Loma de la Mezquita (El Ejido): un barrio patas arriba

No es fácil conciliar las obras sin afectar al comercio y a la vida de los vecinos, pero parece obvio que las cosas se pueden hacer bastante mejor. Hay ayuntamientos que se han lanzado como pollo sin cabeza a la captación de fondos europeos sin saber muy bien en qué emplear exactamente el dinero, y no siempre las obras se corresponden específicamente con las necesidades objetivas de los vecinos y el tejido productivo, y El Ejido, y también en otros muchos municipios, es un claro ejemplo de ello.

Hoy, tras algo más de un mes como alcaldesa, Julia Ibáñez ha visitado las obras de la Loma de la Mezquita, uno de los pocos barrios que alzaron la voz y se quejaron una vez presentado el proyecto, toda vez supieron que el periodo de alegaciones, como suele ser habitual en el municipio, no da tiempo a estudiar en profundidad los proyectos. Y lo peor de todo, como dicen algunos vecinos de la zona, es que, con frecuencia, una vez acabadas las obras, y una vez traspasadas de las infografías (por lo general con un diseño y un concepto urbanístico ya desfasado hace decenios), a la realidad tridimensional de las ciudades, suele cundir la decepción y la insatisfacción, y eso si no hay vuelta a las obras por defectos en el diseño o la ejecución. Otra cuestión distinta es si procedería analizar seriamente si ese afán y esa alegría por captar fondos europeos se hace para la mejora de las infraestructuras o exactamente para qué y si hay intereses y prioridades distintos a los que se deberían tener desde un organismo público.

Julia Ibáñez visitando las obras | Ayto. de El Ejido

Quejas de vecinos y comerciantes de la Loma de la Mezquita (El Ejido) por las obras de regeneración urbana, su duración y el impacto previsto ya las hubo desde que se conoció el proyecto y ya hay varios negocios que han echado la persiana porque el flujo de personas por las calles principales han disminuido dramáticamente con las obras. La calle principal de la Loma de la Mezquita, una de las principales arterias comerciales del núcleo urbano de El Ejido (Almería), se ha convertido en el corazón mismo de un intenso malestar vecinal y comercial que cada día cala más en al ciudadanía y que de momento no se canaliza de forma efectiva. Comerciantes y residentes han expresado su preocupación por el proyecto de regeneración y rehabilitación urbana de la zona, criticando especialmente la duración estimada de los trabajos (cerca de ocho meses), los posibles problemas de accesibilidad y la elección de fechas que coinciden con periodos clave para el comercio local. Pero, como en todo en el municipio de El Ejido, al final vence la resignación, como ya ocurrió con un Ejido Centro siempre en obras, y como dicen los vecinos, ¡total para qué!.

El 85 % de lo invertido procede de los fondos de la Unión Europea. Con un presupuesto de alrededor de 1.055.000 euros esta obra concreta contempla la renovación de unos 700 metros de la calle, solo 700, entre el Bulevar de El Ejido y la calle García Lorca, más los accesos a vías colindantes. Las mejoras incluyen ampliación y renovación de acerados, renovación de pavimentos y servicios urbanos, iluminación, canalización de redes de telecomunicaciones que ya estaban canalizadas, preparación de infraestructuras para una futura red de videovigilancia (poner cámaras) incorporación de riego y mobiliario urbano moderno (por ver). El plazo total de ejecución es de ocho meses, dividido en tres fases de menos de tres meses cada una (Bulevar-Toledo; Toledo-San Bernardo; San Bernardo-García Lorca) con el objetivo de reducir el impacto, cosa que evidentemente no se ha logrado.

En marzo de 2026, vecinos y comerciantes iniciaron una recogida de firmas para solicitar la revisión del plan. Temían que los ocho meses de obras generaran problemas graves de accesibilidad a los establecimientos, una fuerte reducción del tránsito peatonal y una caída de ventas que podría poner en peligro la continuidad de algunos negocios, y así ha sido.

Desde Izquierda Unida El Ejido se habló de una posible “asfixia” al pequeño comercio: cortes de accesos y eliminación temporal de estacionamientos durante casi un año se consideraban una amenaza directa a la supervivencia de los locales. La formación criticó la falta de un proceso real de consulta previa y de medidas de apoyo o compensación. El Grupo Municipal Socialista (PSOE) también respaldó las demandas, pidiendo diálogo, una planificación por fases menos agresiva, reducción de plazos y ayudas al comercio mientras duraran los trabajos. Los afectados argumentaban que cualquier retraso adicional (habitual) agravaría aún más las pérdidas en los comercios y servicios.

A finales de marzo de 2026, el entonces alcalde, Francisco Góngora, se reunió con los comerciantes para presentar el proyecto, explicar los plazos, el diseño de aparcamientos y las modificaciones de tráfico. Se propuso crear una comisión de seguimiento con representantes de los comerciantes, técnicos y responsables municipales para mantener una comunicación fluida y atender incidencias. El consistorio defendió que las tres fases permitirían gestionar mejor los desvíos y minimizar perjuicios. A fecha de septiembre de 2026, y con Julia Ibáñez visitando las obras las obras se enmarcan en el calendario global del PAI, que exige su finalización antes de 2029. ¡2029!

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