El Almería rompe el mito de Son Moix con oficio y un gol de rebote

Los rojiblancos ganan 0-1 en la isla con un tanto de Miguel de la Fuente y suman su segunda victoria a domicilio del curso, resistiendo el asedio final de un Mallorca golpeado por las lesiones

El Almería salió victorioso de una de las plazas más difíciles del campeonato. Son Moix, donde ningún rival había sacado nada positivo en lo que va de temporada, vio caer su condición de fortín ante un equipo rojiblanco que no ofreció su mejor versión futbolística, pero que supo aprovechar una acción a balón parado y pudo aguantar el empuje final del anfitrión.

García Pimienta movió el once inicial con respecto a la jornada anterior, dando entrada a Chirino, Quim, Vesga y Arribas. Para acomodar a este último sobre el césped, el técnico modificó ligeramente su esquema habitual, dejando a Vesga y Javi Muñoz como pareja de contención y colocando por delante de ellos a Embarba, Quim y Arribas en una línea que se movía con bastante libertad, con permutas constantes entre el extremo y el centrocampista.

Un primer tiempo de dominio local sin premio

El desarrollo inicial del choque no anticipaba el desenlace. El Mallorca se hizo con el control del balón desde el arranque y dispuso de las ocasiones más claras: al cuarto de hora, Antoniu Roca encaró la frontal del área tras librarse con un toque de Álex Muñoz que el colegiado no sancionó, y su remate fue neutralizado por Andrés Fernández. Cerca ya de la media hora, Pablo Torre golpeó con la zurda desde fuera del área y su disparo se marchó al poste.

El conjunto almeriense, por su parte, tenía serias dificultades para construir juego. Vesga no encontraba el paso adecuado en la medular y Embarba acumulaba errores de control poco habituales en él. En ese contexto de escaso fútbol combinativo, la ventaja llegó por una vía distinta: en el minuto 35, un lanzamiento de falta potente y lejano de Adrián Embarba encontró una respuesta imprecisa del portero Arnau Tenas, y Miguel de la Fuente, bien colocado, cazó el rechace para hacer el segundo gol de su temporada. Una recompensa que excedía lo mostrado por su equipo hasta entonces, pero que sirvió para que la UDA cerrara filas y llegara ordenada al descanso.

El Mallorca, ya sin Roca en el terreno de juego, intentó igualar antes del intermedio con otra jugada a balón parado: un disparo de Pablo Torre que, tras pasar cerca de la barrera, tomó un bote extraño y obligó a Andrés Fernández a una intervención poco vistosa —despejando con las manos abiertas— pero resolutiva. Antes de irse a vestuarios, los locales sumaron un segundo contratiempo físico con la lesión de Manu Morlanes, exjugador del Almería.

La resistencia de la segunda mitad

En la reanudación, el conjunto rojiblanco corrigió su posicionamiento y se mostró más compacto. Con todo, la primera ocasión tras el descanso volvió a ser para los baleares, en un centro raso de Calatayud que cruzó el área pequeña sin que nadie llegara a rematarlo.

El Almería respondió con una acción de Arribas, que recibió de De la Fuente en la frontal, giró sobre sí mismo y buscó el ángulo lejano con su disparo característico, sin fortuna. Pocos minutos más tarde tuvo una oportunidad todavía más clara tras un rechace de Tenas a un remate de De la Fuente, pero no logró conectar con el balón, algo que le provocó un visible gesto de frustración.

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