Los hijos de Julio Le Parc y Francisco Sobrino rememoran en Carboneras el refugio de los cinéticos parisinos
El ciclo «Escuela de Misterios», paralelo a la exposición del Centro José Guerrero de Granada, repasa cómo la localidad almeriense acogió en los años sesenta a una comunidad de artistas de vanguardia.
El Teatro Casa de la Música de Carboneras acogió este martes una nueva sesión de «Escuela de Misterios», el programa público paralelo a la exposición «Carboneras. Arte y vanguardia de la nueva Áqaba (1956-1980)», que puede visitarse en el Centro José Guerrero de Granada hasta el 15 de noviembre.
Bajo el título «Carboneras: encrucijada del cinetismo parisino», uno de los comisarios de la muestra, el profesor de la Universidad Complutense Iñaki Estella, conversó con Gabriel Le Parc, hijo del artista Julio Le Parc y colaborador en su taller, y con Celia Sobrino, hija del plástico Francisco Sobrino. Hablaron del desembarco de las vanguardias internacionales en la costa almeriense y de cómo esa experiencia transformó sus trayectorias.
El GRAV y el arte como juego
El encuentro se centró en el arte cinético, una corriente abstracta basada en la óptica, la luz y el movimiento percibido. Los legados de ambas familias confluyeron en el Grupo de Investigación de Arte Visual (GRAV), un colectivo fundado en París en los años sesenta.
Celia Sobrino destacó la vocación investigadora de sus miembros, a los que describió como inventores entregados a la experimentación y al afán de compartir. Trabajaban en equipo en el taller y exponían de forma conjunta, lo que rompía con el individualismo del artista tradicional.
Gabriel Le Parc recordó que su padre y sus compañeros entendían la obra como un proceso abierto a infinitas propuestas. Tras las exposiciones pasaban encuestas al público, un mecanismo pionero de escucha. Según Le Parc, «lo tenían muy en cuenta y avanzaban en función de aquello que resultaba más atractivo para el público».
Ese enfoque les valió un éxito rotundo en la Bienal de París de 1963 y consolidó un movimiento que aspiraba a democratizar la cultura, sacándola de los circuitos institucionales para ofrecer obras reproducibles, asequibles y cercanas. Estella destacó el tono irreverente del grupo, que, dijo, «quería pasarlo muy bien», y su máxima transgresora para la época: «prohibido no tocar».
Un paraíso de libertad
La mesa repasó también el vínculo de estos creadores con Carboneras. La familia Le Parc llegó por primera vez en 1966, siguiendo los pasos del crítico Jean Clay, que había quedado maravillado con el pueblo el año anterior. Tras una primera estancia de alquiler cerca del Parque Andaluz, compró un terreno y construyó una vivienda que aún conserva y que convirtió a la localidad en su destino estival. Al año siguiente, en 1967, fue Francisco Sobrino quien descubrió el municipio.
Tanto Le Parc como Sobrino lo evocaron como un paraíso de libertad para adultos y niños. Para artistas latinoamericanos como Julio Le Parc o Jesús Rafael Soto, que no podían regresar a sus países, era además un lugar donde reencontrarse con su lengua materna, con un espacio abierto y con una luz envolvente. De aquella confluencia con teóricos como Clay surgieron ideas de peso para el arte contemporáneo, como los «penetrables» de Soto, esculturas transitables compuestas por varillas colgantes que envuelven al espectador.
Próximas citas
El programa continuará el martes 27 de octubre con la conferencia «Una tradición netamente moderna. Carboneras en la larga historia de las comunidades de artistas», a cargo de la profesora Julia Ramírez. El ciclo concluirá el martes 1 de diciembre con una conversación entre el comisario Chema González y Antoine Scotto di Vettimo, propietario de la Casa del Laberinto del artista André Bloc. Ambas citas serán a las 19:30 en el Teatro Casa de la Música.
Las visitas guiadas a las casas levantadas por la comunidad de artistas siguen abiertas al público, con las plazas agotadas para las dos últimas, previstas en octubre y noviembre. Por su parte, el CEIP Federico García Lorca desarrolla un programa de aprendizaje sobre el movimiento y su presencia en Carboneras, y esta misma semana visitará la exposición en Granada con alumnado del CEIP José Hurtado.


