La eficacia de la Administración pública dependerá de anticipar decisiones sobre la IA
El primer informe elaborado por el centro, bajo el título ‘Gobernar en la era de la IA. La Administración pública ante su futuro’, analiza los desafíos y las oportunidades que plantea la adopción de la tecnología para las instituciones públicas.
Bilbao, 26 oct (EFE).- Las administraciones públicas se enfrentan a distintos escenarios según las decisiones que tomen sobre el uso de la Inteligencia Artificial (IA) y de su capacidad de anticipación dependerá su futuro y que sigan siendo eficaces, según el primer informe del ‘Future Government Center’, nuevo centro impulsado por la firma japonesa NTT Data.
Esta iniciativa, nacida para analizar el futuro de la gestión pública y liderada por el expresidente del PNV Andoni Ortuzar, se presenta este lunes en Bilbao en una jornada en la que toman parte el ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, junto a los presidentes de Catalunya, Andalucía, Canarias y Euskadi, Salvador Illa, Juan Manuel Moreno, Fernando Clavijo e Imanol Pradales.
El primer informe elaborado por el centro, bajo el título ‘Gobernar en la era de la IA. La Administración pública ante su futuro’, analiza los desafíos y las oportunidades que plantea la adopción de la tecnología para las instituciones públicas.
Para la directora ejecutiva del Future Government Center, Paloma Baena, «la administración tiene una doble responsabilidad: gobernar con inteligencia artificial y gobernar para un mundo transformado por ella».
A su juicio, «las decisiones que se tomen en los próximos años definirán, antes de 2035, qué papel tendrá en la vida de ciudadanos y empresas. Por eso es urgente anticipar y decidir ahora qué administración queremos, antes de que lo decidan por nosotros», ha sostenido.
El informe presentado, que identifica distintos escenarios posibles, muestra que una misma tecnología puede dar lugar a administraciones muy distintas según las decisiones que se tomen en los próximos años, desde una administración capaz de anticiparse a las necesidades hasta otra que pierde capacidad y relevancia y es sustituida por plataformas y agentes de IA en su relación con los ciudadanos.
Según refleja, para acercarse a la institución «que se adelanta», la Administración tiene que definir ahora su papel en la era de la inteligencia artificial y dotarse de la capacidad para ejercerlo.
«De ello depende que siga siendo eficaz, mantenga la confianza de ciudadanos y empresas y pueda cumplir mejor su propósito de mejorar la vida de las personas», avisa.
Los autores del trabajo ponen de manifiesto que la administración pública es uno de los actores que más profundamente puede verse transformada por el desarrollo de la IA.
Esta tecnología «puede liberar recursos en tareas administrativas, mejorar la calidad y anticipación de los servicios, ayudar a evaluar políticas antes de ejecutarlas y ampliar la capacidad de coordinación y eficiencia de las instituciones para gestionar sistemas cada vez más complejos», señalan.
Indican que algunas administraciones ya han empezado a prepararse para acometer este reto, pero advierten de que «la ventana de oportunidad para liderar esta transformación es limitada» ya que «las decisiones que se adopten en los próximos años determinarán, antes de 2035, qué papel tendrán las Administraciones públicas en la vida de ciudadanos y empresas, según logren ganar eficiencia y mejorar sus resultados o, por el contrario, vayan perdiendo capacidad, relevancia y confianza».
Según el informe, el calendario «es tan ajustado» por varias razones, entre ellas que el relevo generacional de la función pública se concentra antes de 2035.
Los autores consideran que en el caso de España, donde el 49,5 % de la plantilla analizada de la Administración General del Estado se habrá jubilado en 2035, el relevo generacional «es una palanca importante de cambio».
Además, el calendario citado viene marcado por las obligaciones europeas sobre los sistemas de inteligencia artificial de alto riesgo, que se aplicarán en 2027 y 2028, y por los planes de algunos de los países de referencia en este ámbito, que fijan que la trayectoria de cada Administración quedará definida antes de 2035.
Según el informe, los primeros resultados de las decisiones que se adopten ahora podrán observarse hacia 2030, dentro de la próxima legislatura, y la trayectoria de cada administración quedará definida entre 2030 y 2035, cuando resultará difícil de revertir.
El estudio sostiene que el verdadero cambio no llegará por digitalizar más procesos, sino por poner la capacidad de las nuevas herramientas al servicio de las personas.
El potencial transformador de la tecnología radica en la posibilidad de utilizarla para ofrecer servicios más proactivos y personalizados, acompañando a los ciudadanos en momentos clave como un nacimiento, una situación de desempleo o la jubilación, e incluso anticipándose a sus necesidades antes de que tengan que iniciar un trámite. EFE

