Moreno Bonilla presenta su «plan más ambicioso» número cuatro

Análisis | El presidente andaluz repite en el Andalucía Investors Day el mismo tipo de titulares —inversión récord, simplificación histórica, presupuesto más alto de la historia— que ya pronunció en años anteriores.

Juanma Moreno subió el martes al escenario del Andalucía Investors Day, organizado por El Confidencial en Sevilla, y desplegó el catálogo completo de anuncios que ya conocen quienes siguen su discurso desde hace años: 60 millones de euros en tres fondos de capital riesgo cofinanciados con FEDER, un presupuesto «el más alto de la historia» (52.000 millones), siete rebajas fiscales ya aplicadas y más en camino, y un nuevo plan de simplificación que calificó de «muy ambicioso». Todo envuelto en la idea de que Andalucía vive hoy «desde la normalidad» gracias a «un cambio consciente».

La cuarta vez que anuncia lo mismo

El plan de simplificación anunciado el martes no es el primero, ni el segundo, ni el tercero: es, como reconoció el propio Ejecutivo autonómico al presentarlo al día siguiente, el cuarto decreto de este tipo en poco más de dos años. En febrero de 2024, Moreno ya había presentado el Plan Andalucía Simplifica como «el mayor paquete de simplificación de trámites administrativos que haya abordado nunca una administración, el de más envergadura y el más ambicioso». Aquello llegaba, a su vez, después de otros tres decretos previos de simplificación en los cinco años anteriores. Ahora, en septiembre de 2026, el nuevo plan se presenta como «probablemente el más ambicioso que hemos hecho a lo largo de estos casi ocho años de gobierno». Es decir: cada nuevo plan supera retóricamente al anterior «más ambicioso de la historia», en una escalada de superlativos que empieza a decir bastante más de la estrategia comunicativa del gobierno andaluz que de su capacidad de gestión y ‘simplificación’.

Inversión extranjera: una cifra real, un marco que conviene matizar

El dato de los 900 millones de euros de inversión extranjera en el primer semestre, casi el doble que el año anterior, s epuede deber a la llegada de uno o dos proyectos grandes, no necesariamente por un cambio estructural continuado. El propio Moreno atribuye ese salto a «un cambio consciente» de modelo, cuando bien podría deberse, al menos en parte, a la concentración puntual de unas pocas operaciones industriales de gran tamaño, como las que él mismo citó (Pilatus, Zhenshi, Desay, Coronet). Es una diferencia relevante: una cosa es un ecosistema que atrae inversión de forma sostenida y diversificada, y otra es que aterricen unos pocos proyectos singulares que disparan la estadística de un semestre concreto.

El contraste con los indicadores sociales

Aquí es donde el relato de la «normalidad» y el «cambio consciente» hace aguas. Según la última Encuesta de Condiciones de Vida del INE, Andalucía mantiene la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social (AROPE) más alta de España: un 34,7% de su población, casi nueve puntos por encima de la media nacional (25,7%). Casi la mitad de los andaluces, un 46,4%, no puede afrontar un gasto imprevisto.

En el mercado laboral, la tasa de paro andaluza se situó en el primer trimestre de 2026 en el 14,66%, la más alta de España y muy por encima del 10,83% nacional. El paro juvenil, aunque se ha reducido a la mitad desde los máximos de 2013, sigue en el 31,73%, más del doble que la media de la eurozona (14-15,2%). Son cifras que, aunque mejoran respecto a hace una década, están lejos de justificar el tono de éxito consolidado del discurso presidencial.

En sanidad, el propio Gobierno andaluz reconoce que la demora quirúrgica se ha reducido un 16,75% en dos años gracias, pero ya han denunciado partidos de la oposición y asociaciones profesionales y de ciudadanos que se están manipulando los dato reales: los andaluces fueron quienes más tiempo esperaron para operarse de toda España, 173 días de media frente a los 121 de la media nacional. Mejorar desde el último puesto sigue dejando, de momento, en el último puesto.

Lo que no aparece en el discurso

Ninguna de estas cifras —pobreza, paro, listas de espera— apareció en la intervención de Moreno en el Investors Day, lo cual no es sorprendente: un foro de inversores no es el lugar habitual para hablar de indicadores sociales. Pero si el argumento central del discurso es que Andalucía vive un «cambio consciente» hacia la «normalidad», conviene recordar que esa normalidad convive con ser, todavía hoy, la comunidad con más pobreza, más paro y más demora sanitaria de España.

La petición de más inversión estatal: un argumento que corre en dos direcciones

Moreno también reclamó mayor inversión estatal en infraestructuras, señalando que el sistema de transporte de energía está desbordado y frena proyectos de vivienda. Pero la misma lógica de exigir responsabilidad a otras administraciones podría aplicarse hacia dentro: si la Junta reconoce que la falta de inversión en redes energéticas frena la vivienda, cabría preguntar qué parte de la competencia autonómica en materia de suelo, licencias y ordenación del territorio —donde la Junta sí tiene margen de actuación directa— está efectivamente resuelta antes de trasladar toda la responsabilidad a Madrid.

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