
Ayuso y la compraventa de humo
‘La ideología del PP es la mamandurria, provenga del BOE, como decíamos, del boletín oficial de la provincia o de donde sea, y por tanto, solo puede haber dos o tres listos gestionando, los demás deben ser todos idiotas y sumisos’
LA COLUMNA DE DURRUTI, por Jaime Durruti
En casi todo hay una pauta, una martingala. Y no es que uno crea que en el caos está el único y verdadero orden, que sí, pero no, porque todo eso está muy bien, pero la política es praxis y la Naturaleza, de algún modo, es una gran fábrica de patrones, de moldes, aunque todos sabemos también que una cosa es la serie y otra las variantes individuales de cada pieza, que por mucho que se intente mitigarlas, siempre van a estar ahí.
Por ejemplo, en todo lo que tiene que ver con la Comunidad de Madrid, volviendo ya a la Tierra, a la tierra quemada, siempre me hago la misma pregunta, con sus cuatro variantes canónicas: ¿dónde empieza la negligencia, dónde continúan los intereses espurios, dónde sigue la mera incapacidad de gobernar y dónde acaba la simple idiotez?
Es falso que Madrid sea un modelo de nada, ni siquiera de anarcoliberalismo. ¿Cómo van a ser anarcoliberales los vástagos de los que se criaron a los pechos de los favores de Franco, del BOE, siguieron haciendo migas con las privatizaciones de Boyer y Solchaga, y Felipe, claro, por poner ejemplos ilustres y “socialistas”, se hincharon con Aznar y Rato, el expresidiario y el héroe de las Azores y la Isla de Perejil, y, por fin, abrieron la ventana de oportunidad que fue la gran crisis que con tanto arte y atino manejaron Rajoy y sobre todo Montoro.
Ser un político del PP es recoger y repartir, forrarse, hacerse fotos, el postureo, las jaranas, etc., lo demás es ideología y cosas de intelectuales amargaos e ilusos. Las cremas y las operaciones de estética y el bótox no las pagan las ideas ¿Y acaso no es el anarcoliberalismo una ideología, además de una doctrina supuestamente económica? La ideología del PP es la mamandurria, provenga del BOE, como decíamos, del boletín oficial de la provincia o de donde sea, y por tanto, solo puede haber dos o tres listos gestionando, los demás deben ser todos idiotas y sumisos. Y ahí tenemos lo que tenemos, mires por donde mires: los de los sueldos más propinas, en su frenesí vital, y metiéndose sustancias por encima de sus posibilidades, los intermediarios afanando más que la Familia Churumbel (una tira cómica algo racista, sí), como si no hubiera un mañana, y los grandes haciendo negocios a lo grande y llevándose su diezmo de todo lo que se menea. Todos estos dentro de la legalidad, claro está, hasta que se demuestre lo contrario.
Madrid es el Benidorm del interior: el paraíso del desarrollismo. Con esa estructura radial que las élites de este país se han empeñado en darnos, ese flujo continuo de gentes que entran por Barajas/Adolfo Suárez, ese reservorio de la Hispanidad y de dinero “incontrolable” que es Latinoamérica, y un país, España, que hasta es muy admirado fuera, mientras aquí nos comen los fanáticos interesados (buen nombre para un grupo de versiones de los 80-90, Fanáticos Interesados) en la prensa y en las redes, que funciona y que, por tanto, convierte a su capital, a la capital del reino, precisamente por el efecto «capitalidad», en el principal beneficiario de ese buen funcionamiento (de ahí la obsesión enfermiza de muchos madrileños con otras comunidades que también funcionan y en las que el PP pinta más bien poco, solo quieren que funcione de verdad Madrid, y que el resto de España sea una especie de extensión colonial).

Por eso, con ese flujo incesante de dinero, es casi imposible que una ciudad o una comunidad no ‘funcione’ y goce de una gran actividad, y que muchos pequeños empresarios periféricos pillen sus migajas, que ellos consideran una especie de enriquecimiento súbito, un espejismo, o que ‘haya trabajo’, precario, claro, pero eso no garantiza absolutamente nada si, sencillamente, el estado central se vuelve tan incompetente como el de la Comunidad de Madrid, y tan negligentemente criminal, y no hay UME a la que echar mano en los incendios, o datos macroeconómicos que sigan garantizando el flujo de dinero e inversiones. Por decirlo de algún modo, Madrid funciona pese a sus gobernantes autonómicos. Lo que parece que no han alcanzado a entender los ciudadanos, los de Madrid y los del último pueblo de Ávila, es que la gestión que más directamente afecta a sus vidas está en los municipios, diputaciones y comunidades autónomas, Ce-Ce- A-A, que diría aquel elemento, el tal Urdazi, y si no hacemos un aclarado de PPoder y echamos al menos a los más ineptos acabarán con nosotros. Y si gobierna el ex mucho más que amigo de los narcos gallegos ni os cuento.

