Viajar al futuro, turismo tecnológico

El auge tecnológico de China está creando un nuevo tipo de turismo. Los visitantes extranjeros acuden en masa a las fábricas y nuevas empresas de inteligencia artificial de China en busca del próximo avance tecnológico por venir, y la nueva moda ha impulsado un nuevo modelo turístico de alto valor añadido.

FOTO: Xinhua News

Durante las décadas pasadas, las grandes marcas estadounidenses como Apple, Nvidia, HP, Meta, Intel o Google, y los libros, vendidos por millones de ejemplares y los biopics de sus míticos fundadores convirtieron Silicon Valley en La Meca de la tecnología mundial. Sin embargo, todo aquello ya parece un recuerdo lejano; turistas, profesionales y maníacos de la tecnología ahora vuelan a Shanghái, Hangzhou, Wuhn o Shenzhen, pero, al contrario de lo que ocurría no hace tanto, no buscan postales de la Gran Muralla o de la China tradicional o, en el caso de los empresarios y profesionales, en busca de bienes de equipo o material de baja o mediana calidad a precios competitivos, ahora viajan para encontrarse cara a cara con el futuro y presenciar en primera persona y en suelo unos avances que están muy lejos de alcanzar los países occidentales. El turismo tecnológico e industrial en China ha dejado de ser una curiosidad de nicho reducido para convertirse en un sector en plena expansión.

En la jerga de los negocios al temor a quedarse atrás se le conoce como: FOMO (Fear Of Missing Out), y a las compañías y los profesionales analizar los avances en Asia a través de informes de consultoras o vídeos virales no es suficiente, si estás creando una startup o tomando decisiones de inversión, leer, por ejemplo, sobre el gigante de la automoción BYD es una cosa, y pisar alguna de sus megafactorías otra muy distinta.

Agencias como GloPen con sede en Shanhái organizan rutas técnicas VIP que duran entre tres y cinco días con precios que oscilan entre los 3.000 y los 9.000 euros por persona (excluyendo vuelos) y que permiten a los turistas de negocios internacionales acceder a plantas cerradas al público general, mantener sesiones privadas con ejecutivos y conocer las grandes empresas tecnológicas, de automoción, de comercio electrónico, manufactureras, etc.

FOTO: Xinhua News

Shenzhen ya es conocida como la capital mundial de la electrónica, y es una auténtica metrópolis, un enorme parque temático consagrado a la tecnología y la IA con robotaxis sin conductor, drones que transportan comida rápida y paquetes en tiempo récord hacia las azoteas de los quioscos instalados en sus plazas. El distrito de Huaqiangbei es el centro clave para encontrar el hardware más avanzado, la robótica y los dispositivos IoT (Internet de las cosas).

Wuhan es conocida por su tren monorraíl una estructura futurista de 10,5 kilómetros que cruza el denominado Optics Valley (Valle Óptico). Este transporte opera como un eje que conecta parques científicos, museos tecnológicos, plantas de desarrollo de tecnología láser y otros, concentrando hasta 13.000 visitas del ámbito empresarial mundial en una sola jornada.

Skyline de la ciudad de Shanghái – Pexels

Pekín (Yizhuang): El sector de la automoción eléctrica es, probablemente, el que genera mayor urgencia estratégica entre los analistas internacionales. El epicentro de esta fascinación se encuentra en el área de desarrollo de Yizhuang, en Pekín.

Las Cifras de un Fenómeno Multimillonario El impacto económico y de volumen de esta reconversión turística demuestra que no se trata de una moda pasajera en redes sociales, sino de un pilar estructural para el desarrollo y la influencia internacional de las provincias chinas.

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