Justicia por la Sanidad acusa a la Junta de Andalucía de mantener tres listas de espera diferentes y un Registro que se manipula administrativamente al margen de la voluntad de los facultativos y especialistas
Un vídeo de la asociación denuncia la manipulación de los registros, el coste de reclamar en los tribunales y un «corrupto régimen partidocrático» que, dice, hunde los servicios públicos
Justicia por la Sanidad ha difundido un vídeo en el que convoca a los ciudadanos a la manifestación de hoy, sábado 17 de octubre, en Granada. La marcha parte a las 12:00 horas de la Plaza de la Caleta, frente a los juzgados. Se celebra en el décimo aniversario de la primera gran manifestación impulsada por Jesús Candel, «Spiriman», y concluirá en el Paseo del Salón.
En el vídeo, Antonio Barreda y Luis Escribano afirman que las listas de espera son la razón «muy gorda, muy importante, letal para todos nosotros» para acudir a la cita.
Tres listas y un registro que se manipula
Explican que existen tres listas de espera: la de pruebas diagnósticas, la de consulta con el especialista derivado desde atención primaria y la de intervenciones quirúrgicas, cuando el paciente «ya ha sido diagnosticado y tienen que operarle». Recuerda que existen desde hace muchos años registros informatizados en los que, en teoría, tendría que estar apuntada toda la gente, «además con un orden», el de la fecha de entrada.
Pero la realidad, asegura, es otra. «¿Sabéis lo que está pasando con las listas de espera? Lo que lleva pasando hace mucho tiempo: se manipulan.» Y detallan cómo: «Cuando interesa sacar a alguien de una lista de espera, llega un señor, graba allí «sometido a reevaluación» y te sacan de la lista.» El resultado, según su relato, es que hay pacientes que protestan: «Pero si llevo yo un añito y no me han dicho nada».
Y se preguntan cuándo empieza a contar la espera: «¿Desde que te manda tu médico de atención primaria? ¿Desde que te ve el especialista? ¿Desde que te hace la prueba diagnóstica?» Asegura que quien prescribe una resonancia debería registrarla en ese mismo momento, pero que la respuesta habitual es: «No, el médico no, es que es un trabajo burocrático, yo no voy a registrarlo, que lo haga la administrativa de admisión».
La carga es para el ciudadano
Para estos dos miembros de Justicia por la Sanidad el sistema funciona con una premisa: la obligación recae siempre en el paciente. «Si tú no vas a admisión a protestar… siempre es el ciudadano, la carga es para el ciudadano.» Tiene que ir a hablar con otro, insistir hasta que lo registren y exigir una copia de su inscripción. «Tenemos que andar hasta con esto», lamenta. «Yo quiero saber qué fecha me han puesto.»
Esa fecha, subrayan, es la prueba para reclamar. Si el proceso tiene plazo de garantía —»no todos lo tienen, pero algunos sí»—, el paciente necesita un documento que acredite cuándo fue registrado. Y si lo compara con el informe del médico y no coincide, debe plantarse: «Oiga, a mí el médico me atendió este día y dijo que la prueba me la tenía que hacer desde que la pidió, y han pasado tres meses y ustedes no me han registrado aquí. Eso tenéis que reclamarlo, reclamarlo siempre».
«Tienen todos los registros y no los publican»
Sostienen, además, que la Administración sanitaria conoce la verdad de sus listas. Habla de aplicaciones informáticas del Servicio Andaluz de Salud que «tienen todos los registros de las listas de espera, los tienen perfectamente, pero no los publican, porque os quieren manipular, os engañan, os estafan los partidos buitres».
Se ofrecen también a explicar en conferencias «cómo se engaña», con una pizarra y sin ordenador, porque, asegura, «este problema de la sanidad ocurre con todos los servicios públicos, es el mismo».
El circuito: tribunales, peritos y dinero
Para quien intenta ir más lejos, en el vídeo describen un camino cuesta arriba. «Ahora te tienes que jugar con la familia pedir una indemnización, reclamaciones patrimoniales. Os meten los partidos en un circuito que es muy costoso.» Y añade: «Lo han hecho así queriendo, para que nos cueste todo el dinero y no vayamos a la justicia, para que la justicia no diga nada».
Enumera los obstáculos: hace falta procurador y, sobre todo, perito médico. «Sin perito médico no vais a ningún lado, no vais a conseguir nada. Tanto el informe como que el perito después lo ratifique en el juzgado, eso es dinero, muchísimo dinero.» La conclusión es suya: «Al final nos meten en ese circuito para que os canséis, para que la gente no vaya, y así ellos siempre van a seguir con la suya».
«Un corrupto régimen partidocrático»
El discurso gira entonces hacia lo político y sube de tono, en la línea que vienen sosteniendo en particular Luis Escribano: «Este régimen político no nos garantiza los derechos. Nos toman el pelo a todo el mundo cuando quieren», afirma. A quienes gestionan los servicios públicos los llama «mafiosos», «miserables» y «mezquinos», y sostiene que «son todos los políticos iguales».
Y lanza un reto: «Dígame uno solo de ellos que haya dicho que este régimen partidocrático garantiza los derechos a todo el mundo. Uno solo. Que haya dicho que hay que instituir una democracia en España. Ninguno lo dice, porque todos dicen lo que les diga el jefe de su partido. Punto».
Su balance es el de un sistema degradado: «Esto es lo que hay: un estado de partidos, un corrupto régimen partitocrático que nos va a hundir la sanidad y todos los servicios públicos. Y vamos a terminar en el cementerio antes de tiempo». Y remata con una frase dura: «Que vayamos al cementerio y encima los aplaudamos y los defendamos, eso ya sería delito».
«Un mínimo de dignidad»
El cierre es un llamamiento a la calle. «Tú, que me ves, que me escuchas, vente con nosotros el 17 de octubre. Hay que salir, reivindica tus derechos y tu dignidad. Un mínimo de dignidad, un mínimo de ética.» Reprocha a quien se queda en casa que no lo haga cuando está en juego, dice, «tu vida, la de tus hijos, la de tu mujer, la de tus padres». Y lo resume en una pregunta: «¿Y os quedáis en casa? Explícamelo, no lo entiendo».
Su despedida es una consigna: «17 de octubre en Granada. ¡Ya!».
Una convocatoria con el mismo espíritu
El tono del vídeo encaja con el de la convocatoria. Justicia por la Sanidad se define como la mayor asociación sanitaria de Europa sin subvenciones públicas, con casi 10.000 socios, y espera la participación de profesionales sanitarios de toda Andalucía, de miles de usuarios del SAS y de personas que se oponen a la partidocracia. Su presidente, Luis Escribano, convoca a la ciudadanía ante lo que llama la «pésima gestión de la sanidad pública en Andalucía», cuyo deterioro, subraya, se extiende a todo el país.

