
España en la cumbre de la OTAN
Trump sigue considerando a España un país ‘díscolo’ y redobla la presión por el ‘insuficiente gasto militar’
Con la posición del Gobierno español, respaldada por otros primeros ministros como Meloni, aunque algo más tímidamente dada su cercanía ideológica con Trump, implica, en el fondo, una defensa de la soberanía nacional y europea
La cumbre de la OTAN llega un clima de máxima tensión internacional, con la Guerra de Ucrania escalando y con el conflicto de Irán sin resolver, con tensiones crecientes entre Turquía, país anfitrión, miembro de la OTAN e Israel, y con un clima internacional muy enrarecido especialmente en áreas como Asia-Pacífico, sin olvidar las tensiones de EEUU con Dinamarca por la soberanía de Groenlandia o el distanciamiento de EEUU y Canadá. El 55 de Trump no es sino, una forma de presión por parte de EEUU y un método para que Europa siga subvencionando el ineficiente y Complejo Militar Industrial de EEUU. La Ministra de Defensa, Margarita Robles, y el propio presidente Pedro Sánchez, defienden que España cumple con todos los objetivos marcados por la OTAN.
Según el Gobierno, España cumple de manera estricta y rigurosa con los compromisos de gasto de la OTAN, habiendo consolidado una inversión militar que se sitúa en el 2,1% de su Producto Interior Bruto (PIB). Con este esfuerzo presupuestario, el Gobierno español acude a la Cumbre de la OTAN en Ankara con un argumentario sólido basado en hechos y capacidades reales. En los últimos años, España ha acelerado sustancialmente su gasto en defensa, algo que no gusta en el flanco izquierdo del gobierno. Tras un incremento presupuestario sin precedentes del 50% decretado anteriormente, el país logró romper la tendencia histórica y superar la barrera del 2% del PIB, alcanzando un volumen de inversión que ronda los 35.419 millones de euros. Para blindar esta posición y garantizar la sostenibilidad del gasto este año —incluso ante una revisión al alza del PIB que exige un desembolso mayor de unos 2.800 millones adicionales—, el Ministerio de Defensa ha preparado una batería de medida.

La ministra de Defensa ha anticipado un plan de choque que incluye tres palancas fundamentales: Plan Anual de Contratación que supone una inyección que ronda los 10.000 millones de euros en licitaciones, Planes Especiales de Modernización (PEM): con la aprobación inminente de 15 nuevos programas militares con un presupuesto mínimo de 1.400 millones de euros, una inversión clave en la Base Tecnológica y el cumplimiento de las partidas asignadas dentro del Plan Industrial y Tecnológico de Seguridad y Defensa, con contratos que benefician de forma directa a empresas estratégicas nacionales como Navantia, Indra, Airbus y Escribano, algo que no gusta a Trump, porque la idea esa idea es que esas inversiones fueran para comprar material estadounidense.
Las declaraciones de la ministra Margarita Roble
En vísperas de la decisiva cumbre de líderes de la Alianza en Turquía, la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha defendido con firmeza la posición internacional de España. Al ser cuestionada por las críticas habituales del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha vuelto a calificar a España de socio rezagado, la titular de Defensa fue tajante en sus declaraciones a los medios:»Pese a lo que diga Trump, los mandos de la OTAN saben que España está cumpliendo. Todos los países de la Alianza Atlántica saben que España es un aliado fiable, responsable y serio».Robles ha recordado que el compromiso de una nación no debe medirse únicamente con abstracciones financieras, sino a través de la presencia operativa real y la aportación de capacidades militares. En esa línea, ha destacado los siguientes hitos operativos españoles:
