PP: la fábrica de memes de Génova, 13

El Partido Popular ha cambiado el argumentario por el chiste gráfico, y su página de Facebook empieza a parecerse más a una cuenta de humor que al perfil de un partido de gobierno en espera.

Basta asomarse a la página oficial del Partido Popular en Facebook para comprobar que algo ha cambiado en Génova. Entre el teléfono de contacto, el correo de atención al ciudadano y los enlaces a sus redes, aparece una publicación de hace dos horas con un texto breve: «La foto de la campaña», seguido de un corazón rojo. Debajo, una imagen de Pedro Sánchez y Ábalos besándose entre una multitud de cámaras, una imitación de aquel beso icónico de Brézhnev y Honecker y del de hoy mismo con su mujer, que parece que ha escocido, porque estas cosas funcionan electoralmente.

El meme como programa

Los números de la publicación explican la lógica. En pocas horas acumula 855 reacciones, 746 comentarios y 129 compartidos, una cifra de interacción que la mayoría de las notas de prensa ya no consigue ni en sus mejores días, pero estos memes se convierten pocas veces en votos o apoyos, porque la sátira política y el humor hay que dejárselo a otros, algo que parecen no entender.

Meme hecho con IA publicado en la cuenta oficial del Partido Popular

Cuando el chiste es el mensaje

Esta estrategia tiene ventajas evidentes para quien la practica. El meme es barato, rápido y difícil de desmentir, porque nadie le exige rigor a un chiste. Moviliza al votante propio, que se ríe y comparte, y obliga al adversario a reaccionar o a callar, y en ambos casos el partido marca el ritmo del día, pero la poca imaginación y el poco acierto de los memes del PP a veces funcionan como un auténtico bumerán que acaban golpeando en al cabeza del torpe Feijóo.

Pero también tiene costes. La propia sección de comentarios los deja ver: junto a los elogios de quienes celebran la ocurrencia («ánimo, tú puedes como siempre»), hay respuestas de usuarios que se avergüenzan del partido y de sus votantes. Un humor que solo hace gracia a los convencidos corre el riesgo de reducir la política a un patio de colegio con presupuesto.

Hay además un problema de fondo en el recurso concreto. Usar un beso entre dos hombres como arma de ridículo lleva implícita la idea de que esa imagen, por sí sola, es humillante. Ese subtexto, quizá no buscado por el autor del montaje, es el que más ha incomodado a quienes critican la publicación, y el que menos casa con el discurso de un partido que se dice moderno y de centro.

Una pregunta pendiente

La cuestión no es si un partido puede tener sentido del humor, que puede y debe. La cuestión es qué queda cuando el humor sustituye al programa. En campaña, el ruido se mide en interacciones, pero los votos se ganan, tarde o temprano, con respuestas a problemas concretos como la vivienda, la sanidad o la inmigración. El meme puede ganar el día en las redes, pero no gobierna. Y el gran problema del PP y de Feijóo es que cada vez mas se duda de su capacidad de gobernar, y gobernar bien y para todos los españoles.

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