
Canal Sur, la suya
Un bulo sobre Pedro Sánchez noticia principal de dos informativos
La televisión pública andaluza dedicó el pasado miércoles 26 de agosto sus dos ediciones principales de informativos —mediodía y noche— a un bulo sobre un supuesto viaje de descanso de Pedro Sánchez a Andorra. Fuentes de Moncloa lo desmintieron ese mismo día y el servicio de verificación Newtral lo calificó de falso, pero Canal Sur Noticias no solo no rectificó: más de veinticuatro horas después, la información seguía publicada, sin corrección alguna, tanto en su web como en su cuenta de X. El episodio se suma a una larga lista de denuncias de manipulación informativa contra la cadena pública andaluza, documentadas por sindicatos, por el Consejo Profesional de la RTVA y por el propio Consejo Audiovisual de Andalucía.
Dos informativos, la misma noticia falsa
El bulo llegó a Canal Sur Noticias precedido de un recorrido conocido: una fotografía de 2024, emitida originalmente por laSexta, empezó a circular por redes sociales presentada como si fuera actual, y varios diputados y cargos del PP —entre ellos Rafael Hernando— la difundieron para sugerir que Sánchez había abandonado sus obligaciones en plena crisis migratoria de Ceuta para irse de vacaciones a Andorra. La imagen, según pudo comprobarse, llevaba impresa la fecha del 31 de agosto, cinco días posterior a la publicación del propio tuit de Hernando, lo que delataba su falta de actualidad.
Ese mismo bulo, sin embargo, encontró hueco en la parrilla informativa de la televisión pública andaluza. En la edición de mediodía de Canal Sur Noticias, la noticia no solo apareció en el sumario, sino que fue la primera de la escaleta, en formato de «colas» —una pieza breve con imágenes de apoyo y locución de la presentadora—. Victoria Romero afirmó ante las cámaras: «Pedro Sánchez se ha vuelto a ir de vacaciones, solo un día después de presidir la reunión del Consejo de Seguridad Nacional para decretar el mando único en Ceuta […] En esta ocasión, Sánchez ha elegido Andorra para pasar unos días con su mujer.»
Horas después, en la edición de las 20:30 horas, la cadena tuvo una nueva oportunidad de corregir el error. No lo hizo. Al contrario: volvió a situar la información como primera noticia del sumario. La presentadora Carmen Millán empleó esta vez el verbo «retomar» para describir el supuesto viaje: «Antes, el presidente retomará sus vacaciones. Mañana viajará a Andorra con su mujer apenas dos días después de regresar de Lanzarote y un día después de presidir el Consejo de Seguridad Nacional.»
Moncloa lo desmiente, Newtral lo verifica como falso
Ese mismo miércoles, fuentes de la Presidencia del Gobierno negaron categóricamente la información. Según recogió Newtral en su verificación publicada el 26 de agosto, Moncloa aseguró que la noticia «no es verdad» y que el presidente «está en Moncloa trabajando como hará el resto de la semana». El servicio de fact-checking clasificó la información como bulo.
Conviene precisar que el origen de la confusión resulta especialmente turbio: días antes, algunos medios habían informado, citando fuentes propias, de un viaje privado de Sánchez y Begoña Gómez a Andorra para las fechas del 27 al 30 de agosto. Fuera cual fuera el itinerario real del presidente aquellos días, lo relevante para el caso que nos ocupa es que la información concreta emitida por Canal Sur el día 26 —vinculada expresamente a la comparecencia por la crisis de Ceuta y presentada como un hecho consumado— fue la que Moncloa desmintió de forma expresa y la que Newtral verificó como falsa. Y es precisamente esa pieza, y no una comprobación posterior de los hechos, la que Canal Sur decidió mantener sin cambios.
Sin rectificación, ni siquiera pasadas 24 horas
Lo más grave del episodio, más allá del propio error, es la ausencia de reacción posterior. Según constató El Plural, ni los servicios informativos de Canal Sur ni la cadena en su conjunto habían rectificado la información al cierre de su crónica, más de un día después de la emisión original. La pieza seguía disponible, intacta, tanto en la página web de la cadena como en su cuenta oficial de X (antes Twitter), donde el mensaje publicado el 26 de agosto —»Tras la celebración este martes de la primera reunión extraordinaria del Consejo de Seguridad Nacional en la Moncloa, el presidente ha retomado sus vacaciones, ahora en Andorra»— continuaba visible sin ninguna nota aclaratoria ni corrección.
Esta pasividad choca frontalmente con las normas deontológicas que la propia RTVA dice regirse. El Código Deontológico de la Federación de Asociaciones de Prensa de España (FAPE) y el propio Libro de Estilo de la RTVA obligan a la rectificación inmediata de cualquier información errónea, incluso cuando el error haya sido involuntario. No es la primera vez que el Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA) ha tenido que recordárselo a la cadena: en una resolución de 2013, el organismo ya estimó una queja contra Canal Sur TV por no rectificar con la misma visibilidad con la que había difundido una información errónea —en aquel caso, un rótulo que atribuía falsamente una querella a la entonces alcaldesa de Madrid, Ana Botella—. El CAA fue entonces tajante: la cadena «debería haber corregido rápidamente el error con el mismo despliegue audiovisual que empleó para difundir la noticia, pidiendo disculpas a los espectadores».
Una martingala continua
El bulo de Andorra no es un tropiezo puntual, sino el último eslabón de una cadena de denuncias que sindicatos, profesionales y el propio órgano regulador audiovisual llevan años documentando sobre el tratamiento informativo de Canal Sur.
El Consejo Profesional de la RTVA, órgano estatutario que representa a los trabajadores de la cadena, ha alertado reiteradamente de lo que califica como una «estrategia de manipulación informativa» consolidada. En su informe correspondiente a 2022, el propio Consejo Audiovisual de Andalucía había confirmado ya en 2020 que Canal Sur no había emitido «ni una sola noticia crítica con la Junta» en todo ese año; según el Consejo Profesional, la tendencia se mantuvo también durante 2021 y 2022. En 2023, este mismo órgano publicó un catálogo de 250 «malas prácticas» detectadas en solo seis meses, coincidiendo con un periodo especialmente sensible —dos procesos electorales y la investidura de Alberto Núñez Feijóo—, y concluyó que la cadena había vulnerado la Ley de la RTVA, su Contrato Programa, su Estatuto y su propia Carta de Servicios.
El sindicato CCOO, por su parte, denunció en 2020 la «burda manipulación política» de los informativos, señalando que el entonces presidente de la Junta, Juanma Moreno Bonilla, llegó a aparecer hasta diez veces en un mismo día en la escaleta informativa, mientras la cadena eludía informar de asuntos incómodos para el PP, como las operaciones judiciales Kitchen y Titanium.
La protesta se ha prolongado en el tiempo. En mayo de 2026, con motivo de la campaña de las elecciones andaluzas, el comité intercentros de la RTVA —que representa a cerca de 1.200 trabajadores— convocó paros parciales denunciando de nuevo «una intensa manipulación informativa a favor de los intereses del PP y del Gobierno andaluz» que, según sus responsables, menoscaba la credibilidad y la audiencia de la cadena. Meses antes, en febrero de ese mismo año, la plantilla había iniciado una protesta semanal indefinida bautizada como «Martes Negros», vinculando explícitamente sus reivindicaciones laborales a la denuncia de manipulación informativa, contratación irregular y deterioro estructural del servicio público.
El propio Consejo Profesional acabó dimitiendo en bloque en noviembre de 2025, en pleno escándalo por los cribados de cáncer en Andalucía, denunciando que la dirección de informativos se había negado a reunirse con ellos desde marzo de 2024 y que la empresa buscaba «devaluar un instrumento imprescindible» para la pluralidad interna de la cadena. En su carta de despedida, los miembros salientes recordaron haber recibido «centenares de quejas de profesionales» sobre noticias, enfoques informativos y rutinas que consideraban inadecuados, sin que la dirección respondiera a esas reclamaciones.
El papel de Álvaro Zancajo
Buena parte de estas denuncias de manipulación coinciden con el paso de Álvaro Zancajo por la dirección de contenidos informativos de la cadena. Fichado en enero de 2020 por el nuevo gobierno andaluz de PP y Ciudadanos, con apoyo externo de Vox, Zancajo protagonizó una gestión marcada por la polémica desde el principio, incluyendo denuncias sindicales por presiones a periodistas en la delegación de Madrid y críticas explícitas del CAA por la censura de determinadas informaciones judiciales que afectaban al PP. Fue destituido en diciembre de 2020 tras una huelga de la plantilla, aunque la RTVA insistió en que la decisión estaba tomada de antemano.
Su salida, sin embargo, no fue definitiva: Vox lo recolocó primero como jefe de prensa de Macarena Olona en 2022 y, tras un pacto de gobierno entre PP y Vox, regresó al Consejo de Administración de la RTVA en 2022 y de nuevo a la dirección de informativos poco después. Los propios trabajadores de Canal Sur lo definieron, tras su segunda salida en julio de 2026 —camino de un escaño de senador autonómico por Vox—, como «uno de los peores directores de Informativos que ha tenido» la cadena, en un comunicado que subrayaba la anomalía de que hubiera compaginado ese cargo con un asiento remunerado en el Consejo de Administración del propio ente público al que dirigía informativamente.
Un servicio público que no rinde cuentas
El episodio del bulo de Andorra resume con precisión el diagnóstico que sindicatos y profesionales llevan años trasladando: no se trata solo de errores puntuales, sino de una desatención sistemática hacia los mecanismos de verificación y corrección que cualquier medio de comunicación, y con más motivo uno de titularidad pública, está obligado a activar cuando difunde una información falsa. Que una cadena financiada con fondos públicos convierta un bulo político en la pieza de apertura de sus dos informativos de mayor audiencia, y que después lo mantenga publicado sin corregirlo pese a la desmentida oficial de la Presidencia del Gobierno y la verificación de un servicio de fact-checking independiente, no es un simple lapsus periodístico. Es, a la luz de los precedentes documentados por el Consejo Audiovisual de Andalucía y por los propios trabajadores de la casa, la manifestación más reciente de un problema estructural que Canal Sur arrastra desde hace más de media década.

