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El jefe de la CIA llega por sorpresa a Moscú en plena tensión entre Washington, Moscú y Kiev con la Guerra de Ucrania sobre la mesa

John Ratcliffe habría viajado a la capital rusa a bordo de un avión militar estadounidense para mantener reuniones cuyo contenido se mantiene en secreto. Ni Washington ni el Kremlin han confirmado oficialmente la visita, pero varios medios estadounidenses sitúan al director de la CIA en Moscú

Una visita de alto nivel estadounidense a Moscú siempre será noticia. Que el protagonista sea John Ratcliffe, director de la CIA, y que su viaje no haya sido anunciado previamente convierte el episodio en algo mucho más intrigante.

Ratcliffe se encuentra desde este martes en Moscú para mantener reuniones con representantes rusos, según han informado CBS News, Axios y otras fuentes estadounidenses, en lo que sería su primera visita conocida a Rusia desde que asumió la dirección de la Agencia Central de Inteligencia en enero de 2025.

La información llega después de que un avión militar estadounidense Boeing C-17A Globemaster III aterrizara en el aeropuerto moscovita de Vnúkovo tras haber pasado previamente por Riga. Los datos públicos de seguimiento de vuelos permitieron reconstruir parte del desplazamiento desde la zona de Washington hasta Rusia.

Poco después, medios estadounidenses situaron a Ratcliffe a bordo de la aeronave. Pero oficialmente, nadie quiere explicar qué está haciendo allí.

Un avión militar que hizo saltar la alarma

El C-17A no es una aeronave utilizada para vuelos diplomáticos convencionales. Se trata de un avión de transporte militar de gran capacidad empleado por Estados Unidos para misiones estratégicas y tácticas, transporte de personal y material y evacuaciones médicas. La aeronave partió de la zona de Joint Base Andrews, en Maryland, y posteriormente realizó una escala en Riga antes de continuar hacia Moscú. El itinerario fue detectado mediante datos de seguimiento disponibles públicamente. La llegada del aparato coincidió además con la presencia de un convoy diplomático estadounidense en Moscú, aumentando las especulaciones sobre la naturaleza de la misión. Durante las primeras horas, la identidad del pasajero o pasajeros no estaba confirmada públicamente. Después se conoció que el vuajero misterioso era Ratcliffe.

No comment

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, declaró que no tenía información sobre el avión militar estadounidense y señaló que no estaban previstas esa semana reuniones en el Kremlin con representantes de la Administración estadounidense. Eso no significa necesariamente que no vaya a producirse ningún contacto. Una reunión de inteligencia, precisamente por su naturaleza, puede celebrarse fuera del Kremlin y mantenerse deliberadamente alejada de la agenda pública. Y ese es uno de los elementos fundamentales para entender el episodio: la ausencia de confirmación oficial no equivale a la ausencia de contactos.

Reuters señala que tanto la CIA como el Kremlin han declinado hacer comentarios sobre el viaje y que tampoco se conoce públicamente con quién se habría reunido Ratcliffe ni cuál es el contenido de las conversaciones.

Captura de titulares informativos de diversos medios y agencias de EEUU

¿Por qué enviar al director de la CIA?

La diplomacia estadounidense dispone de embajadores, enviados especiales, secretarios de Estado y asesores presidenciales. De hecho, Steve Witkoff y Jared Kushner han desempeñado durante los últimos meses un papel destacado en los contactos de la Administración Trump con Moscú. Witkoff ha viajado en varias ocasiones a la capital rusa. Sin embargo, esta vez el elegido sería el director de la CIA. Y eso tiene una lectura diferente. El director de la Agencia no es simplemente otro miembro del Gobierno estadounidense. La CIA mantiene canales de comunicación con los servicios de inteligencia extranjeros que pueden funcionar incluso cuando las relaciones diplomáticas convencionales están bloqueadas o sometidas a enormes tensiones.

La propia CIA reconoce que Ratcliffe ha participado personalmente en gestiones relacionadas con la liberación de ciudadanos estadounidenses detenidos en Rusia. Por tanto, existen varios escenarios posibles, aunque Ucrania sigue siendo el gran asunto.

La delicada situación económica de EEUU, su fracaso en Irán y la urgencia estadounidense para alcanzar algún tipo de acuerdo que ponga fin a la guerra de Ucrania podría estar detrás. Reuters sitúa precisamente el viaje de Ratcliffe en un momento de elevada tensión y de dificultades en las conversaciones impulsadas por Estados Unidos. La visita se produce además después de que Ucrania celebrara el 35.º aniversario de su independencia, mientras varios dirigentes europeos viajaban a Kiev para reiterar su respaldo al país. Que el máximo responsable de la inteligencia estadounidense aparezca inesperadamente en Moscú en este contexto difícilmente puede considerarse un encuentro rutinario.

El precedente de William Burns

Hay además un antecedente que hace inevitable la comparación. El último director de la CIA conocido por haber viajado a Moscú fue William Burns, en noviembre de 2021. Burns se reunió entonces con altos responsables rusos y transmitió directamente al presidente Vladímir Putin las advertencias de Washington sobre las consecuencias de una eventual invasión de Ucrania. Tres meses después, Rusia lanzó la invasión a gran escala. La comparación tiene evidentes límites: el contexto actual es completamente distinto y no existe ninguna prueba de que el viaje de Ratcliffe tenga relación con una decisión militar rusa inmediata. Pero demuestra hasta qué punto un viaje del director de la CIA a Moscú puede tener una función diplomática de primer nivel, aunque permanezca deliberadamente fuera de los canales diplomáticos habituales.

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