Dieciocho días de huelga en Lara Castañeda, del Grupo Agroponiente, controlado por Abac Capital

La protesta, impulsada por la organización sindical SOC-SAT Almería, reclama el reconocimiento efectivo de los derechos de las trabajadoras y los trabajadores del campo y de las plantas de manipulado.

La huelga indefinida de la plantilla de Lara Castañeda, empresa integrada en el Grupo Agroponiente, alcanza su decimoctavo día sin que, por el momento, haya trascendido un acuerdo que permita desbloquear el conflicto laboral.

La movilización comenzó el 10 de agosto y, tras fracasar las negociaciones, la plantilla mantiene la convocatoria indefinida desde el 22 de septiembre, según la organización alemana Interbrigadas, que respalda la protesta. Entre las reivindicaciones figura el cumplimiento de las condiciones laborales y el respeto a la representación sindical elegida por la plantilla.

La huelga ha empezado a recibir apoyo internacional. Las organizaciones alemanas Interbrigadas y Rote Beete eG, colectivo solidario vinculado a la agricultura, han realizado las primeras aportaciones a la caja de resistencia destinada a sostener económicamente a las personas en huelga. El respaldo se suma al llamamiento de SOC-SAT a la clase trabajadora para reforzar una lucha que el sindicato considera decisiva para el futuro de las relaciones laborales en el sector hortofrutícola almeriense.

Lara Castañeda forma parte del Grupo Agroponiente desde la operación anunciada en 2019, cuando el grupo adquirió la empresa y el fondo Abac Capital tomó una participación mayoritaria en Agroponiente. La operación incorporó al grupo una compañía fundada en 1989, con actividad productiva y comercializadora y centros de manipulado y envasado en Almería.

El conflicto enfrenta, por tanto, a una plantilla organizada con una empresa integrada en uno de los principales grupos agroalimentarios de la provincia. La dimensión empresarial de Agroponiente contrasta con la precariedad que los sindicatos denuncian en buena parte del empleo agrícola y del manipulado: jornadas intensas, temporalidad, ritmos elevados y dificultades para ejercer plenamente los derechos colectivos.

La caja de resistencia pretende cubrir las necesidades básicas de quienes sostienen la huelga y evitar que la pérdida de ingresos obligue a abandonar la protesta. «Al campo y al manipulado, con derechos», reivindica SOC-SAT. La consigna resume el alcance de una disputa que no se limita a una empresa: plantea quién paga el coste de la producción hortofrutícola y qué condiciones laborales se consideran aceptables para mantener la competitividad del modelo almeriense.

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