Septiembre amarillo
‘En Andalucía, el suicidio sigue siendo una realidad que preocupa y no podemos mirar hacia otro lado. En 2023, 815 personas murieron por esta causa. En Almería fueron 73.’
OPINIÓN: VICTORIA CRUZ, Secretaria General de JSA Almería
Septiembre es un mes para hablar de salud mental y de prevención del suicidio. Pero no podemos quedarnos solo en hablar. Detrás de cada cifra hay una persona, una familia y quizás una ausencia. Por eso, este mes debe servir para algo más que para recordar la importancia de pedir ayuda: para exigir que esa ayuda exista de verdad y llegue a tiempo, durante todo el año.
En Andalucía, el suicidio sigue siendo una realidad que preocupa y no podemos mirar hacia otro lado. En 2023, 815 personas murieron por esta causa. En Almería fueron 73. Son cifras que no pueden dejarnos indiferentes. Y cuando hablamos de jóvenes, la preocupación es todavía mayor. Estamos hablando de personas que tienen toda una vida por delante y que, en algunos casos, llegan a sentir que no pueden más. No podemos aceptar que pedir ayuda dependa de tener suerte, de encontrar una cita o de que alguien se dé cuenta a tiempo.
La salud mental no es un asunto secundario ni una cuestión privada que cada persona deba resolver por su cuenta. Es salud. Necesita prevención, detección temprana, acompañamiento y atención pública. Necesita que una adolescente pueda pedir ayuda sin miedo, que una familia sepa dónde acudir y que un joven no tenga que esperar meses cuando atraviesa una situación límite.
Por eso, la Junta de Andalucía tiene que estar a la altura. No basta con aprobar planes o recordar cada septiembre que hay que pedir ayuda. Los compromisos deben traducirse en profesionales, equipos especializados, atención cercana y coordinación entre centros educativos, atención primaria, servicios sociales y salud mental.
La prevención del suicidio debe ser una prioridad, con recursos suficientes para la atención de las personas jóvenes, programas de educación emocional, protocolos eficaces frente al acoso y la violencia, y apoyo real a las familias. Y esos recursos tienen que estar disponibles cuando se necesitan, no únicamente cuando llega una emergencia.
Este septiembre amarillo, el mensaje es claro: nadie tiene que afrontar su dolor en soledad, pero tampoco se puede pedir a la ciudadanía que resista sin recursos. Cuidar la salud mental es proteger vidas. Y proteger vidas no puede quedarse en anuncios y buenas palabras por parte del Partido Popular. Andalucía y Almería necesitan menos humo y más respuestas. Porque llegar a tiempo también es gobernar.

