Carboneras se reinventa: la mayor piscifactoría del Mediterráneo llega a la antigua central térmica de Endesa
Carboneras, el municipio almeriense que durante décadas vivió a la sombra de la central térmica de Endesa, empieza a dibujar su futuro económico tras el cierre de la instalación
Llega Ocean Aquaculture Hatchery (OAC Hatchery), un proyecto de acuicultura respaldado por capital holandés que aspira a convertirse en el mayor criadero de peces del Mediterráneo, y que se enmarca en un proceso más amplio de reindustrialización que también afecta al puerto de la capital almeriense.
Un criadero de 40.000 metros cuadrados
El proyecto se asienta en el espacio de la antigua central térmica, dentro del Plan Futur-E que Endesa puso en marcha tras el cierre de la instalación para reindustrializar la zona. Se trata de un centro de reproducción, cría larvaria y preengorde de seriola y corvina —dos especies de aguas templadas que la compañía considera de alto potencial comercial— con una superficie de 40.000 metros cuadrados y capacidad para producir entre siete y ocho millones de alevines al año, destinados tanto a granjas propias como a otras explotaciones del Mediterráneo.
La elección de Carboneras, según ha explicado el coordinador del proyecto, Juan Fernández Aldana, responde a la calidad de sus aguas, sus condiciones naturales y su tradición marinera, además de la disponibilidad de agua de pozo y el acceso a un embarcadero que facilitará el transporte de los juveniles. El criadero funcionará además como un circuito cerrado de recirculación capaz de reciclar hasta el 90% del agua utilizada, minimizando su impacto medioambiental.
Las cifras manejadas sobre la inversión han variado según el momento y el alcance considerado: en su presentación de finales de 2024, la empresa cifraba en más de 300 millones de euros el proyecto integral —criadero, plataformas marinas, planta de procesado y centro de operaciones—; las informaciones más recientes hablan de una inversión superior a 20 millones de euros para el propio criadero, con un proyecto subvencionable de 12,79 millones y una ayuda pública de 5,28 millones de euros, equivalente al 41,3% del importe aceptado.
Un fondo holandés detrás del proyecto
Detrás de OAC Hatchery se encuentra Ocean Aquaculture Global, cuya estrategia combina la producción de alevines con el engorde de seriola en aguas abiertas, y que se articula en España a través de tres sociedades: Ocean Aquaculture Hatchery, con sede en Carboneras; Ocean Aquaculture Andalucía, en la propia Almería; y Ocean Aquaculture Murcia, en la región vecina. El proyecto cuenta con el respaldo del grupo de inversión holandés Indofin, cuyo consejero delegado, Cees de Bruin, ha participado personalmente en las presentaciones del proyecto ante el Ayuntamiento de Carboneras.
El plan de negocio de la compañía no se limita al abastecimiento del mercado interno: la empresa ha solicitado además dos licencias para desarrollar granjas marinas en aguas abiertas, una frente al litoral de Adra (Almería) y otra en el entorno de Mazarrón (Murcia), donde los alevines nacidos en el hatchery de Carboneras completarían su engorde en plataformas offshore antes de su procesado y comercialización.

Un proyecto que ya ha tenido que ajustar sus plazos
No todo ha avanzado, sin embargo, al ritmo previsto inicialmente. La tramitación de las granjas marinas en alta mar avanza más lentamente que la del propio criadero, y la propuesta original —basada en grandes plataformas flotantes semisumergibles— ha tenido que reformularse. Ese tipo de infraestructura exige cerrar acuerdos con astilleros especializados con años de antelación, y las tensiones geopolíticas actuales, unidas a la dificultad para contratar esos equipos, han llevado a la compañía a modificar la secuencia de su plan de negocio: la primera fase de producción marina se desarrollará ahora mediante jaulas circulares semisumergibles, más convencionales, mientras que las grandes plataformas se posponen a una etapa posterior.
En paralelo, el número de empleos anunciado también ha ido matizándose con el paso de los meses: de los 65 puestos de trabajo estimados en la presentación de finales de 2024 —repartidos entre el criadero y el centro logístico previsto en una segunda fase—, las informaciones más recientes, centradas ya en la fase de construcción del hatchery, hablan de más de 40 empleos directos para esta primera instalación, dentro de un proyecto integral de cría, cultivo y procesado que el Ayuntamiento de Carboneras sigue cifrando en torno a 150 puestos de trabajo en su desarrollo completo.
Carboneras, más allá de la acuicultura
El proyecto acuícola no es la única pieza que se mueve en el tablero económico del municipio ni de la provincia. La Autoridad Portuaria de Almería (APA) trabaja de forma paralela en varios proyectos para diversificar la actividad de sus dos puertos de interés general: el de Almería capital y el de Carboneras. La presidenta de la APA, Rosario Soto Rico, y el subdirector de Estrategia y Desarrollo de Negocio de Puertos del Estado, Álvaro Rodríguez Dapena, se han reunido recientemente para avanzar en la tramitación administrativa de estos proyectos, entre los que destaca la implantación en el puerto de Almería de una fábrica de tuberías de acero promovida por la empresa Noksel, que ha solicitado una parcela de dominio público portuario de más de cuatro hectáreas. En Carboneras, la Autoridad Portuaria estudia además nuevos usos para las antiguas instalaciones portuarias de Endesa, vinculadas también al proceso de reconversión industrial de la zona.
Soto ha resumido así el objetivo de este proceso: «En lo que resta de 2026 y a través de la captación de inversión que hemos trabajado en estos últimos años, vamos a generar industria en ambos puertos e impulsar el tráfico de graneles sólidos; esta actividad portuaria nos hará más competitivos y elevará la creación de empleo en la provincia».

Un municipio en transición
El caso de Carboneras se ha convertido así en un ejemplo relativamente representativo de las llamadas zonas de «transición justa»: localidades que, tras el cierre de sus centrales térmicas de carbón, buscan atraer nueva actividad económica con el respaldo de fondos públicos específicos, como los canalizados a través del Instituto para la Transición Justa. En la presentación del proyecto OAC Hatchery participó precisamente una representante de ese organismo, que anunció una convocatoria de ayudas para nuevas actividades empresariales en municipios afectados por el cierre de centrales térmicas.
El Ayuntamiento de Carboneras, con el alcalde Salvador Hernández al frente, ha respaldado de forma expresa la implantación del proyecto acuícola como primera gran iniciativa empresarial en los terrenos liberados por la central térmica, en paralelo a los trabajos de desmantelamiento de la propia instalación. Queda por ver si, en los próximos meses, el resto de piezas anunciadas —el centro logístico europeo, la planta de procesado y las plataformas de engorde en alta mar— logran avanzar al ritmo con el que se presentaron inicialmente, o si, como ya ha ocurrido con las granjas marinas de Adra y Mazarrón, la compañía se ve obligada a seguir ajustando plazos y planteamientos ante las dificultades técnicas y de financiación propias de un proyecto de esta envergadura.

