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El informe PISA 2025 saca los colores a España en Lectura, Matemáticas y Ciencias

El informe de la OCDE, correspondiente a la primera generación formada íntegramente con la LOMLOE, constata una caída simultánea en las tres competencias evaluadas por primera vez desde que España participa en la prueba, en el año 2000

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) publicó este martes los resultados del Informe PISA 2025, y el diagnóstico para España no deja lugar a dudas: los alumnos de 15 y 16 años han obtenido sus peores puntuaciones históricas en Lectura, Matemáticas y Ciencias, con caídas simultáneas en las tres competencias por primera vez desde que el país comenzó a participar en esta evaluación internacional, en el año 2000.

Los números

Según los datos del informe, los estudiantes españoles han obtenido 451 puntos en Lectura, 457 en Matemáticas y 477 en Ciencias. Se trata, en las tres materias, del peor resultado de toda la serie histórica española. En Lectura, la cifra supone 10 puntos menos que el anterior mínimo histórico, registrado en 2006 (461 puntos), y 23 puntos menos que en la edición de 2022. En Matemáticas, España ya había marcado su peor registro en 2022 con 473 puntos; en esta edición ha vuelto a caer, hasta los 457, un descenso de 16 puntos en solo tres años. En Ciencias, los 477 puntos actuales quedan 8 puntos por debajo de 2022 y 6 por debajo del anterior mínimo histórico, marcado en 2018.

La instantánea resulta aún más preocupante si se mira la evolución de la última década: desde 2015, año en que España logró sus mejores resultados de toda la serie, el país ha perdido 45 puntos en Lectura, cerca de 30 en Matemáticas y 16 en Ciencias, un retroceso superior, en las tres competencias, al registrado de media por el conjunto de la OCDE en el mismo periodo. En términos comparativos, los alumnos españoles se sitúan ahora 10 puntos por debajo de la media de la OCDE en Lectura y 6 puntos por debajo en Matemáticas, lo que equivale, según distintas estimaciones, a estar medio curso escolar por detrás de sus compañeros del resto de países desarrollados.

Los datos por nivel de competencia son igualmente alarmantes: en Matemáticas, un tercio del alumnado no alcanza el nivel mínimo necesario para resolver situaciones cotidianas sencillas, y solo un 4% llega a los niveles de excelencia. En Lectura, únicamente el 28% del alumnado alcanza el nivel mínimo de competencias necesario para desenvolverse en su vida cotidiana y en su futuro laboral, mientras que la mitad de los estudiantes de 15 y 16 años presenta un nivel bajo.

Las comparaciones

PISA 2025 ha evaluado a más de 760.000 estudiantes de 91 países y economías, representativos de unos 33 millones de jóvenes de 15 años; en España participaron 956 centros y cerca de 30.000 alumnos. La comparación internacional deja a España en una posición incómoda: Japón, el país con mejores resultados de esta edición, obtuvo 538 puntos en Ciencias, 503 en Lectura y 525 en Matemáticas, lo que sitúa a sus estudiantes entre dos años y medio y tres años y medio por delante de los españoles, según la competencia que se compare.

Diferencias territoriales notables, y el caso de Cataluña

El informe también refleja diferencias muy marcadas entre comunidades autónomas. Madrid se sitúa en la parte alta de la clasificación nacional, mientras la Comunidad Valenciana queda entre las posiciones más bajas, con una distancia de varias decenas de puntos entre ambos extremos. Castilla-La Mancha, por su parte, ha protagonizado uno de los mayores avances relativos del país: en Ciencias ha pasado del puesto 15 en 2022 al sexto en 2025, situándose por encima de la media de la OCDE, la Unión Europea y España, y es la única comunidad que mejora sus resultados en esa competencia respecto a la edición anterior; también ha mejorado en Lectura (del puesto 13 al quinto) y en Matemáticas (del 14 al sexto). Voces sindicales de la propia región han matizado, no obstante, que el aparente buen dato regional se explica en parte porque «el descalabro ha sido tan grande en el conjunto de España» que cualquier estabilidad relativa destaca más de lo que lo haría en una edición normal.

Cataluña, por su parte, ha quedado excluida de las comparaciones internacionales y de su propia serie histórica en esta edición, después de que la OCDE detectara una tasa de exclusión de alumnado del 23%, muy por encima del límite del 5% establecido por el organismo como estándar de fiabilidad estadística. El propio departamento de Educación catalán ha apuntado a un error de interpretación por parte de los docentes en la metodología de selección de la muestra, una explicación que ha generado malestar entre las direcciones de los centros y críticas de la oposición y de los sindicatos, a lo que se ha sumado una investigación de oficio de la Síndica de Greuges. Murcia (13% de exclusión) y Baleares (7,5%) también presentan tasas por encima del límite recomendado, aunque en el conjunto de España la tasa de exclusión ha sido del 7,89%, un nivel que la OCDE, tras su análisis de sesgo, ha considerado que permite utilizar plenamente los datos españoles para las comparaciones internacionales y de tendencia.

La respuesta del Gobierno y las reacciones políticas

El secretario de Estado de Educación, Abelardo de la Rosa, aseguró que el Gobierno «analizará los casos de las comunidades con mejores datos para comprobar si algunas de sus políticas pueden trasladarse a otros territorios». De la Rosa rechazó de forma expresa que el deterioro de los resultados pueda atribuirse directamente a la LOMLOE —la ley educativa aprobada por el Ejecutivo de Pedro Sánchez a finales de 2020, conocida como Ley Celaá, cuya implantación completa finalizó en el curso 2023-2024, y a cuya primera generación de alumnos evaluados íntegramente corresponde este informe—, señalando «que no es atribuible para nada» y apuntando en su lugar a factores como la mayor diversidad en las aulas, la incertidumbre social y los nuevos desafíos derivados de la digitalización.

Esa lectura ha sido cuestionada desde distintos frentes. Medios y analistas próximos a posiciones críticas con el Gobierno han subrayado que se trata del primer informe PISA publicado tras la aplicación al 100% de la reforma educativa socialista, en contraste con los 493 puntos en Ciencia, 496 en Lectura y 486 en Matemáticas que España obtuvo en 2015, antes de la entrada en vigor de la ley.

Los sindicatos piden más recursos, menos alumnos por aula y poner freno a las pantallas

Los sindicatos educativos han coincidido en su diagnóstico sobre las medidas necesarias, aunque sin entrar a valorar directamente el papel de la LOMLOE en el deterioro de los resultados. Desde CCOO se ha insistido en la necesidad de más profesorado, menos alumnos por aula y más recursos para atender las necesidades educativas, reclamando una educación pública con mayor inversión, reducción de ratios, refuerzo de la orientación educativa y mejores condiciones laborales para el conjunto del personal docente. Desde UGT se ha reclamado, en la misma línea, más inversión y recursos para hacer frente al «deterioro» de los resultados educativos, mientras que otro sindicato ha remarcado que las administraciones educativas «deben asumir, de una vez, su responsabilidad» para abordar de forma inmediata mejoras en las leyes y normas estatales, en los desarrollos autonómicos, en la gestión y en el incremento de la inversión. La central sindical CSIF, por su parte, ha reclamado que el informe PISA «no sirva para resignarse, sino para reaccionar», en referencia a la necesidad de reforzar la educación pública. Buena parte de la comunidad educativa ha resumido el sentir general con una expresión que se ha repetido en distintas declaraciones: «Hemos tocado fondo».

Entre las medidas más reclamadas por el conjunto de sindicatos y buena parte de la comunidad educativa figuran también, de forma específica, un mayor esfuerzo por impulsar el hábito lector entre los estudiantes y un mayor control sobre el uso de pantallas y dispositivos digitales en el entorno escolar, señalado como uno de los factores que podrían estar incidiendo en el deterioro sostenido de los resultados durante la última década.

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