
Moreno Bonilla presume de ratios y de más plazas de profesorado en Benahadux, pero los datos reflejan un panorama gris en la educación andaluza
‘Moreno saca pecho con cifras como los 7.800 docentes más que en 2019 o la nueva ratio de 22 alumnos en Infantil de tres años, que tienen más que ver con las nuevas dinámicas demográficas que otra cosa, pero los datos sobre la educación obligatoria en Andalucía son desalentadores.’
El presidente de la Junta, Juanma Moreno, pese a los privilegios que sigue manteniendo la educación concertada en Andalucía, mayoritariamente religiosa, ha escogido de nuevo un colegio público —el CEIP Padre Manjón de Benahadux (Almería)— como escaparate para presentar el balance educativo de su Gobierno al arrancar el curso 2026-2027. Moreno saca pecho con cifras como los 7.800 docentes más que en 2019 o la nueva ratio de 22 alumnos en Infantil de tres años, que tienen más que ver con las nuevas dinámicas demográficas que otra cosa, pero los datos sobre la educación obligatoria en Andalucía son desalentadores.
La ratio
El propio presidente ha reconocido en Benahadux que Andalucía cuenta hoy con casi 150.000 alumnos menos que hace unos años. Es un matiz que conviene no perder de vista: el incremento de docentes no responde únicamente a una apuesta política por reforzar la enseñanza, sino que se produce en paralelo a una caída sostenida de la natalidad que, por sí sola, ya debería traducirse en mejores ratios sin necesidad de grandes inversiones adicionales. Presentar ambos datos por separado —más profesores, menos alumnos por aula— sin conectarlos con la caída demográfica ofrece una imagen más favorable de la que reflejaría un análisis conjunto.

Aulas que desaparecen
Frente al anuncio de nuevas aulas de tres años, organizaciones sindicales como USTEA sostienen que la escuela pública andaluza ha perdido 2.758 unidades desde la llegada del PP a la Junta en 2018, 410 de ellas solo en el proceso de matriculación para este curso 2026-2027. El sindicato denuncia además una práctica que considera especialmente perjudicial para las familias con menos recursos.
A este cierre de unidades se suma, según las mismas fuentes sindicales, un recorte de plantilla que contradice el discurso oficial: el presupuesto de la Junta para 2025 contemplaba 507 docentes menos en la escuela pública, concentrados sobre todo en Infantil, Primaria y en el programa de educación compensatoria, precisamente el dirigido a reforzar la atención al alumnado más vulnerable. CCOO Andalucía, por su parte, ha calificado de ‘profundamente negativo’ el balance de la Consejería de Educación en el curso 2025-2026, señalando falta de planificación y externalización de servicios esenciales.
Un pacto con Vox que enciende la alarma sindical
El clima entre la Consejería de Educación y la comunidad docente dista mucho de ser cordial. La extensión de los conciertos educativos a Bachillerato y Formación Profesional, pactada por PP y Vox, ha llevado a los sindicatos a convocar movilizaciones bajo el lema ‘Blindaje de la escuela pública’. A su juicio, la medida supone un trasvase de recursos públicos hacia empresas privadas y un ataque directo a la red de centros públicos, en un contexto de cierre de aulas tanto en zonas rurales como urbanas. Las organizaciones sindicales han advertido de que recurrirán a todos los mecanismos legales y de movilización disponibles, incluida la huelga, si el proyecto llega a concretarse, por lo que el nuevo curso arranca ya con un conflicto educativo de fondo que la foto de Benahadux no refleja.

El telón de fondo de PISA
El discurso de Moreno sobre «la cultura del esfuerzo» llega apenas 24 horas después de conocerse el informe PISA 2025, en el que los alumnos andaluces de 15 años se sitúan más de diez puntos por debajo de la media nacional en Matemáticas, comprensión lectora y Ciencias. La consejera de Educación, Carmen Castillo, ha optado por trasladar buena parte de la responsabilidad a las políticas educativas estatales y ha contrapuesto esos malos resultados con la baja tasa de abandono escolar en la comunidad. Sin embargo, los sindicatos educativos consideran que estos datos deberían servir precisamente para revisar las condiciones en las que se desarrolla la enseñanza, no para justificar el statu quo.
Plantillas incompletas desde el primer día de clase
A la falta de negociación con los sindicatos se suma un problema práctico que afecta directamente a las familias: según CSIF, el curso ha comenzado en la provincia de Almería con las plantillas incompletas en el 82,8% de los centros educativos. Es decir, mientras la Junta celebra el refuerzo histórico de docentes, una amplia mayoría de los colegios almerienses ha iniciado las clases sin toda la plantilla necesaria cubierta, una circunstancia que contradice el tono triunfalista del acto institucional de Benahadux.
Una foto que no cuenta toda la historia
El contraste entre el discurso institucional —centrado en cifras agregadas de profesorado y ratios— y la realidad que describen sindicatos, datos presupuestarios y resultados académicos sugiere que la política educativa del Gobierno andaluz del PP tiene más sombras de las que una visita escolar cuidadosamente escenificada permite ver. El verdadero examen del sistema educativo andaluz no se hará en la foto de la vuelta al cole, sino en si estas mejoras puntuales logran revertir la pérdida de aulas públicas, el deterioro denunciado por los sindicatos y los pobres resultados de aprendizaje que reflejan los informes internacionales.

