¿Elecciones en febrero, mejor que en noviembre? Argumentos y contrargumentos
Contando 54 días desde la publicación del decreto, los domingos de febrero son el 7, el 14, el 21 y el 28. Entre ellos, 14 y 21 son las fechas mas razonables. El 7 coincide con el fin de semana de Carnaval y las vísperas de Semana Santa y el consiguiente ‘uso político’ de la religiosidad popular y ‘nuestras costumbres’, y el 28 es el Día de Andalucía, nombre este, Andalucía, ya consustancial al PP y a Juanma Moreno, quién nos lo iba a decir.
OPINIÓN: EDITORIAL
Tras el rechazo de Junts a los dos decretos de vivienda, el adelanto electoral, se podría dar por hecho, ya solo basta fijar la fecha. Si el decreto de disolución se firmara el lunes 5 de octubre y se publicara en el BOE al día siguiente, las elecciones tendrían que celebrarse el día ’54’, es decir, el domingo 29 de noviembre. Que se diga que Pedro Sánchez estudia esa fecha no significa que no se estudian otras. Es muy posible, de hecho, que todo esté dibujado en una especie de mapa de ruta ya desde las vacaciones, interrumpidas, de Pedro Sánchez en La Mareta y que ya hubiera varias fechas varias fechas marcadas en rojo, algunas de las cuales siguen vigentes pese al tsunami de Ceuta.
El propio ministro de Transportes, Óscar Puente, ya dijo (advirtiendo que le iban a regañar) que antes de la crisis en Ceuta manejaban unas encuestas con unos estupendos resultados electorales para el PSOE tras el Mundial de fútbol, y se supone que para una posible reedición de los pactos de Gobierno, con más o menos los mismos actores y socios, salvo Junts. En el PP no manejaban, parece, unos resultados muy distintos, ni tampoco las ‘hipotéticas’ manos invisibles de la crisis de Ceuta, de tal modo que el aprovechamiento intensivo de dicha crisis por parte del PP y la convocatoria de manifestaciones pueblo a pueblo ‘A favor de Ceuta’, se hacía necesario para torcerle la bota al PSOE.
Y lo consiguieron, del mismo modo que un clavo saca a otro clavo, un problema tan tangencial y tan generalizado como todo lo que afecta al acceso a la propiedad y alquiler de la vivienda podría hacer olvidar o al menos relativizar el problema de Ceuta e inclinar de nuevo la balanza en contra de la previsible coalición PP-Vox, dado que ha sido Vox, pese a su torpeza ya legendaria en el manejo de cualquier asunto, la fuerza política que ha rentabilizado más el sentimiento patriótico herido por la ‘invasión de Ceuta’. Si a Vox le toca en suerte el malestar más o menos inducido por los algoritmos o más o menos real, y las ganas de bronca de buena parte de los ciudadanos, digan y hagan lo que sea sus líderes, aunque sea el ridículo, el PP tiene en su número uno, Alberto Núñez Feijóo un auténtico lastre.
Por qué no noviembre
No parece que se vayan a convocar a toda prisa unas elecciones generales cuando están por presentarse los presupuestos, que previsiblemente también serían tumbados, y otros instrumentos legislativos con propuestas que afectan, como ya han declarado los líderes de los sindicatos CCOO y UGT, tanto a la vivienda como a los derechos de los trabajadores y los pensionistas, cuestiones estas también muy tangenciales que afectan a la mayoría de los ciudadanos. Puestos a ser derrotados una y otra vez en el Congreso, pensarán los socios de gobierno, que se retrate la derecha y que se calienten las calles, porque hay votaciones que definen tanto la posible acción de gobierno de una previsible coalición de gobierno PP-VOX, que le harían la mitad de la campaña al centro-izquierda y a la izquierda.
Agosto y diciembre casi descartados
A eso se suma que la legislatura podría alargarse hasta agosto de 2027, pero esta parece la opción menos realista. Lo mismo que habría que descartar las elecciones en Navidad, como aquellas del 20 de Diciembre que ‘ganó’, porque acabó gobernando, Rajoy, con 123 escaños, de infausto recuerdo, seguramente las elecciones más ‘tristes’ de la historia de la democracia en España. El puente de la Constitución, 6 de diciembre, podría ser una opción adelantada a la Navidad que no habría que descartar.
Febrero del 27
Contando 54 días desde la publicación del decreto, los domingos de febrero son el 7, el 14, el 21 y el 28. Entre ellos, 14 y 21 son las fechas mas razonables. El 7 coincide con el fin de semana de Carnaval y las vísperas de Semana Santa y el consiguiente ‘uso político’ de la religiosidad popular y ‘nuestras costumbres’, y el 28 es el Día de Andalucía, nombre este, Andalucía, ya consustancial al PP y a Juanma Moreno, quién nos lo iba a decir.
Seis razones para elegir febrero
- Tiempo para legislar. Hasta la disolución, el Gobierno y los grupos parlamentarios pueden volver a negociar los aspectos clave de la vivienda, ya sea con una tramitación como proyecto de ley o con un acuerdo parlamentario distinto del decreto. Se puede llegar a las urnas con resultados y no con un conflicto abierto.
- Una última oportunidad para los Presupuestos. Una cuestión clave esta, que volvería a retratar a algunas de las fuerzas políticas.
- Una campaña sin fiestas. Con decreto de disolución de finales de diciembre a principios de enero, la precampaña queda en el periodo más tranquilo del año y la campaña real, de dos semanas, se desarrolla en pleno febrero, sin puentes ni vacaciones.
- Mayor participación y mejor voto por correo. Una fecha sin festivos en torno evita la desmovilización y reduce los problemas logísticos del voto por correo en Navidad.
- Un cierre ordenado del año. Llegar a diciembre con las cuentas y los grandes expedientes encauzados evita que un Gobierno en funciones herede, o deje, asuntos a medias.
- Legitimidad. Un adelanto fijado tras un periodo visible de intentos de acuerdo es más difícil de presentar como una maniobra de oportunidad. Un adelanto inmediato tras una votación perdida se lee, al contrario, como una huida hacia adelante.
- Una deuda histórica. La visita de los reyes Felipe y Letizia a Ceuta y Melilla de después del 13 y 14 de octubre cerraría una ‘deuda histórica’ con estas dos ciudades españolas en el norte de África, cuyo antecedente fue la visita de los entonces reyes Juan Carlos y Sofía en noviembre de 2007, gobernando José Luis Rodríguez Zapatero. La paradoja es que los reyes no han visitado nunca estas ciudades gobernando el PP.
- El inicio de emisiones de La Séptima, dada la arrolladora preeminencia de los medios audiovisuales de derecha, no es un asunto baladí, y daría tiempo a que un medio ‘progresista de este cariz tuviera su legítima influencia ya en plena precampaña electoral si se celebran las elecciones en febrero de 2027.

