España

El Congreso expulsa a la diputada del PP Ana Vázquez por ‘esgrimir’ un espray de pimienta

El Congreso de los Diputados ha tenido que precintar este miércoles varias áreas de sus instalaciones, incluyendo comedores, cocinas y despachos de Vox y Bildu, tras detectarse la presencia de un espray tóxico en unos baños.

Durante la sesión de control al Gobierno de este miércoles, la diputada del PP Ana Belén Vázquez Blanco, portavoz de Interior de su grupo, sacó y mostró un bote de gas pimienta mientras intervenía sobre la crisis migratoria de Ceuta, con el que quiso ilustrar lo que, según sus palabras, tienen que llevar encima las mujeres en la ciudad autónoma desde la entrada masiva del pasado 30 de julio.

La presidenta del Congreso, Francina Armengol, interrumpió el pleno para llamarla al orden, argumentando que, conforme al reglamento de la Cámara y a la normativa de armas, el objeto exhibido tenía la consideración de arma. Le pidió que abandonara el hemiciclo y depositara el bote fuera, insistiendo en que ese tipo de gestos no tenían cabida en la sede de la soberanía popular. Tras dos llamadas al orden y la advertencia de que, de continuar en su escaño, sería expulsada durante el resto de la sesión, Vázquez salió del hemiciclo entre aplausos de su bancada y reproches desde los escaños de la izquierda.

El respaldo normativo de la decisión

La normativa sobre armas prohíbe, salvo para funcionarios habilitados, la tenencia y el uso de espráis de defensa personal y de cualquier dispositivo capaz de proyectar sustancias tóxicas o irritantes. El reglamento interno de la Cámara, por su parte, contempla la suspensión de un diputado que porte armas dentro del recinto parlamentario. Según se ha explicado, esta calificación jurídica del objeto es independiente de que su venta esté permitida sin licencia para uso personal, lo que explica que la Presidencia sostuviera su decisión pese a que el espray sea de libre adquisición.

La versión de la diputada

Vázquez rechazó la decisión y la calificó de desproporcionada, alegando que el bote —de apenas 30 mililitros— estaba vacío y que no requiere licencia de armas, y que es un producto que llevan muchas mujeres por motivos de seguridad personal al estar a la venta libremente. Anunció que recurriría la sanción y que entregaría el espray en la comisaría del Congreso. Su grupo parlamentario respaldó esa lectura, sosteniendo que un espray de este tipo debe entenderse como un instrumento de defensa personal y no como un arma en sentido estricto. Posteriormente llegó a declarar que el bote de espray estaba vacio.

Un patrón de intervenciones que divide opiniones

No es un caso aislado. Semanas antes, la misma diputada había mostrado y activado una baliza luminosa V16 en pleno hemiciclo para criticar el coste de su implantación obligatoria, en una intervención que también generó un intenso cruce de acusaciones con el ministro del Interior. Como portavoz de Interior de su grupo, Vázquez se ha convertido en una de las voces más confrontativas y ceñudas del PP contra el titular de esa cartera, con intervenciones marcadas por un tono muy duro y por el uso de objetos y recursos visuales para reforzar sus argumentos.

Estas formas de intervención dividen las lecturas políticas. Para sus críticos, se trata de puestas en escena pensadas más para el impacto mediático que para el debate técnico, que en ocasiones bordean o superan los límites reglamentarios de la Cámara y banalizan cuestiones sensibles como la seguridad o la política migratoria. Para sus defensores, en cambio, son una forma legítima y directa de visibilizar problemas —la percepción de inseguridad en Ceuta, el coste de determinadas medidas administrativas— que de otro modo quedarían diluidos en el lenguaje habitual del hemiciclo. Aunque presentará recurso por su expulsión, tiene pocos visos de prosperar.

El Congreso de los Diputados ha tenido que precintar este miércoles varias áreas de sus instalaciones, incluyendo comedores, cocinas y despachos de Vox y Bildu, tras detectarse la presencia de un espray tóxico en unos baños. Según han confirmado fuentes parlamentarias, la medida afecta principalmente al edificio de ampliación situado en el número 36 de la Carrera de San Jerónimo, justo enfrente del Palacio del Congreso, donde desde las nueve de la mañana se desarrolla la sesión de control al Gobierno.

Incidente con espray tóxico en el Congreso: precintadas varias zonas antes del pleno

La alerta se activó a las 10:26 horas, poco después del debate entre la diputada del PP Ana Vázquez y el ministro del Interior. Los servicios de seguridad de la Cámara Baja han procedido a sellar no solo los baños donde se detectó el espray, sino también las zonas colindantes como medida de precaución, incluyendo los servicios cercanos a la sala Ernest Lluch (conocida como sala de columnas), ubicada en el edificio de ampliación más próximo al hemiciclo.

Personas afectadas

Una mujer que se encontraba en el baño en el momento del incidente tuvo que recibir atención médica. Se trata de una visitante que formaba parte de una delegación de Mauritania, quien fue asistida por los servicios médicos del Congreso. Además, otras personas presentes en las inmediaciones también requirieron atención tras experimentar irritación en ojos y garganta.

Investigación en marcha

La Policía del Congreso ya ha iniciado la revisión de las grabaciones de las cámaras de seguridad para esclarecer los hechos y determinar qué ocurrió exactamente en los baños y quién pudo haber utilizado el espray tóxico.

Las declaraciones de Ana Vázquez

Por su parte, la diputada popular Ana Vázquez ha salido al paso de las informaciones que la vinculaban con el incidente. En declaraciones a Antena 3, la parlamentaria ha sido categórica: «Yo no he vaciado nada en el baño». Vázquez ha insistido en que lo sucedido tuvo lugar en un edificio diferente al que alberga su despacho, calificando de «surrealista» la versión que intenta relacionarla con los hechos.

El incidente ha añadido un elemento de tensión adicional a una jornada parlamentaria ya de por sí intensa, con la sesión de control al Gobierno desarrollándose con normalidad en el hemiciclo principal mientras los servicios de seguridad trabajaban para garantizar que las zonas afectadas no supusieran un riesgo para la salud de los trabajadores y visitantes del Congreso.

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