Carmen Crespo, la candidata del PP que prometió ‘autovías del agua’, ahora asegura que Feijóo revalorizará y garantizará las pensiones
La candidata del PP al Congreso por Almería, Carmen Crespo, ha defendido en Roquetas de Mar un plan para garantizar la revalorización anual de las pensiones conforme al IPC y para reducir la presión fiscal sobre las personas mayores, algo que solo afectaría a los pensionistas con un alto poder adquisitivo.
En un encuentro con mayores celebrado este lunes, Crespo ha asegurado que las pensiones “no son un regalo de nadie”, sino “el fruto de toda una vida de trabajo, esfuerzo y cotizaciones”, y ha presentado la protección del poder adquisitivo, sobre todo de las pensiones altas, como una cuestión de “justicia y dignidad”.
El acto en Roquetas
Crespo ha participado en un encuentro con mayores junto a otros candidatos y representantes del Partido Popular, entre ellos el candidato al Senado Juan José Matarí, que siempre vuelve a Almería en las campañas electorales. El acto se ha centrado en las preocupaciones cotidianas de los pensionistas: la subida de la cesta de la compra, las facturas de la luz y el agua, la dependencia, la soledad y las dificultades que plantea la digitalización de trámites bancarios y administrativos.fotos.
La candidata ha vinculado su propuesta al llamado “Contrato con España” de Alberto Núñez Feijóo, que contempla garantizar el sistema público de pensiones y actualizar las prestaciones conforme al IPC. Según Crespo, esa medida permitiría que las pensiones subieran cada año y que los mayores no perdieran calidad de vida ni capacidad de compra, pero todo esto entra en franca contradicción con las políticas practicadas por el PP en cuanto a pensiones y con el mensaje reiterado de que el sistema de pensiones va a petar.
Las declaraciones de Crespo
“La pensión no es un regalo de nadie. Es el fruto de toda una vida de trabajo, esfuerzo y cotizaciones, y protegerla es una cuestión de justicia y dignidad”, ha declarado Crespo durante el acto. La candidata ha añadido que garantizar el poder adquisitivo de los mayores debe ser una prioridad para cualquier Gobierno.
Sobre las medidas anunciadas, ha explicado: “Feijóo va a poner en marcha un Plan de Mejora del Poder Adquisitivo con medidas destinadas a las familias y a los mayores, incluida una bajada de impuestos. Queremos que los españoles puedan disponer de una mayor parte de sus ingresos y que el esfuerzo fiscal no siga dificultando su día a día”. Esa bajada de impuestos solo afectarían a rentas altas.
Crespo también ha cargado contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al que ha acusado de no tener “credibilidad cuando habla de proteger las pensiones”. Ha recordado que fue el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero el que congeló las pensiones en 2011, en un intento de contraponer la trayectoria del PSOE con el compromiso del PP de mantener las subidas anuales.
Un plan fiscal para jubilados ricos
La candidata ha asegurado que la propuesta del PP beneficiaría a más de 1,5 millones de pensionistas en Andalucía y a alrededor de 110.000 personas en la provincia de Almería. Ha situado el debate en el contexto de una inflación que, según ha señalado, alcanzó el 4,7% en 2026, y ha defendido la necesidad de medidas que permitan a familias y mayores llegar a fin de mes sin perder capacidad adquisitiva.
El problema es que las rebajas fiscales anunciadas no benefician por igual a todos los pensionistas. Quienes perciben pensiones bajas o medias —la gran mayoría— apenas tributan por IRPF o quedan exentos, por lo que una bajada de impuestos apenas puede mejorar su situación. En cambio, las medidas fiscales tienen un efecto mucho mayor sobre los jubilados con rentas altas, pensiones elevadas, rendimientos del capital o patrimonio suficiente para aprovechar las deducciones y reducciones anunciadas.
Así, el discurso de “proteger a los mayores” convive con una propuesta que tiende a favorecer sobre todo a los jubilados con más recursos, mientras que los pensionistas que realmente sufren el encarecimiento de la cesta de la compra, la luz o el alquiler dependen, ante todo, de una revalorización real de su prestación. Para ellos, la cuestión decisiva no es una rebaja fiscal que apenas pueden aprovechar, sino que su pensión suba exactamente lo mismo que suben los precios.ondacero
Entre las iniciativas anunciadas por Crespo y que resultan especialmente poco creíbles figuran la revisión de las más de cien subidas fiscales aplicadas por el Gobierno de Pedro Sánchez, que no existen ene se numero, la duplicación de las desgravaciones por hijo, que no afectan a los mayores al menos en un porcentaje significativo, la exención de tributación para autónomos que facturen menos de 85.000 euros, que es lo que ya hay, en la práctica, y la aplicación temporal de un IVA del 0% a alimentos básicos como leche, huevos, carne, pescado, queso, frutas y verduras mientras persista la inflación. Inflación siempre hay, mayor o menor, pero la deflación significaría algo así como una crisis muy profunda.
Lugares comunes
Más allá de las pensiones, Crespo ha puesto el acento en la soledad no deseada, un problema que, según ha afirmado, afecta a una de cada cinco personas en España y a más de un millón de personas en Andalucía. Ha propuesto una Estrategia Nacional y un Pacto de Estado por los Mayores que incluya prevención, acompañamiento, envejecimiento activo, refuerzo del voluntariado y creación de redes de apoyo.
También ha defendido aumentar un 50% las ayudas a la dependencia, agilizar su tramitación, ampliar los recursos residenciales y reforzar las ayudas para cuidados en el hogar y para las personas cuidadoras. Finalmente, ha insistido en que los mayores deben poder realizar gestiones con administraciones y bancos sin que la digitalización se convierta en una barrera que favorezca su aislamiento.
La sombra de las ‘autovías del agua’
El discurso de Crespo en Roquetas llega, sin embargo, en un momento en que su gestión al frente del agua en la Junta de Andalucía vuelve a ser objeto de examen. Las llamadas “autovías del agua” fueron una de las apuestas centrales de su etapa como consejera de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural: un sistema de interconexiones y conducciones concebido para mejorar la seguridad hídrica del Poniente, el Levante y otras zonas agrícolas de la provincia.
El problema es que, años después de aquel anuncio, organizaciones del sector y medios locales cuestionan que la promesa se haya traducido en una red real y operativa. La crítica más repetida es contundente: de aquellas “autovías del agua” no se habría construido “ni un metro” de la infraestructura integral anunciada, mientras la provincia sigue dependiendo de un mosaico de desaladoras, trasvases, reutilización y redes de riego que no resuelven por sí solos los déficits estructurales.
Esa distancia entre el anuncio y la ejecución importa especialmente en Roquetas y en el Poniente almeriense, donde el agua no es un asunto más, sino la base de la producción hortofrutícola y la competitividad del sector. La propia Diputación y el alcalde de Roquetas, Gabriel Amat, han seguido reclamando la “Autovía del Agua desde Carboneras a Balanegra” y una nueva desaladora para garantizar un suministro estable y evitar cortes por averías o labores de mantenimiento.
La pregunta que evita: ¿revalorización real según el IPC?
La mayor contradicción del discurso de Crespo no está solo en el agua: está en que su promesa sobre las pensiones vuelve a eludir la cuestión esencial. En plena campaña, la candidata habla de “garantizar” el sistema, de “proteger” el poder adquisitivo y de “subidas anuales”, pero no concreta con precisión que las pensiones se revalorizarán exactamente conforme al IPC, sin recortes técnicos, sin fórmulas alternativas y sin que el Gobierno pueda decidir discrecionalmente la actualización.
La distinción no es menor. Una revalorización ligada al IPC es la única garantía objetiva de que una pensión no pierde capacidad de compra: si los precios suben un 4%, la pensión debe subir un 4%. Cualquier fórmula que hable de “actualización”, “revisión” o “garantía” sin comprometerse expresamente con ese índice deja abierta la puerta a que la subida sea inferior a la inflación real, con el consiguiente deterioro silencioso del nivel de vida de los pensionistas.
Es precisamente el mismo patrón que se reprocha a Crespo en materia hídrica: grandes titulares, compromisos amplios y una ausencia de concreción sobre cómo, cuándo y con qué garantía se ejecutará lo prometido. Si con las “autovías del agua” la promesa acabó sin metros construidos, los mayores tienen motivos legítimos para exigir que la revalorización de sus pensiones no quede reducida a una promesa de campaña sin mecanismo vinculante.
Crespo puede argumentar que las infraestructuras hídricas requieren financiación estatal, autorizaciones ambientales y plazos largos, y que parte de los proyectos siguen en tramitación. Pero su candidatura al Congreso obliga a responder dos preguntas incómodas: si como consejera no logró convertir una promesa tan repetida en tuberías, conexiones y caudales disponibles para los agricultores, y si ahora no precisa que las pensiones subirán exactamente según el IPC, ¿por qué debería creerse que estas nuevas promesas tendrán un destino distinto?
El acto de Roquetas forma parte de la campaña del PP de Almería de cara a las elecciones generales del 29 de noviembre, en las que Carmen Crespo encabeza la lista al Congreso por la provincia. Su mensaje sobre pensiones y fiscalidad busca conectar con un colectivo numeroso y decisivo, pero en una provincia donde el agua marca el presente y el futuro económico, y donde los pensionistas conocen bien la diferencia entre una subida anunciada y una revalorización real, su historial en esa materia seguirá pesando tanto como sus promesas electorales.

