El Congreso insta a homenajear a Lorca por el 90 aniversario de su asesinato, con el rechazo de Vox y la abstención del PP
Una proposición de Sumar que pedía reforzar la difusión del legado del poeta salió adelante en la Comisión de Cultura, pero el debate volvió a exponer las fracturas de España en torno a la memoria de la Guerra Civil
Noventa años después de que Federico García Lorca fuera fusilado por las tropas sublevadas contra la República, la Comisión de Cultura del Congreso de los Diputados aprobó este miércoles una proposición no de ley que insta al Gobierno a reforzar el reconocimiento, la protección y la difusión del legado del poeta granadino. El texto, presentado por el Grupo Parlamentario Plurinacional Sumar, salió adelante con 20 votos a favor de las formaciones de izquierda, 3 en contra de Vox y 13 abstenciones del Partido Popular.
La votación, de trámite aparentemente protocolario, derivó en un debate que puso de relieve, una vez más, hasta qué punto la memoria del golpe de Estado de 1936 y de la represión franquista sigue siendo un terreno de disputa activa en la política española, lejos de haberse resuelto como un consenso compartido.
Qué pide la proposición
El texto aprobado consta de siete puntos. Insta al Gobierno a impulsar un programa de reconocimiento y divulgación del legado de Lorca coincidiendo con el 90 aniversario de su muerte; a promover actividades educativas dirigidas a los jóvenes sobre su vida, su obra y las circunstancias de su asesinato; a reforzar la conservación y digitalización de los fondos documentales y audiovisuales relacionados con el poeta; y a estudiar la posibilidad de reconocer las manifestaciones culturales vinculadas a su obra —especialmente su presencia en el flamenco— como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial, al amparo de la Ley 10/2015.
El texto incorpora también una dimensión explícitamente memorialista: pide incluir la figura de Lorca en las políticas públicas de Memoria Democrática, «reivindicando su condición de víctima de la represión franquista» y contribuyendo a «la recuperación de la memoria de todas las personas perseguidas o asesinadas por sus ideas, su creación artística o su orientación sexual». Por último, reclama una mayor proyección internacional del legado lorquiano a través del Instituto Cervantes y la red diplomática española.
Los hechos históricos
Federico García Lorca fue detenido y fusilado en agosto de 1936 en las inmediaciones de Alfacar, en la provincia de Granada, apenas unos días después del golpe de Estado que dio origen a la Guerra Civil. Su asesinato —documentado y estudiado extensamente por historiadores como Ian Gibson— se enmarca en la oleada de represión ejercida por las fuerzas sublevadas contra representantes de la cultura, la intelectualidad progresista y, en el caso del poeta, también contra un hombre cuya homosexualidad era un hecho conocido en los círculos que ordenaron su ejecución. El cuerpo de Lorca nunca ha sido localizado de manera concluyente, pese a las sucesivas investigaciones y exhumaciones realizadas en las últimas décadas en la zona de Alfacar y Víznar.
Estos datos no son objeto de controversia académica seria: constituyen el consenso historiográfico sobre el que se ha construido buena parte de la investigación internacional sobre Lorca y su muerte.
El debate: una memoria todavía disputada
La defensa de la iniciativa corrió a cargo del diputado de Sumar Nahuel González, quien reivindicó no solo al «poeta universal» sino también al hombre: «Dijimos que eras un genio, que eras universal, que eras uno de los mayores poetas que había dado nuestra tierra. Pero tuvimos mucho más pudor para hablar del hombre que del poeta. Para hablar de tus amores, de tus deseos, de tus miedos», afirmó, antes de advertir contra la tentación de convertir a Lorca en una «estatua» despojada de las circunstancias reales de su asesinato, su homosexualidad y la represión que le siguió. La diputada socialista Isabel Pérez respaldó el texto en términos similares, señalando que Lorca «encarna como nadie el sufrimiento de miles de víctimas represaliadas por el franquismo por su forma de pensar, crear o amar».
La respuesta del Partido Popular, a cargo del diputado Jaime de los Santos, no negó el asesinato —»A Federico García Lorca lo asesinaron y España lo llora», declaró— pero sí cuestionó el uso político de su figura por parte de la izquierda. De los Santos recurrió a la relación de Lorca con la tauromaquia y a su vínculo personal con José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange Española, para plantear una pregunta retórica: «Si hoy estuviera vivo Federico, ¿no lo cancelarían por su amor denodado a la tauromaquia? ¿No lo cancelarían por su relación de amistad con un tal don José Antonio Primo de Rivera?». El diputado defendió una lectura del poeta «alejada de las apropiaciones partidistas» y acusó a la izquierda de «sectarismo» en sus políticas de memoria.
La posición de Vox fue considerablemente más allá. Su diputada Blanca Armario rechazó de plano el planteamiento de la proposición, al que calificó de relato «simplista» e «instrumentalización política» de la figura del poeta. Armario cuestionó que el asesinato de Lorca pueda explicarse «exclusivamente» como una persecución por motivos políticos, ideológicos o de orientación sexual, y apuntó en su lugar a hipótesis alternativas —»la envidia, el rencor, las disputas familiares»— vinculándolas de forma difusa con la trama de La casa de Bernarda Alba. Recordó asimismo la amistad del poeta con el falangista Luis Rosales, que le dio refugio en los primeros días del golpe, como argumento contra una lectura exclusivamente política del crimen.
Conviene señalar que estas hipótesis alternativas sobre el móvil del asesinato —si bien han circulado de manera recurrente en ciertos sectores desde los años de la Transición— no cuentan con respaldo entre los historiadores que han investigado el caso con mayor rigor documental, que sitúan la represión política y la persecución de disidentes culturales, entre ellos Lorca, en el centro explicativo de los hechos de agosto de 1936.
Un patrón que se repite
El episodio de este miércoles no es inédito. Ya en 2021, con motivo del 85 aniversario del asesinato, la entonces diputada de Vox Macarena Olona y su compañera de bancada Mireia Borràs provocaron una fuerte polémica al afirmar que «Lorca hoy votaría a Vox porque Lorca amaba España», una intervención que generó una réplica airada desde Unidas Podemos. Aquel año, una iniciativa similar —impulsada entonces por Unidas Podemos y centrada en el reconocimiento de los fusilados represaliados— salió adelante con el voto en contra de PP, Vox y UPN y la abstención de Ciudadanos.

