiva almeriense. En ellos se produce una enorme riqueza económica, pero también se concentra un empleo marcado por la temporalidad, las campañas agrícolas y los salarios bajos. La Mojonera registró una renta bruta media de 15.749 euros por declaración en la clasificación provincial disponible. Níjar y Vícar también aparecen entre los municipios españoles de mayor población con menores niveles de renta neta por persona.

Por qué la riqueza no llega a los hogares

Una de las principales razones es la distribución desigual del valor generado. La cadena agrícola incluye productores, empresas comercializadoras, industrias auxiliares, transportistas, exportadores y trabajadores de campo y almacén. Los empleados que ocupan los puestos menos cualificados reciben una parte muy reducida del valor final. Además, el empleo depende de los ciclos de cultivo, recolección y manipulado. Muchos trabajadores encadenan contratos temporales o periodos de actividad y desempleo, lo que reduce sus ingresos anuales. Los informes sobre el sector también han denunciado jornadas no declaradas, salarios inferiores a los establecidos en convenio y dificultades para ejercer los derechos laborales.

El peso de la población migrante

La agricultura intensiva atrae a miles de trabajadores migrantes. Muchos se incorporan a los empleos peor remunerados y afrontan dificultades para acceder a una vivienda adecuada y estable. El tamaño de los hogares también influye en la renta por persona. Cuando varios adultos y menores dependen de ingresos agrícolas modestos, la renta disponible por habitante disminuye. A esto se añade que parte de la actividad irregular no aparece en las declaraciones fiscales. La Agencia Tributaria registra los ingresos declarados, no todo el dinero que circula en la economía real.

Producción no equivale a renta

El valor de la producción agrícola no se queda íntegramente en los municipios donde se cultiva. Las sedes de empresas, los servicios financieros, la comercialización, la logística y parte de los beneficios pueden estar localizados en otros lugares. Por eso, el valor de las exportaciones no coincide con la renta de los residentes. La agricultura puede generar una elevada facturación y, al mismo tiempo, mantener una renta media baja si los beneficios se concentran y los salarios permanecen reducidos.

Una provincia con muchos contrastes

Almería presenta una doble realidad económica. Por un lado, la capital y algunos municipios del Levante combinan servicios, turismo, administración, actividad residencial, comercio e industria. Por otro, las zonas de invernaderos dependen en gran medida de un modelo agrícola muy productivo, pero con un empleo más inestable y desigual. El Ejido, Níjar y Vícar son esenciales para la economía provincial, pero sus datos de renta revelan que el éxito exportador no garantiza por sí solo el bienestar de toda la población. La provincia necesita que la riqueza agrícola se traduzca en salarios dignos, empleo estable, vivienda accesible y mejores servicios públicos. La verdadera fortaleza de la Almería bajo plástico no debería medirse solo por sus toneladas exportadas, sino también por la renta y las condiciones de vida de quienes hacen posible esa producción.

AlmeríaDestacados 2Economía

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *