Editorial: Almería tiene gravísimos problemas con la gestión de emergencias

Es tal la evidencia de que lo han hecho mal que han eliminado las fotografías de la escenificación del ‘gabinete de emergencias’ que se montaron en el ayuntamiento de El Ejido (si usted las vio el otro día, ya no podrá verlas).

La cadena de errores cometidos en el incendio de Los Gallardos está siendo investigada judicialmente, aunque la mayoría absoluta de PP y Vox en el Parlamento de Andalucía hace lo posible para que los ecos de estos gravísimos sucesos que costaron la vida a 14 personas se amortigüen en la mayor medida posible, pero parece que en la Junta de Andalucía, al menos en su delegación de Almería, no aprenden.

Si las graves consecuencias del incendio de los Gallardos (humanas, medioambientales y económicas) costaron solo la cabeza de la Delegada de la Junta en Almería, Aránzazu Martín, cabeza que fue restituida casi inmediatamente e injertada en ese ‘cajón desastre’ que es la gestión agrícola autonómica, en manos de almerienses en su mayoría, que por el mero hecho de ser almerienses parece que conocen el género, y en muchos casos (Carmen Crespo, Fernández Pacheco) no tienen ni idea. Empezando por el consejero del ramo, Fernández Pacheco, y acabando por el ejidense Manuel Gómez Galera, secretario general de dicha consejería, que en el caso de la grave crisis ya sistémica del trips parvispinus y otros problemas de virosis solo plantea ‘soluciones’ de Perogrullo, como que los problemas empiecen a paliarse cuando bajen las temperaturas, o plantear sanciones a los agricultores que incumplan las normas de higiene rural o culpabilizar a los agricultores afectados de no ser lo suficientemente buenos o eficientes señalando a los que han podido sobrevivir a la batalla como ejemplo, así dicho con tanta ligereza, sin tener en cuenta ni las condiciones de cada invernadero, la situación del mismo, la temperatura media, etc.

Llama especialmente la atención, por ejemplo, que no se haya requerido el apoyo de universidades como la UAL o la UGR, por ejemplo, para hacer un estudio exhaustivo de la extensión del parvispinus en la flora salvaje que facilita su permanencia y expansión, y un censo de incidencia de la especie al ‘aire libre’, en el periodo estival, o se investigue el uso de luces led con determinadas longitudes de onda, o la energía y las inversiones necesarias para implementar estos avances (placas solares encima de las balsas de riego, así de sencillo).

Pero, al margen de la situación de las plagas, sistémica, que según algunos expertos podría acabar a medio plazo con la agricultura almeriense tal y como la conocemos, y forzar la migración a otros cultivos, acabamos de vivir un episodio insólito que va más allá de la simple ineficacia administrativa: podemos estar ante otra negligencia grave, protagonizada otra vez por un Delegado de la Junta, el sustituto de Aránzazu Martín, el exalcalde ejidense Paco Góngora. Mientras los locales de El Ejido o Huércal estaban ya anegados, mientras los invernaderos acababan destrozados, mientras decenas de personas corrían peligro encerradas en camiones y otros vehículos en la puerta de los invernaderos y personal del envasado era invitado a acudir a sus puestos de trabajo (tenemos un testimonio de trabajadoras de la empresa MABE que se desplazaron desde Almería porque así se les sugirió, y se les comunicó que se volvieran a sus casas, en plena alerta roja, y sufrieron una auténtica odisea por los caminos rurales y las carreteras secundarias hasta volver a la capital, o coches de trabajadores que salían a esa hora de sus trabajos, principalmente del sector del manipulado, pasando un auténtico calvario, en muchos casos con sus coches estropeados en los arcenes en zonas especialmente castigadas como Santa María del Águila o Las Norias. ¿Por qué llegó tan tarde el aviso ES-ALERT? ¿Dónde estaba el delegado Paco Góngora a esas horas? ¿Por qué no apareció hasta altísimas horas de la tarde y en el ayto. de El Ejido, no en su puesto de la subdelegación de la Junta coordinando las emergencias de toda la provincia?

Al margen de la gestión coyuntural, parece claro que Almería necesita reformas estructurales profundas, empezando por la recogida in situ de las aguas que caen encima de las ‘impermeables tiendas de campaña de Sol’ que son los invernaderos, pero obligar a un gasto de ese tipo quita votos y lo que quieren algunos es perpetuarse en el poder y disfrutar de sus dineros y sus mieles y privilegios, así se hundan la agricultura, Andalucía y España toda, que ya la levantarán ellos. Almería les importa muy poco. Nada.

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One thought on “Editorial: Almería tiene gravísimos problemas con la gestión de emergencias”

  • Ana María

    Almería no necesita más política de favores. Necesita responsabilidad, transparencia y respeto por el mérito. Porque los puestos pueden repartirse desde el poder, pero la credibilidad solo se gana con hechos. Y esa credibilidad, una vez perdida, no hay enchufe que la recupere.

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