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El Ejido al natural, por ejemplo

‘¿Qué mueve a este público a comprar su entrada aparte del cartel? La «experiencia de festival», donde factores como el lugar de celebración, el ambiente, la gastronomía local y el turismo del entorno adquieren un gran peso. ‘

Hay cierto consenso, a veces incomprensible, en llamar indie a lo que es simplemente pop. Si existe el brit pop, y a mucha honra, ¿por qué no llamar a las cosas por su nombre en España? Pop español y listo. Hay una línea sucesoria muy clara desde los 60, so sé por qué disfrazar a estas bandas poperillas de lo que no son: indies. El indie es otra cosa, si bien es cierto que, a veces, las fronteras son muy difusas y, otras veces, es la intencionalidad de los artistas de trascender el éxito fácil y rápido, la fórmula y el lalalá, lo único a lo que te puedes agarrar para trazar fronteras, siempre tan odiosas. Pero las etiquetas son necesarias para la industria, sea la de detergentes o la de la música, y la industria usa y tira de los términos, de las etiquetas, que más y mejor funcionan comercialmente, y ya está. Pero vamos a comprar el termino indie, hala, que hoy estamos de oferta, para que puedan entrar en el cómputo los cientos de fest que hay en nuestra España camisa blanco Ibiza todos los veranos, desde los festivales más populosos y masivos, de varias jornadas, hasta los emergentes, es decir, los que no acaban de funcionar y los de pueblo que salen del presupuesto municipal y cuya programación y cartel se le encarga a una empresa amiga y suelen empezar y acabar la misma tarde-noche.

Siloé en El Ejido al natural / Foto: Toñi Indalecio

Hay ‘fest’ urbanos, masivos, y que se adelantan al verano, como el Primavera Sound de Barcelona, 287.00 tiques vendidos, este año, el Bilbao BBK live, Mad Cool. El principal festival de música indie genuinamente española en España es Sonorama Ribera, la meca del indie español más o menos auténtico y con denominación de origen, como el Ribera del Duero, con atrevidas incursiones en otros panoramas musicales. Primavera Sound, FIB (Festival Internacional de Benicàssim), Low Festival Alicante, etc. Hay fest medianillos y muy eclécticos e inclasificables como el Coolfest de Almería, que hermana a Lori Meyers y David Bisbal, la nostalgia popera y pepera: Ana Torroja y Hombres G, con Los Punsetes, Kakkmadafakka, Depresión Sonora o los magníficos León Benavente, un auténtico surtido de galletas Cuétara. Si no lo tienes claro, mete variedad y variedades hasta la incompatibilidad, que aquí, como en política, no ha pasado nada. Una referencia así de evento mediano, pero más coherente que el Coolfest almeriense, al que solo le falta King África, sería el Interestellar Sevilla, por ejemplo.

Mia Berlín, bajista y coros de La la love you en El Ejido al Natural / Foto: Toñi Indalecio

Están también los fest de formato boutique, en espacios emblemáticos, servicios premium, menos masivos y habitualmente más caros: Vida, que apuesta por la calidad y la variedad con sello catalán, el galaico PortAmérica, misceláneo, pero con una encomiable atracción por los sonidos del otro lado del charco, que se unen a los nombres habituales del panorama español, y Starlite Marbella, con los grandes nombres del panorama internacional ya en el ocaso, los nacionales más en boga y los ‘latinos’.

Niña polaca/ Foto: Ayto. de El Ejido

De acuerdo con las cifras de la Asociación de Promotores de Música (APM), los grandes macrofestivales son los que acaparan el mayor volumen de público, generando un impacto económico que supera los 450 millones de euros anuales solo en sus cinco principales citas (Arenal Sound, Primavera Sound, etc.). Sin embargo, el secreto, aparte de en la masa, está en la multitud de oferta que sale mayormente de los presupuestos municipales.  Según diferentes servicios de venta de entradas, cerca del 78% de los usuarios acude a dos o más festivales al año, demostrando una alta fidelidad a las citas musicales. O sea, que años, décadas, después de los grandes festivales norteamericanos y británicos tenemos una nueva especie patria: el festivalero.

Hoonine, El Ejido al natural fest / Foto: Toñi Indalecio

¿Qué mueve a este público a comprar su entrada aparte del cartel? La «experiencia de festival», en la que factores como el lugar de celebración, el ambiente, la gastronomía local y el turismo del entorno adquieren un gran peso. Por tanto, el éxito o el fracaso de un fest (sí prefiero fest a festival por su carga irónica) no depende totalmente del cartel del festival, sino del tirón del sitio donde se celebra y del prestigio de la marca municipal, o provincial. No cabe duda de que saber crear el ambiente adecuado, saber vender el festival, crear público local ayuda y mucho, pero para eso se necesita una política cultural, y esa política no siempre se tiene clara.

Cuando en casos como el festival que hemos tomado como ejemplo: El Ejido al natural, pequeño, blandito, de un día, de influencia muy local, pero ya con un sesgo en cierto modo ‘cayetano’ y sin estridencias, pop cristiano, como el de Siloé (una armónica no hace un Bob Dylan renacido ni un lenguaje referencial bíblico un Leonard Cohen) o de pub de Moncloa como La la love you (sí, sí, como la irónica y divertida canción de los Pixies, pero qué se le va a hacer, todo el mundo tiene derecho a que le gusten los Pixies) consolidándose. Ojalá que la etiqueta de El Ejido al Natural, Festival Indie cristiano, pueda ser un gran hallazgo y nuestro municipio se consolide como gran referencia de ese estilo. Y no estoy bromeando, y si no me creen tecleen ustedes en el buscador rock cristiano o pop cristiano. Es posible que lo primero que salga sea Cristiano Ronaldo, pero hagan scroll y verán lo que es bueno a los ojos de Dios.

Siloé /Foto: Ayto. de El Ejido

Otra cosa que está pidiendo una tesis doctoral son las notas de prensa municipales en las que lo importante son las cabezas de ganado, la cantidad de público, el éxito y que la gente vibre, y si es ‘al son’ que vibre al son de esto o de lo otro mejor que mejor. A veces no saben si decir que han asistido 5.000 o 6.000 criaturas, por ejemplo. Se supone que se debe conocer la cantidad exacta de entradas vendidas. Y regaladas. No podemos tener otra cosa que envidia cuando en los partidos de fútbol o en los festivales serios se dice: se han vendido exactamente 63.321 entradas, o similar. También estará bien conocer los gastos de todos los eventos y a cuánto asciende el déficit. No pasa nada porque los servicios sean deficitarios, aunque no sea lo más convenientes, sea un festival o sea el CUAM o el mantenimiento de los colegios. Ya sabemos que a nosotros, el público ejidense, nos ha costado siempre horrores rascarnos el bolsillo para eventos y cultura, que ha habido tropezones históricos como aquel concierto de Raphael en el estadio Santo Domingo o tantos otros que han hecho auténticos agujeros al erario público, que la gente acude masiva y a veces indiscriminadamente y sin muchos remilgos a todo lo que es gratis, así sea la banda de homenaje u original, porque si es gratis ‘vibramos’ igual. Pero la pregunta final sería, ¿5.000 personas, a 1.000 personas por artista, es una cantidad suficiente para un festival de un municipio como El Ejido? ¿Esa cifra es real? ¿La pueden demostrar? Que se haga, y ya de paso nos hacemos una idea, con datos, de cuál es el peso ‘cultural’ del municipio en la comarca y en la provincia, y también cuál es el peso turístico y económico real actualmente.

Público del festival / Foto: Aytp. de El Ejido

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