
El vídeo musical de campaña del PP con Javier Aureliano y Diego Cruz se vuelve a poner de moda
En el PP caen siempre los mismos, los más débiles y los que menos saben de nada y menos pueden extorsionar y coaccionar, como suele ocurrir en los clásicos del cine de mafiosos.
José Nicolás González
Minutos después de la dimisión de Diego Cruz provocada oficialmente por ‘haber sido pillado en un control de alcoholemia y otras sustancias’ conduciendo un coche oficial, es decir, un coche del Ayuntamiento de Almería, y el consabido enfrentamiento con los agentes y el no menos consabido ‘no sabe usted con quién está hablando‘ que todavía debe seguir dando sus beneficios, porque muchos, peperos y no peperos, pero sobre todo peperos, tienen la suerte de salir limpios de polvo y paja de situaciones similares o bastante peores, algo que está al cabo de la calle y es la comidilla, y sobre la que no vamos a abundar. Tenemos, por cierto, a unos hooligans rediales tan extremadamente fanatizados (ahora se dice polarizados) que no tardaron en ponerse en el pellejo del concejal (eso le pasa a cualquiera) y a defenderlo.
No acabamos de entender que solo prevarican los funcionarios y los cargos públicos, que solo conducen coches oficiales los políticos o los cargos o funcionarios públicos, y que un cargo público no es un ciudadano cualquiera, que tiene un estatuto especial que lo somete a crítica y lo expone socialmente y que, por tanto, al menos, deben pasar por ejemplares, si no lo son. Bueno, muchos son ejemplares, y menudos ejemplares están hechos, la verdad. Alguien ha dicho por ahí que los cargos del PP, que se dedican básicamente a la PPromoción -ahí tenemos el caso de la reciente alcalde de El Ejido, Julia Ibáñez, con decenas de vídeos publicados, ya como alcaldesa, en los que abundan verbos como ‘continuar’, ‘seguir’, ‘consolidar’, ‘incidir’, ‘reforzar’, etc., o dicho de otra manera, unos vídeos que son una declaración diaria del clásico ‘no se me ocurre nada’ y vamos a seguir por el mismo camino, sin duda virtuoso-, y que trabajar, trabajar trabajan para el sostenimiento y el crecimiento del PP, no para los ciudadanos. Por eso con tanta frecuencia les parecen lo mismo PPartido e instituciones gobernadas por ellos y trabajadores adscritos al partido o a la institución de turno valen para un roto y para un descosido. Y por eso Javier Aureliano García, tan sutil, hábil e inteligente siempre, le llamaba al PP públicamente ‘mi empresa’.
Decíamos que los cargos del PP están dedicados en cuerpo y alma a la PPromoción, a la PPropaganda, y esa sobrexposición los lleva a muchos, como a las clásicas rock stars, y también a nuestro Joselito, el Pequeño Ruiseñor (los ñoñoindies son otra cosa, por lo menos de cara a la galería) a caer en las drogas, sean las drogas legales o ilegales, que ahí no me meto, aunque otra cosa que deberíamos exigir es que, al menos los cargos públicos, se droguen con drogas legales y se las paguen ellos, porque estoy viendo justo ahora en X una facturilla de la Junta de una comida ligera en la que tocaron a 400 euros por barba, 40 comensales, que poco es para lo que se acostumbra), y las ilegales nos las dejen al pueblo llano, más temeroso, más expuesto y con menos jierros que gastarse, algo que sin duda controla las adicciones, porque hay cargos que gastan como si no hubiera un mañana, según cuentan algunos camellos parlanchines, y ese dinero tiene, por fuerza, que salir de algún sitio, ¿no?
Hay una novela de Agatha Christie, Diez negritos, que ahora no sé si se llama Diez afroamericanos, Diez afroafricanos o Diez personas racializadas, no sé, ah, un momento, veo que le han puesto Y no quedó ninguno, en el que poco a poco van siendo asesinados uno a uno todos los invitados a una mansión de una isla. Este vídeo parece también una especie de Diez Negritos almerienses, que podría llamarse Diez sosios en los cacharricos de la ffferia, según parece, porque de momento el artista, Diego, y el artista invitado, Javier, han dimitido, si bien por dos causas muy diferentes, la de Javier Aureliano bastante más grave. Por cierto, por ahí aparece también de secundario el tal Bellido, no sé si eso significará algo.
En un vídeo de Julia Ibáñez de campaña, muy en el estilo ágil y pedagógico de Barrio Sésamo, pero sin la excelencia de la genial obra de Jim Henson, Bellido, el de Olula, es ‘Belli‘. Belli, que, como decíamos, aparece en el vídeo musical que adjuntamos, tiene motivos suficientes para haber dimitido hace mucho también por sus asuntos como proveedor de servicios públicos duplicados de precio, incompatibilidad para cargo público, etcétera, pero por lo que sea no ha sido apartado de la disciplina del ‘club’, como tantos otros intocables como el alcalde de Tíjola, que, este sí, ya está tachado de la lista, dicen, aunque ahí sigue en las fotos con Alcaína, el presidente de la Dipu, Don Limpio, otro tachado al que exponen a diario con lo más quemado del PPartido, o sea, de la emPPresa, pero algo le darán, como a Aranzazu Martín Moya, que va por ahí tan contenta con la cabeza cortada entre las manos, como El Caballero sin cabeza.
En el PP caen siempre los mismos, los más débiles y los que menos saben de nada y menos pueden extorsionar y coaccionar, como suele ocurrir en los clásicos del cine de mafiosos. Y los rockeros; los rockeros y los neg…perdón, los afroamericanos o afroafricanos, son los que antes mueren siempre en las pelis. No sé si hay alguien más en el vídeo que pueda dimitir en el futuro, espero que no sean los técnicos del estudio de grabación, ya me contaréis si habéis detectado a alguien conocido/susceptible de ser ‘asesinado’ haciendo un cameo, pero igual con la dimisión de Bellido ya estarían las cuentas hechas. Que alguien revise el vídeo musical de Moreno Bonilla por ver quien sale y quién podría ser decapitado en el futuro. Felisitasiones, por cierto, al autor de la letra, a los almerienses, y a los madrileños, nos pone mucho que se diga mucho Almería, Almería o Madrid, Madrid en las coplillas, eso y salir en la tele tapa toas las carencias. Con Madrid pasa lo mismo, y así les va, o es que la canción de Battiato, Centro de Gravedad, por poner un ejemplo, habría tenido el mismo éxito si en vez de ‘Una vieja de Madrid’ hubiera respetado el original ‘una vieja bretona’, ¿ein? Después de aquello fueron cienes las coplillas en las que hablaban de Madriz, todas con éxito. Le explotación intensiva del orgullo local más zafio da sus frutos (nos gusta la fruta) todos extraños y electorales, por eso parece que nunca va a acabar en Almería la Era, no del jabalí blanco, sino la de Bisbal. Asín nos va.

