
‘Omega’, la grieta por donde se asoma el flamenco progresivo del siglo XXI
Kiki Morente y Lagartija Nick cierran en el Generalife el 30 aniversario de ‘Omega’.
El alfa y el omega
Con las tres funciones agotadas desde semanas antes, el Teatro del Generalife de Granada acogió los días 27, 28 y 29 de agosto el espectáculo ‘Omega, 30 aniversario’, el broche final de la 25ª edición del ciclo ‘Lorca y Granada en los Jardines del Generalife’. Kiki Morente, Lagartija Nick e Israel Galván pusieron voz, música y baile a la revisión escénica de uno de los discos más disruptivos de la historia de la música española, treinta años después de su publicación.

Un recinto lleno para una cita histórica
Las más de 1.600 butacas del teatro al aire libre de la Alhambra se completaron en las tres jornadas, organizadas por el Patronato de la Alhambra y el Generalife y la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales, con la colaboración del Ayuntamiento de Granada. El propio programa del ciclo definía la propuesta con una imagen que resume su espíritu: «cuatro fuerzas colisionan en el epicentro de este terremoto: el genio inquieto de Enrique Morente, el rugido de Lagartija Nick, la poética herida de Lorca, la liturgia emocional de Leonard Cohen».
La cita no era una efeméride cualquiera. La organización del ciclo subrayó la coincidencia casi profética de varias fechas redondas: treinta años de la publicación de ‘Omega’, noventa años del asesinato de Federico García Lorca, diez años de la muerte de Leonard Cohen y veinticinco años del propio ciclo granadino. Cuatro círculos que se cerraban a la vez sobre el escenario del Generalife.
De la incomprensión al canon
Cuando Enrique Morente publicó ‘Omega’ en diciembre de 1996 junto a la banda granadina Lagartija Nick, el disco apenas vendió 50.000 copias y tardó en encontrar un sello dispuesto a arriesgarse con una obra que mezclaba cante jondo, rock progresivo, textos de Lorca y versiones de Leonard Cohen. La ortodoxia flamenca de la época llegó a calificarlo, según recuerda la crítica especializada, de auténtico «asesinato del cante». El propio ciclo Lorca y Granada resume ese recorrido con una frase certera: «lo que ayer fue ruido, hoy es canon». Treinta años después, ‘Omega’ está considerado una de las obras más determinantes de la música española contemporánea, el puente que unió de forma definitiva la tradición flamenca con la vanguardia.
El relevo generacional: de Enrique a Kiki
Al frente del cante en esta nueva versión escénica no está ya Enrique Morente, fallecido en 2010, sino su hijo Kiki Morente. Nacido en el seno de una de las grandes sagas del flamenco —hijo del propio Enrique y de la bailaora Aurora Carbonell, y hermano de Estrella Morente—, Kiki creció literalmente dentro de la génesis de ‘Omega’: era apenas un niño cuando su padre grabó el disco. Formado sobre los escenarios acompañando a su padre y a su hermana en algunos de los principales teatros y festivales del mundo, debutó en solitario en 2012 en el Festival Suma Flamenca de Madrid y se ha consolidado desde entonces como una de las voces más personales de su generación, fiel a la tradición pero con un sello propio reconocible.
Junto a él, Lagartija Nick reaparece como coautora original de la obra, con Antonio Arias —alma de la banda granadina desde hace más de tres décadas— como voz y figura central. La formación granadina llegaba además a esta cita tras haber celebrado en 2024 su 35º aniversario con una gira retrospectiva por toda su trayectoria discográfica, que culminó con la grabación de su primer disco en directo en su propia ciudad.

Una nueva puesta en escena
Esta relectura de ‘Omega’ no se limita a repetir el repertorio original: según ha explicado la propia producción, la nueva versión incorpora canciones que en su día quedaron descartadas del disco, con la figura de Federico García Lorca convertida en una suerte de maestro de ceremonias que atraviesa todo el espectáculo, y con las coreografías de Israel Galván, a quien el propio Enrique Morente definió en su día como «el más viejo de los bailaores jóvenes». El diseño de visuales corrió a cargo de Derek V. Bucle, y completaron la banda Juan Codorníu a la guitarra, Juan José Machuca a los teclados, Nano del Amalio y Jorge Pisa «El Boli» a la guitarra flamenca, y Popo Gabarre y Curro Conde a la percusión, además de dos bateristas que se repartieron las tres fechas: David Fernández el día 27 y Eric Jiménez los días 28 y 29.
Un adelanto de lo que el público granadino pudo escuchar llegó de una parada previa de la gira en Madrid, en el marco de Noches del Botánico el pasado 14 de julio. Según la crónica publicada por la revista El Duende, aquella función incluyó piezas de fuerte raíz flamenca como ‘Solo del pastor bobo’, ‘Adán’ y ‘Sacerdotes’, un alegato de Antonio Arias por Palestina que arrancó los aplausos del público, la aparición de Estrella Morente para cantar ‘Pequeño vals vienés’ y también ‘First We Take Manhattan’, y la propia Aurora Carbonell —madre de Kiki y viuda de Enrique Morente— saliendo a bailar para poner el colofón más emotivo. El concierto se cerró con ‘Aleluya’, que la crónica describe como un tema que «remueve en su intensidad y en su clamor espiritual» hasta desembocar en «un coro descomunal», y con otro de los temas descartados del álbum original, ‘Esta no es manera de decir adiós’. La misma crónica resumía la experiencia con una conclusión que bien podría aplicarse también a las noches granadinas: «ha sido emocionante ver Omega en vivo, treinta años después, y comprobar que sigue siendo una obra igual de rompedora».

El cierre de un ciclo histórico
‘Omega, 30 aniversario’ no llegó sola a Granada: cerró una 25ª edición del ciclo Lorca y Granada que, desarrollada entre el 31 de julio y el 29 de agosto, incluyó también ‘Las gitanas cantan y bailan a Lorca’, protagonizado por la bailaora Manuela Carrasco junto a las cantaoras Esperanza Fernández y Aurora Vargas, y ‘Tierra bendita. Tierra vieja del candil’, del Ballet Flamenco de Andalucía dirigido por Patricia Guerrero. Un ciclo que, según destacó la propia Consejería de Cultura, ha reunido a más de 855.000 espectadores a lo largo de sus 24 ediciones anteriores.
Con las localidades agotadas en sus tres funciones, el paso de ‘Omega’ por el Teatro del Generalife confirmó que, treinta años después de nacer entre la incomprensión de los sectores más ortodoxos del flamenco, la obra de Enrique Morente y Lagartija Nick sigue teniendo la capacidad de llenar teatros y de emocionar a públicos que, en muchos casos, ni siquiera habían nacido cuando ‘Omega’ vio la luz por primera vez.

