
Una vaca profana brasileña se escapó a la feria, y se puso a cantar, sosio
Almería por fin huele a feria de las de verdad
HAZMERREÍR
Almería lleva toda la semana de feria: de tondo menos gento con refajo y zaragüelles. Casetas, sevillanos, vestidos de flamenca, mantones de Manila, rebujito y…vacas profanas. El atraque en su puerto del S.ARAS, el buque ganadero más grande del mundo, procedente de Brasil, capaz de transportar hasta 18.000 vacas o, si se prefiere variar el menú, 75.000 ovejas ha animado al feria.
El barco, de la naviera Meteors Shipping, tuvo que hacer una parada técnica para repostar pienso, según explicaron las autoridades, ya que el puerto de Almería no es, oficialmente, punto de entrada de animales vivos. Es decir: las vacas no bajaron a ver la Alcazaba ni a tomarse una cerveza en el Puga. Pero no hizo falta que desembarcaran para dejar su tarjeta de visita olfativa a toda la ciudad, y muy especialmente al barrio de Pescadería.

Beneméritos, pero malolientes
Como no podía ser de otra manera tratándose de un suceso tan singular, la Guardia Civil se personó en el muelle para inspeccionar la operativa del buque. El resultado del examen fue tranquilizador desde el punto de vista de la legalidad —no se detectó ninguna anomalía— aunque, sospechamos, ningún agente salió de allí especialmente perfumado. Cumplida la revisión, el gigante marino zarpó de nuevo con destino desconocido, dejando tras de sí un misterio sin resolver y una vaca profana cantando en una de las casetas.
Las redes sociales, fieles a su papel de cronistas de cualquier cosa, no tardaron en hacerse eco del suceso con más grasia andalusa, de la de Aznar y Moreno Bonilla, que mala follá ponientino-alpujarreño-granadina, porque hay cosas, como el humor, que es cierto, dividen los territorios y las provincias.

