
Frente a la utilización de la crisis de Ceuta: hechos, transparencia y responsabilidad
‘Esta es la verdadera diferencia entre la oposición y su juego sucio y la acción un Gobierno progresista que siempre trabaja con claridad: mientras unos construyen relatos a partir de bulos, otros ponen los documentos encima de la mesa.’
OPINIÓN
Hay momentos en los que la política debe dejar de debatir sobre opiniones para empezar a hacerlo sobre hechos. Y la crisis migratoria de Ceuta ha llegado a ese punto. Durante semanas, la derecha y la ultraderecha han tratado de instalar en la opinión pública una sospecha: que el Gobierno conocía de antemano lo que iba a suceder en Ceuta, que había recibido una advertencia sobre una entrada masiva de migrantes y que, pese a ello, decidió no actuar. Sin embargo, estas acusaciones tan graves a las que parece nos tienen acostumbrados las derechas de este país se han chocado con la cruda realidad.
La desclasificación de los documentos de inteligencia permite de una vez por todas abandonar el terreno de las mentiras y desinformaciones: El Gobierno ha hecho públicos los informes elaborados por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas y la información de la que disponían las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para que la ciudadanía puede conocer de primera mano qué información estaba disponible antes de los acontecimientos y valorar las decisiones adoptadas a partir de ella.
Esta es la verdadera diferencia entre la oposición y su juego sucio y la acción un Gobierno progresista que siempre trabaja con claridad: mientras unos construyen relatos a partir de bulos, otros ponen los documentos encima de la mesa. Con transparencia y sin miedo. Ya podría la señora Ayuso aprender un poco y desclasificar también los papeles del ático. O ya podría el señor Feijóo poner un poco de orden en su partido y asumir responsabilidades. Aunque visto lo que le ocurrió a un tal Casado, es normal que muestre reticencias…
Luz y taquígrafos
Como señaló la portavoz del Gobierno, Elma Saiz, la decisión de desclasificar la documentación responde al firme compromiso del Gobierno con la transparencia y con el derecho de la ciudadanía a conocer toda la información sobre una situación extraordinaria que ha exigido una respuesta extraordinaria. Y no hay, por tanto, voluntad de ocultar información, todo lo contrario, aquí no hay nada que esconder.
Así, hemos podido comprobar que los informes de situación disponibles constataban un incremento de determinadas llegadas y una evolución de la presión migratoria, pero ninguno anticipaba una entrada masiva de la magnitud que finalmente se produjo los días 30 y 31 de julio. Ninguno. Se registró un ligero pico en el número de llegadas a nado, sí, pero en absoluto se hablaba de las 70.000 personas que pudieron pasar la frontera.
Ni la información trasladada por el CNI, de la que algunos psudomedios se han hecho eco titulándolo como una “alerta previa” ni el cauce utilizado para trasladar la información -un mensaje y una breve llamada telefónica al Gabinete de la Delegación del Gobierno en Ceuta y a la UCE-3 de la Guardia Civil- preveían lo que finalmente sucedió. Ni se emitió una alerta formal a la cadena de mando ni se trasladó una advertencia de este tipo a ningún miembro del Ejecutivo. Y es que, la diferencia entre transmitir información sobre una convocatoria en redes sociales y emitir una alerta formal sobre una inminente llegada masiva es bastante sustancial.
Con lo cual, toda esta hipérbole en la que está instalada PP y Vox, en la que se deshumaniza al migrante, a los niños y a las niñas, en las que incluso se les llama invasores y se estigmatiza. O las falsas acusaciones tan peligrosas que hemos escuchado insinuando que el gobierno de España está en Rabat, lo único que demuestran es que aquellos que quieren enquistar el problema, no ayudan a Ceuta. Al contrario, la utilizan como arma arrojadiza para desgastar al gobierno.
Porque no estamos hablando de invasores, hablamos de personas que, en su mayoría, buscan una vida mejor, oportunidades que no tienen. Por eso, frente a ello, como hemos hecho en todas y cada una de las crisis que hemos enfrentado, vamos a seguir respondiendo desde la verdad, desde la humanidad, desde la unidad y desde la lealtad institucional.
Artículo publicado originalmente en El Socialista

