{"id":9038,"date":"2026-09-20T11:17:14","date_gmt":"2026-09-20T09:17:14","guid":{"rendered":"https:\/\/laverdad.tech\/?p=9038"},"modified":"2026-09-20T11:17:16","modified_gmt":"2026-09-20T09:17:16","slug":"el-odio-como-estrategia-vox-marca-el-paso-y-el-pp-lo-sigue","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/laverdad.tech\/index.php\/2026\/09\/20\/el-odio-como-estrategia-vox-marca-el-paso-y-el-pp-lo-sigue\/","title":{"rendered":"El odio como estrategia: Vox marca el paso y el PP lo sigue"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos cuenta alguien tan poco sospechoso de se ser un \u2018rojo peligroso\u2019 como el hispanista&nbsp;<em>Paul Preston en su libro Arquitectos del terror. Franco y los art\u00edfices del odio<\/em>, que \u2018En la primavera de 1937, en la zona controlada por los militares sublevados bajo el mando del general Franco, se public\u00f3 un libro cuyo tema era el curso que hab\u00eda seguido hasta el momento la Guerra Civil. Titulado La guerra en Espa\u00f1a contra el juda\u00edsmo bolchevique, la obra resulta curiosa porque en ninguna de sus p\u00e1ginas se menciona a los jud\u00edos ni a los bolcheviques. Adem\u00e1s, en 1936 no hab\u00eda m\u00e1s de seis mil jud\u00edos en Espa\u00f1a, de los que alrededor de un treinta por ciento eran refugiados del nazismo que hab\u00edan encontrado protecci\u00f3n en la Rep\u00fablica despu\u00e9s de 1934. Adem\u00e1s, el Partido Comunista de Espa\u00f1a era min\u00fasculo. As\u00ed pues, \u00bfc\u00f3mo pod\u00eda ser aquella una guerra contra jud\u00edos y bolcheviques? Pero numerosos partidarios del golpe militar de julio de 1936 que provoc\u00f3 la Guerra Civil lo ten\u00edan clar\u00edsimo, lo que atestigua el \u00e9xito de una campa\u00f1a masiva montada durante los a\u00f1os de la Rep\u00fablica para convencer a los espa\u00f1oles \u2014en especial, a los cat\u00f3licos\u2014 de que su pa\u00eds estaba amenazado por una caterva de jud\u00edos, masones y bolcheviques. Tras esta idea fraudulenta de amenaza mortal a la naci\u00f3n, el alzamiento militar ocultaba el objetivo menos apocal\u00edptico, y materialmente m\u00e1s rentable, de revertir las numerosas reformas con las que la Segunda Rep\u00fablica hab\u00eda planeado modernizar Espa\u00f1a.\u2019<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya lo advirti\u00f3 Carl Schmitt en&nbsp;<em>El concepto de lo pol\u00edtico<\/em>: lo espec\u00edficamente pol\u00edtico no reside en distinguir el bien del mal, sino al amigo del enemigo, y un movimiento alcanza su m\u00e1xima intensidad cuando logra se\u00f1alar con precisi\u00f3n a qui\u00e9n hay que temer. Lo que en 1932 era una tesis inquietante escrita por un jurista que terminar\u00eda al servicio del nazismo, hoy se puede observar en tiempo real en el debate p\u00fablico espa\u00f1ol, cada vez que un menor extranjero no acompa\u00f1ado, un solicitante de asilo o un vecino musulm\u00e1n se convierten en el argumento central de un mitin, una rueda de prensa o un pacto de gobierno auton\u00f3mico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante a\u00f1os, Espa\u00f1a se pens\u00f3 a s\u00ed misma como una&nbsp;<em>rara avis<\/em>&nbsp;en el mapa europeo: el pa\u00eds sin \u2018racismo\u2019 y sin un partido de extrema derecha relevante porque la extrema derecha se sent\u00eda c\u00f3moda dentro del PP, presentado casi como una vacuna colectiva frente al fascismo, heredada de la memoria reciente de la dictadura. Esa excepcionalidad se acab\u00f3 ya hace tiempo. Vox ha pasado de la irrelevancia parlamentaria a convertirse en la tercera fuerza nacional y en socio de gobierno, en solitario o en coalici\u00f3n, en varias comunidades aut\u00f3nomas y ya ha demostrado con creces que dentro de los gobiernos hace exactamente lo mismo que fuera: \u2018epatar\u2019, por decirlo suavemente. Y con esa consolidaci\u00f3n de Vox y esa ascendencia sobre el PP ha llegado, tambi\u00e9n aqu\u00ed, el fen\u00f3meno que el polit\u00f3logo Cas Mudde bautiz\u00f3 como&nbsp;<em>populismo radical de derecha<\/em>: nativismo, autoritarismo y una ret\u00f3rica que divide a la sociedad entre un \u2018pueblo\u2019 \u2014siempre espa\u00f1ol, siempre honrado, siempre amenazado\u2014 y una serie de enemigos que van desde la \u2018casta\u2019 pol\u00edtica progresista hasta el inmigrante irregular, pasando por el feminismo, el movimiento LGTBI+, los antitaurinos, el nacionalismo perif\u00e9rico o lo que sea, que un enemigo nunca viene mal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo verdaderamente preocupante de 2026 no es, sin embargo, que exista un partido que utilice esa gram\u00e1tica \u2014eso ya lo advert\u00edamos hace tiempo\u2014, sino que el principal partido de la oposici\u00f3n, el PP, haya decidido dejar de combatirla para empezar a imitarla. El propio Alberto N\u00fa\u00f1ez Feij\u00f3o, en plena crisis por la llegada de menores no acompa\u00f1ados, defendi\u00f3 p\u00fablicamente que \u00abtienen que volver a Marruecos\u00bb, una formulaci\u00f3n que hace apenas un lustro habr\u00eda sido impensable en boca del l\u00edder de un partido que se reclama heredero de la democracia cristiana europea. Los pactos de gobierno firmados por el PP con Vox en Extremadura incorporan literalmente la f\u00f3rmula \u00abno m\u00e1s MENAS\u00bb, junto con la supresi\u00f3n de subvenciones a las ONG que trabajan con poblaci\u00f3n migrante y la creaci\u00f3n de unidades espec\u00edficas para perseguir el supuesto fraude en las prestaciones sociales vinculado a extranjeros. Es cierto \u2014y la honestidad period\u00edstica obliga a decirlo\u2014 que la direcci\u00f3n nacional del PP ha rechazado expl\u00edcitamente la propuesta de Vox de deportaciones masivas, y que trata de mantener, con desigual fortuna, un perfil m\u00e1s institucional que el de su socio ultra. Pero esa distancia, cada vez m\u00e1s fina, no deber\u00eda tranquilizarnos: la historia del odio pol\u00edtico rara vez avanza por saltos, sino por acomodaciones sucesivas del centro hacia posiciones que antes ocupaba, en solitario, el extremo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPor qu\u00e9 funciona esta estrategia? La filosof\u00eda y la sociolog\u00eda llevan m\u00e1s de un siglo explic\u00e1ndolo. Gustave Le Bon ya describi\u00f3, en su&nbsp;<em>Psicolog\u00eda de las masas<\/em>, c\u00f3mo el individuo integrado en un colectivo pierde parte de su juicio cr\u00edtico y se vuelve permeable a mensajes simples y emocionalmente intensos. Sigmund Freud a\u00f1adi\u00f3 que la cohesi\u00f3n de cualquier grupo se refuerza se\u00f1alando a un exogrupo hostil. Y el antrop\u00f3logo Ren\u00e9 Girard, en&nbsp;<em>La violencia y lo sagrado<\/em>, formul\u00f3 la pieza que mejor explica el momento espa\u00f1ol: las sociedades en crisis tienden a descargar sus tensiones sobre un chivo expiatorio, cuya persecuci\u00f3n ofrece la ilusi\u00f3n de una soluci\u00f3n simple a un malestar que, en realidad, tiene ra\u00edces mucho m\u00e1s complejas y estructurales. El menor migrante, el ocupa, el perceptor \u00abfraudulento\u00bb de ayudas: cada uno de estos personajes cumple, en el discurso de Vox y, cada vez m\u00e1s, en el del PP, la misma funci\u00f3n ret\u00f3rica que Girard describi\u00f3 para sociedades muy anteriores a la nuestra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ni Vox ni el PP hablan hoy el lenguaje racista expl\u00edcito del fascismo hist\u00f3rico. Hablan de \u2018cultura\u2019, de \u2018nuestras costumbres\u2019 de \u2018valores occidentales\u2019, de \u2018asimilaci\u00f3n\u2019 y de \u2018identidad nacional\u2019. Ese giro no es casual: los fil\u00f3sofos \u00c9tienne Balibar e Immanuel Wallerstein, en&nbsp;<em>Raza, naci\u00f3n, clase<\/em>, describieron ya hace m\u00e1s de tres d\u00e9cadas la transici\u00f3n desde un racismo biol\u00f3gico cl\u00e1sico hacia lo que llamaron un \u2018neorracismo\u2019 o \u2018racismo diferencialista\u2019, que sustituye la jerarqu\u00eda de razas por la incompatibilidad de culturas, pero conserva intacta la l\u00f3gica de exclusi\u00f3n de fondo. Cuando un consejero auton\u00f3mico plantea \u2018pruebas de edad\u2019 sistem\u00e1ticas para menores extranjeros, o cuando se vincula de forma insistente la inmigraci\u00f3n con el colapso de la sanidad y la vivienda, no estamos ante un debate t\u00e9cnico sobre pol\u00edtica migratoria, sino ante la reedici\u00f3n actualizada de un mecanismo de construcci\u00f3n del enemigo que la historiograf\u00eda conoce bien.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Justo por eso, Hannah Arendt sigue siendo una lectura obligada. En&nbsp;<em>Los or\u00edgenes del totalitarismo<\/em>, Arendt distingui\u00f3 el racismo ideol\u00f3gico moderno del prejuicio tradicional precisamente por su pretensi\u00f3n de sistematicidad: mientras el prejuicio antiguo admite la excepci\u00f3n individual, la ideolog\u00eda excluyente moderna convierte la pertenencia a un grupo en el \u00fanico dato relevante sobre la persona, sin importar su trayectoria, su legalidad administrativa o su comportamiento c\u00edvico. Cuando un discurso pol\u00edtico empieza a hablar de \u2018los MENAS\u2019 o \u2018los inmigrantes\u2019 como bloque homog\u00e9neo, sin distinci\u00f3n alguna, ya ha cruzado esa frontera conceptual, aunque evite cuidadosamente el vocabulario racial expl\u00edcito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Karl Popper formul\u00f3 hace ochenta a\u00f1os la paradoja que hoy vuelve a interpelarnos: una sociedad indefinidamente tolerante con quienes predican la intolerancia corre el riesgo de ser destruida por ellos; pero una sociedad que reprime sin matices cualquier discurso inc\u00f3modo erosiona sus propios fundamentos liberales. Popper no propon\u00eda la censura generalizada, sino un criterio m\u00e1s exigente: la alarma debe encenderse cuando un actor pol\u00edtico no solo defiende posiciones extremas, sino que adem\u00e1s rechaza el debate racional y normaliza la deshumanizaci\u00f3n de un colectivo como herramienta de movilizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese es, precisamente, el punto en el que se encuentra hoy buena parte del debate p\u00fablico espa\u00f1ol. No se trata de exigir que Vox deje de existir, ni de pedir al PP que abandone toda pol\u00edtica migratoria restrictiva \u2014hay un espacio leg\u00edtimo, en cualquier democracia madura, para discutir seriamente los l\u00edmites y la gesti\u00f3n de los flujos migratorios\u2014. Se trata de exigir algo m\u00e1s elemental y, a la vez, m\u00e1s dif\u00edcil: que esa discusi\u00f3n se libre con datos, no con menores convertidos en amenaza ret\u00f3rica; con pol\u00edticas de vivienda y de empleo, no con chivos expiatorios; y con el rigor de quien sabe, porque la historiograf\u00eda se lo ha explicado con creces, que el odio pol\u00edtico nunca ha sido gratuito para quien lo desata, ni, mucho menos, para quien lo sufre en primera persona.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8216;Tras esta idea fraudulenta de amenaza mortal a la naci\u00f3n, el alzamiento militar ocultaba el objetivo menos apocal\u00edptico, y materialmente m\u00e1s rentable, de revertir las numerosas reformas con las que la Segunda Rep\u00fablica hab\u00eda planeado modernizar 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