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OPINIÓN: La derecha psicópata

Más desolador y desalentador es observar a muchos de los que se autoperciben (el autoengaño es así de caprichoso) como liberales, o dicen pertenecer a una Tercera España que ni existió ni existe (salvo en condiciones ideales de laboratorio), de qué manera, y sin dudarlo, desde una supuesta modernidad y cierta equidistancia reflexiva, y ellos creen que inteligente, apuestan por el lao más bestia de la vida, el menos empático, el más inhumano, walk on the wilde side, chuchurú chuchuruchú, seguramente por puro odio, más o menos reprimido.

Paul Preston, en su libro Arquitectos del terror, nos habla de un personaje, un aristócrata de madre inglesa llamado Gonzalo de Aguilera, conde de Alba de Yeltes, que era el encargado de lidiar con la prensa extranjera en nombre del bando mal llamado ‘nacional’, precisamente por su conocimiento de la lengua inglesa. Del personaje se ha escrito mucho y se ha reconstruido muy hábilmente su perfil psicológico gracias a que buena parte de su correspondencia se ha conservado: un psicópata de libro que había interiorizado tanto la brutalidad que había vivido en el Marruecos español como militar africanista que acabó asesinando a sus dos hijos e intentado matar a su mujer, sin éxito.

Cito textualmente a Paul Preston:

Aguilera relató la siguiente teoría biológica de los orígenes de la guerra a Charles Foltz, el corresponsal de la Associated Press:

¡Alcantarillas! —refunfuñó el conde—. Las alcantarillas son la causa de todos nuestros males. Las masas de este país no son como ustedes, los americanos, ni siquiera como los británicos. Son esclavos por naturaleza. No sirven para nada más que para esclavos y solo cuando los tratan como esclavos son felices. Pero nosotros, las personas decentes, cometimos el error de darles viviendas modernas en las ciudades donde tenemos nuestras fábricas. Pusimos alcantarillas en esas ciudades, alcantarillas que se extienden hasta los barrios de los obreros. No contentos con la obra de Dios, interferimos así con su voluntad. El resultado es que la población esclava aumenta. Si no tuviéramos cloacas en Madrid, Barcelona y Bilbao, todos estos líderes rojos habrían muerto en su infancia en lugar de excitar a la chusma y provocar el derramamiento de la noble sangre española. Cuando termine la guerra, deberíamos destruir las alcantarillas. El control de natalidad perfecto para España es el control de natalidad que Dios quiso que tuviéramos. Las alcantarillas son un lujo que debe reservarse a quienes lo merecen, los líderes de España, no a los esclavos.

Un periodista británico que se rio de estas extrañas ideas fue expulsado de la ‘España nacional’ después de que el capitán Aguilera lo denunciara por «rojo peligroso». Fin de la cita.

El concejal de Vivienda de Benalmádena José Luis Bergillos (PP) llamó «puta sinvergüenza» a Maricarmen, la anciana desahuciada de Madrid horas antes de su muerte. Pero este clase de psicópatas de pueblo y sus salvajadas surgen por supuesto del empuje continuo, de la presión argumental sostenida de los partidos de derecha y de extrema derecha, ya indistinguibles, y de la prensa sostenida con dinero público de la misma cuerda, no se trata en ningún momento de muletillas espontáneos. Por citar los casos más conspicuos (seguro que me dejo los mejores), de salvajismo y deshumanización del desahucio de una anciana, ver anexo al final.

Más desolador y desalentador es observar a muchos de los que se autoperciben (el autoengaño es así de caprichoso) como liberales, o dicen pertenecer a una Tercera España que ni existió ni existe (salvo en condiciones ideales de laboratorio), de qué manera, y sin dudarlo, desde una supuesta modernidad y cierta equidistancia reflexiva, y ellos creen que inteligente, apuestan por el lao más bestia de la vida, el menos empático, el más inhumano, walk on the wilde side, chuchurú chuchuruchú, seguramente por puro odio, más o menos reprimido. Unos ‘liberales y demócratas’ que, enfrentados a una situación límite, no dudarían en apostar por la España ‘rebelde’, nacionalcatólica y restauradora de los valores eternos antes que por una democracia liberal en la que gobiernen las izquierdas.

Por eso ha llegado el momento de reconquistar terrenos perdidos, como el de la laicidad, que la religiosidad popular, tan pagana como en Babilonia, Tiro, Biblos, Eleusis y Roma, está muy bien y tiene su encanto, pero cada cosa por su lado, y el Estado es el Estado hasta en el último municipio, y porque nos están comiendo los monguers y los actos religiosos ya okupan la mitad de la información local y podrían okupar el 70% siempre que en la foto salgan los alcaldes siempre. Y es solo un ejemplo. Las izquierdas no ganan las elecciones, acercándose al centro en periodos especialmente convulsos, es falso.

ANEXO:

Por citar los casos más conspicuos (seguro que me dejo los mejores), de salvajismo y deshumanización por parte de algunos ‘psicópatas’ de derecha.

  • Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, ironizó sobre el caso con una frase dirigida a la anciana: «Que me avisen a partir de qué edad dejo de pagar y, a lo mejor, en la próxima manifestación de inquilinas me sumo».
  • El eurodiputado Hermann Terstch, de Vox, pidió una autopsia tras conocerse la muerte de Maricarmen
  • Lucía Etxebarria, escritora y colaboradora habitual en redes y medios, y persona repugnante en general, cuestionó públicamente el relato sobre Maricarmen. Según las informaciones consultadas, la calificó de «franquista de toda la vida» y «mala vecina», y difundió afirmaciones sobre sus supuestos ingresos, vacaciones y hábitos de ocio que no aparecen acreditadas en fuentes oficiales.
  • Alberto Artero, periodista y columnista de El Confidencial, tituló uno de sus artículos «Maricarmen es una jeta» y sostuvo que la anciana estaba siendo utilizada políticamente por la izquierda.
  • Rebeca Argudo, columnista, fue señalada por publicar en X un comentario que comparaba la silla de ruedas de Maricarmen con «el cabestrillo de Santaolalla».
  • Vox, desde la cuenta oficial del partido en X, publicó el 27 de septiembre: «Toda España sabe que si en vez de Maricarmen fuera Morocarmen, tendría casa».
  • Carlos Hernández de Quero, diputado de Vox, defendió que «si prohíbes desahuciar a vulnerables, nadie va a alquilar a vulnerables».
  • Chapu Apaolaza, periodista de ABC y colaborador de Horizonte, insinuó que el desahucio podía formar parte de un montaje político. Según las informaciones publicadas, habló de un supuesto «casting» orquestado desde La Mareta para encontrar «a una mujer que sale en la camilla».
  • Iker Jiménez y Carmen Porter, responsables de Horizonte, cuestionaron que la cobertura de El Intermedio fuese espontánea y sugirieron que el desalojo podía haber sido organizado o utilizado con fines políticos.
  • Ricardo Alonso, uno de los propietarios vinculados al fondo inmobiliario Urbagestión, fue entrevistado en Horizonte con el rostro pixelado. Jordi Évole y Manu Sánchez criticaron que el programa preservara su identidad y lo presentara como víctima, con expresiones como «pobrecito el desahuciador».
  • Vito Quiles, agitador político, difundió una teoría conspirativa según la cual la izquierda podría haber provocado o incluso organizado la muerte de Maricarmen para responsabilizar a la derecha. El mensaje terminaba con una llamada violenta contra «los zurdos de mierda».

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