OPINIÓN: Lo que está en juego
‘El Gobierno de Pedro Sánchez lo ha demostrado al volver a aprobar los decretos que PP, Vox y Junts tumbaron en el Congreso. No solucionan el problema de manera definitiva, pero sus medidas pueden cambiar el día a día de muchas personas.’
José Nicolás Ayala, Parlamentario andaluz del PSOE de Almería
La buena política consiste en mejorar la vida de la gente y estar a su lado cuando aparecen las dificultades. La idea parece una obviedad, porque para eso deberían servir las instituciones y quienes tienen la responsabilidad de gobernarlas. Sin embargo, cuando llega el momento de tomar decisiones, no todos eligen el mismo camino.
La crisis de la vivienda es quizá uno de los ejemplos más claros. El Gobierno de Pedro Sánchez lo ha demostrado al volver a aprobar los decretos que PP, Vox y Junts tumbaron en el Congreso. No solucionan el problema de manera definitiva, pero sus medidas pueden cambiar el día a día de muchas personas.
Un préstamo público de hasta 50.000 euros sin intereses para comprar la primera vivienda o una deducción en la declaración de la renta cercana a 1.000 euros al año para quien paga un alquiler de 800 euros -el precio medio de un piso de 80 metros cuadrados en Almería- van a aliviar la situación económica de muchas familias. A estas medidas se suman la prórroga de contratos, la protección frente a los desahucios y los límites a los fondos buitre.
Esta forma de afrontar los problemas por parte del presidente del Gobierno no es nueva. Ha sido una constante cada vez que hemos atravesado una situación complicada, desde la pandemia hasta la puesta en marcha de la excepción ibérica, el mecanismo temporal que aplicó España para abaratar la factura de la luz. También ha estado presente en las medidas que Pedro Sánchez ha sacado adelante para evitar que las crisis provocadas por las guerras de Ucrania o Irán nos pasaran una enorme factura.
Si miramos lo ocurrido en Almería durante estos años, hay motivos para hacer un balance positivo. Hoy trabajan en nuestra provincia unas 60.000 personas más que en 2018, cuando gobernaba el PP. La pensión media ha aumentado desde entonces 424 euros al mes, el salario mínimo alcanza los 1.221 euros y la inversión en becas ha crecido un 103%.
Detrás de esas cifras hay personas con nombres y apellidos que ahora empiezan a ser conscientes de que, con un gobierno de coalición de PP y Vox, las cosas no serían iguales, ni siquiera parecidas. Cuando antes de gobernar ya se apunta a la privatización de las pensiones, uno debería cuestionarse qué puede venir después. Si esto se da por sentado a poco más de un mes de que acudamos a las urnas, imaginen qué agenda oculta manejarán los equipos de Feijóo y Abascal y qué recortes estarán dispuestos a aplicar.


